Eukari reacciona bien a las dosis de la Sputnik

El 26 de marzo la aplicaron la segunda inyección del biológico ruso.

Como responsable del equipo médico de emergencia estatal tuvo contacto con un paciente de sintomatología respiratoria asociada al covid-19 en agosto pasado y dio positivo unos días después. El 30 de septiembre, luego de recibir el tratamiento, su cuerpo ya había producido anticuerpos. Así volvió a reintegrarse al grupo de respuesta rápida que lucha contra la enfermedad en el estado Nueva Esparta, y afortunadamente, hoy es una de los miles de médicos que han recibido la vacuna contra el coronavirus.

Se trata de Eukari Rodríguez, una médico integral comunitario de 33 años, especialista en medicina general integral y familiar, egresada de la Unefa y del Instituto de Altos Estudios Arnoldo Gabaldón. A ella los días 5 y 26 de marzo le fueron aplicadas la primera y segunda dosis, respectivamente, de la vacuna rusa Sputnik V.

“A pesar de tener otras funciones y responsabilidades sigo trabajando en el equipo de respuesta rápida a nivel estadal. El 5 de marzo me administraron la primera dosis y no presente ninguna reacción. Continúo con mi labor, y hace poco, el día 26 marzo me administraron la segunda; tampoco tuve ninguna reacción”, expresó a Últimas Noticias.

Al momento de la vacunación sintió miedo por tanta información sobre el desarrollo estos biológicos. Era algo nuevo, como para todos los integrantes del sistema de salud, que la aterraba”, aun cuando, el día anterior le fue recomendado ingerir un acetaminofén y antialérgico.

Llegado el día de la inmunización, comenta que un equipo médico se encargó de evaluar su tensión, signos vitales y saturación; procedieron a descartar cualquier riesgo para posteriormente pasar a administrarle la vacuna.

“Allí estaba más nerviosa y me sentí caliente, pero era los nervios. Cuando el líquido entra a tu cuerpo es una sensación rara, sientes como se va esparciendo. En el lugar de la inyección si sentí un poco de ardor por 10 segundos”, acotó y subrayó que luego de la primera dosis la invadió el sueño, pero lo asocia a la cantidad de antialérgico que tomó horas antes.

Madre de cuatro niños, es adjunta a la coordinación regional de la Fundación Misión Barrio Adentro en Nueva Esparta, ayudó a formar médicos y enfermeras para hacer frente a la situación luego de que en la población de los Millanes, municipio Marcano de la isla de Margarita, fuera detectado el primer contagio.

Para la segunda dosis, estuvo más relajada y confiada, y aunque le recomendaron descansar, siguió su jornada laborar haciendo pruebas a pacientes; pensando que podía despertar muy cansada, al siguiente día amaneció bien y retomó su rutina.

Antes de la inmunización le tomaron los signos vitales.

Sin protección total

A la fecha, se siente segura sabiendo que su organismo respondió adecuadamente a la vacuna, pero, puntualiza que no está del todo confiada, ya que su criterio es la prevención. Eukari Piensa en sus hijos y padres, ha “visto tanta gente morir”, que conoce de cerca los estragos que el covid está dejando en las familias.

“Esto nos afecta a todos”, explica y resalta que la vacuna solo evitará que, sí tiene una recaída, la enfermedad sea menos severa. Señaló que nadie se puede confiar porque todos los días surgen nuevas valoraciones sobre el virus sin “respetar color de piel, estatus o clases sociales”. afirma la médico integral comunitario.

 

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