El Oncti puede transformarse en un centro de pensamiento estratégico

Grisel Romero Hiller

El 23 de octubre de 2006, se publicó en Gaceta Oficial el decreto firmado por el presidente Hugo Chávez Frías, dando vida a lo que hoy conocemos como Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, Oncti.  

Hoy, a 15 años de la creación del Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, Oncti, su presidenta, Grisel Romero Hiller, analiza el rol de este ente en Venezuela y sus aportes en el marco de las medidas coercitivas unilaterales y de la pandemia por Covid-19, a la vez que recrea los inicios del Oncti refiriéndose al ente como una “herencia estadística del Conicit”. El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit), es una instancia creada en 1967 “para promover el desarrollo de la ciencia y la tecnología en Venezuela”, según se lee en su partida de nacimiento.

“El Observatorio —refiere Grisel Romero— en sus inicios fue la herencia de la oficina estadística del Conicit y se aloja en la Dirección General de Planificación y Prospección, en el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Cuando  asumo la jefatura de esa dirección, recibo esa unidad con lo cual conozco al Oncti desde sus orígenes. Posteriormente se fusionan sus actividades con lo que anteriormente  se llamó la Fundación Venezolana de Promoción al Investigador y es allí cuando el Oncti, luego de haber sido incubado en esa dirección, asume una figura jurídica propia”.

Romero Hiller viene de ejercer diversas responsabilidades en el Ministerio de Ciencia y Tecnología, por lo cual conoce bien cuál ha sido la evolución del quehacer científico en Venezuela  y cómo se han gestionado las políticas públicas en el área.

Grisel Romero Hiller asumió la presidencia del Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología, en septiembre de 2019. Es socióloga egresada de la Universidad Católica Andrés Bello, con un doctorado en Gestión de Investigación y Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela. Es Magíster en Reducción de la Pobreza y Gerencia del Desarrollo de la Universidad de Birmingham, Inglaterra y Magíster en Ciencias Políticas, mención Políticas Públicas de la Universidad Simón Bolívar, Venezuela. Con amplia trayectoria docente en la Universidad Central de Venezuela, Universidad José María Vargas e instituciones como el IVIC y el Cendes.

Desempeñó diversos cargos de dirección en el Ministerio de Ciencia y Tecnología y cuenta con numerosas publicaciones y trabajos de investigación.

—¿Cómo define usted al Oncti?

—Como un espacio que concentra, recauda, analiza, alerta sobre la información que se produce en el país en materia de Ciencia, Tecnología e Innovación. Un ente especializado en la generación de información, producto de la recaudación de datos que están dispersos, quizás, en las instituciones vinculadas a la generación de conocimiento y que forman  parte del Sistema. En los últimos dos años el Oncti ha crecido, se ha modificado, porque pretende  ser un referente en el país para ser consultado, con información necesaria tanto para producir y generar conocimiento en estudiantes e investigadores y cualquier persona que lo requiera para realizar sus trabajos de investigación. Hablo del sector industrial y privado, que pudieran mirar hacia el Observatorio y consultar quiénes generan conocimiento útil para el propio desarrollo económico del país.

En su opinión, el Oncti pretende repensarse y verse como un espacio de vigilancia científica y tecnológica, donde se generen alertas necesarias, se analicen las coyunturas y las tendencias en esta materia para la toma de decisiones por parte de las autoridades.

—¿Podemos decir que en Venezuela hay un desarrollo de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación?

—En Venezuela el desarrollo de la Ciencia y la Tecnología pasa por reconocer que tenemos talentos e instalaciones de altísimo nivel con aportes importantes al desarrollo del país y también mundialmente. Tenemos insumos y equipos dentro de nuestros centros de investigación que han sido referencia fuera de nuestras fronteras por ser novedosos, de una característica que nos distingue por la cantidad de recursos que fueron invertidos con lo cual creo que el desarrollo de la ciencia y la tecnología es altamente valorado por la sociedad venezolana como una actividad importante para la calidad de vida del pueblo.

—¿Puede dar ejemplos de innovación?

—La Plataforma Patria es un ejemplo de innovación tecnológica. Existen innovaciones en procesos como el sistema CLAP que incorpora un modelo novedoso para organización y distribución de alimentos, las misiones sociales también son ejemplo de innovación sin dejar de mencionar las que se han dado en áreas de alimentación y telecomunicaciones, incorporadas en las comunidades y que han sido claves para la resistencia del pueblo durante los momentos de bloqueo.

—Al Oncti le han tocado dos momentos históricos: las medidas coercitivas unilaterales y la pandemia por Covid-19. ¿Cómo ha gestionado eso, cuál ha sido rol?

—Con respecto a la pandemia podría decir que se ha traducido en una oportunidad para el Observatorio, para gestionar lo que hacemos y divulgar la actividad científica de una manera diferente, aprovechando las bondades tecnológicas. Nos ha permitido pensar en cómo gestionamos la ciencia y la tecnología en modo no presencial. Y en cuanto a las medidas coercitivas, éstas nos afectan desde el punto de vista económico para la adquisición de equipos y para contar con mayor cantidad de talento especializado en algunas áreas que son estratégicas.

Al referirse al desarrollo científico en Venezuela, en el marco no solo de la pandemia sino de la crisis económica y el bloqueo financiero, Romero destaca el esfuerzo del país para mantenerse aportando, publicando y, además, generando nuevos conocimientos y participando en procesos importantes de innovación.

Afirma no desconocer las debilidades existentes en esta materia en Venezuela y explica que cada país tiene especificidades además de que, normalmente, los parámetros internacionales, en este tipo de estadísticas, desconocen las realidades locales y homologan metodologías con la intención de comparar los países y sus actividades en esta materia.

El pueblo y la ciencia

En línea con las políticas emanadas del Ministerio de Ciencia y Tecnología que conduce la bióloga Gabriela Jiménez, a su vez siguiendo los parámetros establecidos por el presidente Chávez en el Plan de la Patria, Grisel Romero Hiller imprimió a su gestión ante el Oncti un componente social e inclusivo que reconoce no solo los saberes ancestrales, no académicos, sino también la innovación que se opera en las comunidades organizadas así como la participación de la mujer en la ciencia.

“El pueblo venezolano —dice— se ha involucrado con la ciencia y la tecnología, hay un lenguaje vinculado con la ciencia mucho más cotidiano para la gente a propósito de la pandemia, además a partir de los estudios de percepción pública la sociedad puede participar y opinar sobre cómo identifica la ciencia. Hay un esfuerzo de divulgación distinto, un empuje por visibilizar la actividad científica con enfoque de género. También impulsamos el desarrollo de otras actividades distintas como la innovación social, la ciencia abierta, la gestión social de la ciencia y la tecnología con una mirada humana que conecta la ciencia con un beneficio directo para con el pueblo.

—¿Cuáles son los desafíos del Oncti a las puertas de una reforma a la Locti y a los cambios del mundo?

—Los desafíos del Oncti en este momento los vincularía con el lanzamiento del Polo Científico Tecnológico venezolano, que nos llama a elevar la observación, a desarrollar nuevos instrumentos que puedan dar mayor cantidad de información y de otro nivel a los integrantes de ese Polo. La Locti evidentemente en su reforma incluye algunos otros elementos para el Oncti, lo cual refuerza considerablemente su participación como esa instancia de observación, de análisis que va a permitir aportar de manera contundente. Otro de los desafíos es el de convertirse en un centro de pensamiento estratégico, no solamente de la observación y elaboración de indicadores sino del análisis de la información y que éste sea relevante para la toma de decisiones y la formulación de políticas públicas.

“También pretendemos —agrega— cubrir la demanda de información científica del público. Nosotros nos hemos sumado a algunas métricas que están homologadas a nivel internacional y en eso debemos dar un salto cuantitativo generando nuevas mediciones con la gestión de nuestro país

—La pandemia ya se instaló en el imaginario colectivo nacional e internacional. ¿Cómo se reorienta el Oncti en un mundo postpandemia?

—Debo decir que estamos lejos de una postpandemia. Esa palabra se utiliza también asumiendo que tendremos que convivir con ese virus un largo tiempo, hemos aprendido a vivir en pandemia con el virus y a trabajar en ese sentido. La ciencia, la tecnología y la innovación, producto del escenario de pandemia, pasaron a un lugar de importancia para la toma de decisiones en Venezuela. En ese marco se crea el Consejo Científico Presidencial y es tomada en cuenta la visión de la CTI para decisiones de alto nivel. Eso quiere decir que hay un espacio donde la CTI son consideradas, así como la opinión de los científicos y eso es novedoso.

En su análisis, la Presidenta del Oncti vislumbra una “nueva institucionalidad” que nace a propósito de la pandemia por Covid 19. “En el imaginario colectivo hay información sobre temas científicos que antes eran desconocidos, la gente usa con naturalidad una terminología como “virus”, “variantes”, “bioseguridad”, que antes era utilizada por algunos científicos. La información ha servido para que haya un nivel de apropiación social y eso es producto de la pandemia.

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Entrevista cedida por el equipo de prensa del Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.

 

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