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Espacios de la UCV vuelven a brillar

El desplome de dos losas del pasillo 5 de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela (UCV), frente a la conocida Tierra de Nadie, el 17 de junio de 2020, alertó a las autoridades nacionales sobre el abandono en el que estaba sumergido la principal casa de estudio del país por la actual gestión del recinto académico.

Atendiendo la demanda de mantenimiento de la obra maestra del arquitecto Carlos Raúl Villanueva, el presidente Nicolás Maduro ordenó en julio de este año la creación de la Comisión Presidencial para la Recuperación de la UCV, bajo la dirección de la vicepresidenta Ejecutiva, Delcy Rodríguez, y conformado por las vicepresidencias sectoriales de Obras Públicas y Servicios, y Seguridad Ciudadana; los ministerios de Educación Universitaria, Cultura, Obras Públicas, Interior, Justicia y Paz, así como por la Misión Venezuela Bella y el Gobierno del Distrito Capital. 

Desde ese momento reconocidos arquitectos, ingenieros y asesores se unieron para rehabilitar las 126 edificaciones de la UCV: galpones, edificios, auditorios, bibliotecas, comedor, canchas deportivas y piscinas. De ellas 48 se encuentran actualmente en proceso de recuperación, informó la jefa de la Misión Venezuela Bella, Jacqueline Faria, mientras realizaba un recorrido para inspeccionar las obras en la universidad.

Manos a la obra

Cuadrillas de obreros, con maquinarias y camiones, el pasado 8 de agosto empezaron la intervención de los espacios con intensas jornadas de limpieza y recolección de desechos en el lugar, donde reinaba la maleza y la basura. “No estaba solo paralizada, estaba destruida, abandonada, acusaba demasiado castigo”, afirmó Faria. 

Fue en la conocida Plaza Cubierta del Rectorado donde se iniciaron los trabajos de rehabilitación de las infraestructuras. El lugar, que estaba oscuras, hoy se encuentra totalmente iluminado con el modelo de las lámparas originales, un piso brilloso recién reconstruido y el paisajismo remozado. Además, se realizó la impermeabilización de techos y rehabilitación de fachadas.

Junto a la Plaza Cubierta del Rectorado varios edificios presentan a la fecha grandes avances y pronto serán entregados, como la Facultad de Arquitectura, en la que se efectuó las reparaciones de baños, pasillos, sistema eléctrico e impermeabilización de los techos.

En el comedor universitario se realizan los últimos retoques. Allí ya culminaron las mejoras de los techos, pisos, sanitarios, cava cuarto y cocina. En la actualidad ejecutan las pruebas de calderas para dejarlo operativo para garantizar el servicio de comida a la comunidad ucevista. 

También se están renovando, entre otros espacios, los accesos a la Ciudad Universitaria, la vialidad interna, las canchas de tenis y usos múltiples, el complejo de piscinas, la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, el Decanato de la Facultad de Medicina, el Instituto Jardín Botánico, el Instituto Nacional de Higiene, la Facultad de Odontología y algunas áreas del Hospital Clínico Universitario. Igualmente, las escuelas de Comunicación Social, Bioanálisis, Ingeniería Sanitaria y Eléctrica.

Etapas

La recuperación integral de la UCV, que abarca unas 160 hectáreas, se realizará en tres fases. En la primera se trabaja en la rehabilitación de las aulas, laboratorios, bibliotecas, comedor, así como espacios recreativos, deportivos y culturales. 

Paralelamente, el equipo del Instituto de Modelos y Materiales Estructurales de la UCV realiza los estudios para detectar las patologías, encontrando edificaciones con asentamiento por botes de agua de años, problemas de filtración por falta de impermeabilización y espacios abandonados como los edificios de Ingeniería Sanitaria y Química. 

Se suma a la tareas de la Comisión restablecer espacios originales a lo largo de toda la Ciudad Universitaria, pues se han realizado construcciones anexas sin criterio, lo que ha generado daños a las edificaciones.

En la segunda fase se empezarán a resolver esos problemas detectados, precisó Faria, quien enfatizó que una de las labores a ejecutar será el mantenimiento correctivo de los techos de los pasillos. 

Posteriormente, se llevará a cabo la tercera etapa donde atenderán 107 obras de artes. Para ello buscan los mejores restauradores para que asuman su mantenimiento– bajo las directrices del Instituto de Patrimonio Cultural, que viene guiando la intervención de la UCV por ser los responsables ante la Unesco de este Patrimonio de la Humanidad, decretado el 2 de diciembre de 2001.

Experiencias

Son los ingenieros, ingenieras, arquitectos, arquitectas e inspectores del alma mater quienes se encargan de llevar adelante los trabajos de recuperación.  Entre el gran número de profesionales se encuentra Paola Posani, arquitecta egresada de la UCV y profesora de la Facultad de Arquitectura, con amplia experiencia en las obras realizadas en los últimos años en Caracas.

Su tarea para mejorar la universidad la inició cuando se cayó una parte del pasillo 5. Junto a otros colegas y especialistas en el área realizó estudios y el desmontaje de las losas. 

Luego, desde la Subcomisión de Infraestructura empezó con el resto del equipo la intervención de los espacios y semanalmente evalúa los avances de las obras para estar pendiente de cada detalle de los edificios. “Estamos haciendo un trabajo simultáneamente de investigación con acción”, enfatiza.

Afirma que durante estos tres meses de arduo trabajo la UCV los ha acogido con cariño y caminar por sus pasillos renovados la llena de emoción. “La universidad es para todos los venezolanos”, agrega al finalizar la inspección en el Instituto de Medicina Experimental José Gregorio Hernández. 

El profesor jubilado de Diseño de la UCV Alfredo Mariño también forma parte de quienes día a día laboran para devolver el brillo a la casa que vence la sombra. Es uno de los asesores que se encarga de realizar las primeras visitas a las edificaciones a intervenir y prepara el informe de las obras a realizar que es presentado a los coordinadores del plan para su ejecución.

“Ver el estado en el que estaban estos edificios después de años de que no se había podido hacer ningún tipo de mantenimiento y verlo ahora cómo están quedando los espacios recuperados, es verdaderamente emocionante”, recalca.

Recuerda que durante su última etapa como profesor, hace año y medio, tenía que enfrentarse a problemas de todo tipo que le impedían dar clases. Entre otras cosas, dice que no había iluminación y los baños no funcionaban. “Dar docencia era realmente una cosa penosa, ahora vamos a volver con renovadas fuerzas a retomar la labor de formar las nuevas generaciones del país», sostiene Mariño, una de las más de 1.000 personas que trabajan arduamente para cumplir con la misión de dejar la UCV como se inauguró, en su primera etapa, aquel 2 de marzo de 1954. 

En cápsula

  • Aula Magna. La reconocida sala de la UCV será intervenida a través de un plan especial para cuidar una de las obras más significativas de la universidad como son las nubes de Calder, las cuales tienen filtraciones y representan un riesgo para los usuarios. “Nos estamos dando el tiempo de estudiarla, de verificar bien cuáles son sus daños e intervenirla”, anunció la presidenta de la Misión Venezuela Bella, Jacqueline Faria. “Un aula magna que ahorita no se puede usar, es un riesgo para las personas estar debajo de las nubes que están filtrando”, agregó mientras mostraba de lejos los techos dañados del espacio. 
  • Reloj. Las campanas del reloj se volverán a escuchar en la Ciudad Universitaria y sus alrededores dentro de muy poco tiempo, al finalizar la restauración de los círculos, minuteros y segunderos. También se efectúa la revisión de las columnas que están carbonatadas por hongo y la humedad, debido a la falta de mantenimiento. “Es la primera vez que se le hace un pretendido mantenimiento al reloj y encontramos que estaba totalmente destruido”, recalcó Faria. Indicó que la meta, si la lluvia lo permite, es que en un mes esté funcionando el monumento icónico de 25 metros de altura, ubicado en la plaza del rectorado.
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