El covid-19 prolongado causa deterioro cognitivo

Personas presentan lentitud del pensamiento para reaccionar en las tareas diarias.

La mayoría de las personas que contraen la infección por Sars-CoV-2 no necesitan hospitalización, pero ahora surgen varios estudios que señalan las consecuencias que el virus deja en los pacientes que no llegaron a enfermarse gravemente con el covid-19, entre ellas, secuelas neurológicas que se manifiestan mediante un bajo rendimiento físico diario y cognitivo: niebla o confusión mental, dolores de cabeza, zumbidos en los oídos, visión borrosa, hormigueo en piernas y manos.

Son síntomas de comorbilidades que derivan en una extenuación a largo plazo en aquellas personas que en el pasado, antes de contagiarse con el virus y que durante el diagnóstico positivo de la infección no necesitaron ser recluidos en un centro médico, podían con total normalidad realizar varias cosas a la vez y tenían un estilo de vida funcional, en general, estaban en sus plenas capacidades.

Se trata entonces de una condición prolongada de la enfermedad que inicialmente no se presentaba como hasta ahora la ciencia había determinado, entre lo que ya se sabe sobre este coronavirus. Al menos así lo creen especialistas del Northwestern Memorial Hospital de Chicago, Estados Unidos, que evaluaron durante un tiempo a 100 pacientes y 85 % de ellos presentaron por lo menos cuatro de estos indicios.

Este reporte arroja que las comorbilidades más frecuentes fueron: depresión y ansiedad, así como enfermedades autoinmunes con manifestaciones neurológicas como niebla mental, cefalea, entumecimiento, disgeusia, anosmia y mialgias. En definitiva, resulta en un deterioro del dominio cognitivo y fatiga que se extiende por varias semanas y meses.

Secuelas neurológicas. El neurólogo y neurooftalmólogo clínico, Ernesto Guerra, explica en una entrevista a Últimas Noticias que todo estas secuelas neurológicas surgen como consecuencia de la infección por Sars-CoV-2 en el sistema nervioso central, periférico e igualmente el sistema nervioso autónomo, es decir, desde el punto de vista neurológico o neuropsiquiátrico, hay manifestaciones clínicas que persisten en el tiempo debido a la infección.

Muchas de estas manifestaciones, indica, pueden ser agudas o permanecer con los pacientes en su rutina diaria como se ha visto con esta nueva denominación: covid prolongado. Síntomas y signos que permanecen semanas y meses aún después de haberse recuperado de la infección aguda, y más aún en asintomáticos o aquellos pacientes leves con pérdida del olfato, gusto y dolor de cabeza.

Estos pacientes con el tiempo pueden desarrollar secuelas neuropsiquiátricas, cognitivas y conductuales. Se ha demostrado que más o menos un tercio de los pacientes experimentan estos problemas, según muchos estudios que se han hecho en varias universidades y hospitales, en los que se evidencia que hay una persistencia de síntomas neuropsiquiátricos, precisó.

Lentitud del pensamiento

Tiene una estrecha relación con la cognición, que son los procesos que se hacen a diario, causando falta de atención que en un gran porcentaje o margen, 40% de los pacientes, aproximadamente, pueden presentar afectaciones a la memoria, mientras que, de estos, alrededor de 30% pueden presentarlos de forma aguda y a largo plazo como secuelas propias de la infección.

Esto se enfoca mayormente en la memoria de trabajo, la del día a día, y comienza con la niebla mental; la persona se siente confundida y no sabe cómo reaccionar. Guerra, quien también es especialista en medicina interna, profesor universitario de medicina y neurología, opina que se trata de una “lentitud del pensamiento para reaccionar”, y que esto realmente está sucediendo, afectando la calidad de vida de los pacientes con problemas de concentración.

Pese a que, muchos se han estado recuperando con rehabilitación, haciendo ejercicios y adoptando un estilo de vida más saludable, “estamos hablando de personas que en sus trabajos no saben tomar decisiones cuando generalmente lo hacían, presentan cambios de conducta y del humor. Son muchas las formas de manifestación, no solamente las cognitivas, sino también de comportamiento. La persona se pone agresiva, con trastornos psicóticos, depresión y ansiedad”, dijo.

Conmociones cerebrales

Hay otra investigación publicada por la revista The Lancet Psychiatry en la que se evaluó a unas 200.000 personas. Resulta que una de cada tres, tras haberse contagiado, presentaron problemas neurológicos o psiquiátricos durante los seis meses siguientes de superar la infección. La ansiedad y la alteración del humor, con 31 % de la incidencia, fueron las señales más frecuentes. En cambio, las hemorragias y accidentes vasculares cerebrales, además de la demencia, fueron poco comunes, pero de mayor riesgo en quienes debieron ser hospitalizados.

Al respecto, el neurólogo consultado comenta que esta tendencia puede tener una repercusión en el sistema de salud que influya en la habilidad de trabajo de estas personas, es decir, que repercute directamente en su ámbito laboral, social y familiar, por lo cual se debe tener mucho cuidado, no solo con las secuelas, sino que la ciencia médica debe tomarlo en consideración, ya que esto a largo plazo pudiese ser un detonante o factor preexistente para enfermedades neurológicas como párkinson, esclerosis múltiple y lateral, entre otras.

 

ENLACES PATROCINADOS

				
					<div class="fb-comments" data-href="<?php the_permalink(); ?>" data-width="100%" data-numposts="5">&nbsp;</div>
				
			
WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com