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Disminuyen las visitas al mercado de Catia

“Podemos darnos un baño de cloro aquí”, dijo una usuaria del lugar, tras pasar por el chorro de agua con cloro que recibe a las personas en la entrada principal del Mercado Municipal de Catia, en Caracas, donde se debe pasar por un módulo de desinfección contra el covid-19 donado por la alcaldía del municipio Libertador.

“Eso es algo que ya estamos arreglando para evitar molestias” aseveró Enndi Ruíz, administrador del concurrido centro de compras de productos de primera necesidad de la populosa parroquia Sucre.

Aunque la ejecución de la cuarentena, decretada por dos semanas por el Ejecutivo, era obligatoria, a los alrededores del mercado y a lo largo del bulevar de Catia, se evidenció una importante cantidad de comerciantes informales y compradores, mezclados entre funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (Faes) y efectivos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) quienes instaban a la compra rápida para retornar inmediatamente al hogar.

Al adentrarse al mercado, el panorama variaba considerablemente cuando de asistencia de compradores se trata. dentro del mismo las visitas han disminuido hasta en un 50% en los días de cuarentena.

En ese sentido, el encargado del mercado indicó que tienen un promedio mensual de asistencia de 20.000 personas entre comerciantes y compradores, eso en estadísticas de apertura total normal y sin cuarentena. Sin embargo, detalló que los últimos días de cuarentena la asistencia fue entre 9.000 y 10.000 personas.

En cuarentena solo abren los martes, jueves, viernes y sábados, en un horario de trabajo de 6:00 de la mañana hasta las 12:00 del mediodía en los 195 espacios comerciales activos, indicó Ruiz mientras inspeccionaba los pasillos principales donde la pulcritud es más que evidente.

Entre los 729 autorizados para hacer actividad comercial dentro del mercado dividido entre la parte periférica y la libre estaba Carolina Manzo, administradora de una carnicería, y aseguró que las ventas antes y durante la cuarentena “están difíciles” por la falta de efectivo en bolívares y en divisas.

“El método de pago más usado es el de siempre, por punto o pago móvil, porque efectivo no hay. Si alguien va a pagar con un billete de 5 o 10 dólares, le pedimos redondear para que consuma la totalidad porque no tenemos vuelto”, acotó Manzo justo en el momento en el que el servicio por punto estaba caído, lo que dificulta la venta y compra de productos.

Contra el virus. Al cruzar uno de los pasillos del Mercado Periférico, como es habitual cada fin de semana, un grupo de médicos integrales comunitarios se distingue en el local de venta de nueces, semillas y toda variedad de frutos secos, haciendo jornada de pesquisa para determinar la existencia o no de personas infectadas con el coronavirus.

Protegidas por una bata quirúrgica azul, gorros, guantes y mascarillas, están las integrantes de la brigada médica, haciendo preguntas a una comerciante -que usa mascarilla más protector facial- como: ¿ha tenido fiebre, dolor de cabeza o en huesos?, al tiempo que aconsejaba usar tapabocas y gel antibacterial.

“Realizamos pesquisas focalizadas en el mercado y vamos de local en local para saber si las personas han tenido síntomas recientes, tomamos datos y si la persona admite alguna sintomatología realizamos pruebas y procedemos junto a la directiva a cerrar ese establecimiento”, explicó la médico Carolina Vallenilla.

Mientras tomaban la temperatura a cada comerciante, Vallenilla comentó que a principios de año se detectó un caso de covid-19 en el mercado por lo que en ese momento se cerraron los negocios aledaños a ese, más 15 días preventivos de confinamiento para quienes estuvieron cerca de la persona enferma.

Ruiz retomó la conversación para agregar que todas las semanas se realizan jornadas de desinfección planificadas entre los concesionarios y se nombran encargados por áreas como víveres, charcutería y otros, para la limpieza con jabón y cloro de cada sección que abarca un negocio y frente del mismo.

Las medidas para prevenir contagios también son empleadas por los mismos clientes y allegados al área del mercado, donde los tapabocas y guantes son el principal método para evitar el covid-19.

Otro de los usos frecuentes para desinfectar que usan tanto usuarios como comerciantes, son los antibacteriales o productos que eliminan bacterias de superficies y las manos. “Aquí la protección es fundamental para que no nos enfermemos”, dijo un cliente de una verdudera, uno de los negocios juntos a las carnicerías más frecuentados en el mercado a diferencia de los rubros que no por eso, han dejado de vender..

Como método para generar conciencia en torno a la pandemia existe en el piso 3 de la estructura del edificio declarado en el año 1994 como Monumento Histórico Nacional, una denominada aula de sensibilización, donde se dictan charlas a comerciantes y compradores sobre las medidas de bioseguridad.

También, diariamente se mantienen desplegados en cada entrada, personal asignado por cada local para ofrecer gel antibacterial a quienes llegan. Asimismo, integrantes de brigadas asignadas por el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) asisten con charlas a quienes se resisten a usar debidamente el tapabocas.

Mientras la pandemia acontece, Ruiz reiteró que cumpliendo los protocolos de bioseguridad establecidos, “el mercado continúa activo y disponible para abastecer a la parroquia”.