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Fiebre oropouche puede durar hasta tres semanas

Suele confundirse con dengue, pero no son lo mismo, solo comparten similitud de síntomas

La Organización Panamericana de la Salud alerta que en los últimos meses, debido a la intensa circulación del dengue en varios países de la región, se suma un aumento de casos de la fiebre de oropouche, una enfermedad que también es transmitida por mosquitos y que se puede extender de una a tres semanas.

Esta patología suele confundirse con dengue, pero no son lo mismo. Son afecciones diferentes solo que comparten similitudes en cuanto a los síntomas.

Al respecto, en días recientes, el organismo dio a conocer recomendaciones para el diagnóstico diferencial de esta con otras enfermedades porque ha habido un incremento de los casos, sobre todo en países como Brasil.

De acuerdo con la información reseñada por la OPS en el documento Alerta epidemiológica oropouche en la región de las Américas del pasado 2 de febrero del 2024, el virus de esta enfermedad es un ARN monocatenario segmentado de la familia Peribunyaviridae que se transmite a los seres humanos por la picadura de los mosquitos de la especie Culicoides paraensis.

Al incubarse, de cuatro a ocho días, va produciendo un cuadro clínico similar al del dengue que, por lo general, comienza con fiebre, dolores y molestias en la cabeza; dolores musculares, escalofríos, malestar en las articulaciones (artralgia) y a veces vómitos persistentes, así como náuseas, de cinco a siete días.

En casos graves, en algunas ocasiones puede repercutir en meningitis aséptica, que es la inflamación de la membrana que recubre el cerebro y la médula espinal a la que se le conoce como la meninge. Además, con menos frecuencia erupciones cutáneas, anorexia, dolor retroorbitario y malestar general.

En este punto, los pacientes pueden presentar fenómenos hemorrágicos, rigidez en el cuello, visión doble (diplopía) letargo y movimientos rápidos repetitivos e involuntarios de los ojos (nistagmo). No obstante, el pronóstico sin secuelas suele ser bueno según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés).

De forma errónea se identifica por sus características similares no solo con el dengue, sino también con la chikungunya, la zika y la fiebre amarilla, incluida la malaria. La NIH indica que hasta ahora no existe una vacuna o un tratamiento específico, se previene con estrategias de control de vectores y protección personal.

Casos

La enfermedad está presente en Brasil, Perú, Ecuador, Guyana Francesa, Panamá, Trinidad y Tobago; sin embargo, en la región amazónica de Brasil y Perú ha habido un mayor aumento de casos. Colombia también ha reportado en los últimos años al menos 80 contagiados.

La OPS subraya que en Brasil, entre diciembre de 2023 y el 4 de enero pasado, de 675 pruebas de detección que realizaron las autoridades locales, se confirmaron 199 (29,5%) casos, de las cuales el 94,9% corresponden al municipio de Manaus, estado de Amazonas.
Asimismo, entre los años 2023 y lo que va de 2024, en ese estado ya registran 1.066 casos y se están investigando infecciones en Acre y Roraima, mientras que en Colombia los informes más recientes arrojan la identificación de 87 casos en Cúcuta, Cali, Leticia y Villavicencio entre 2019 y 2021. En Perú, su último reporte fue de 94 casos entre 2016 y 2022.

Recomendaciones

Lo sugerido para la prevención suele ser lo mismo que para el dengue, como aplicar medidas en sitios de desarrollo y reposo de los vectores, ya que el control vectorial permite reducir las poblaciones de los mosquitos, señala la OPS.

De igual forma, orienta ejecutar acciones de vigilancia con diagnóstico por laboratorio, vigilancia genómica y notificación bajo el Reglamento Sanitario Internacional.

La pauta del organismo multilateral incluye la utilización de mosquiteros de malla fina en puertas y ventanas, pero también prendas que cubran las piernas y brazos; repelentes, mosquiteros impregnados o no con insecticidas, más que todo para embarazadas, enfermos, bebés y ancianos.

En momentos de brotes, es recomendable evitar las actividades al aire libre durante el amanecer y atardecer, que son los periodos de mayor actividad de los mosquitos.
Aquellos trabajadores de las áreas forestales, agrícolas, entre otros de mayor riesgo de picadura, deben utilizar prendas que cubran las partes expuestas.

Ciclos de circulación del virus

Los brotes se han dado en zonas rurales y urbanas en personas de ambos sexos y todas las edades al tener contacto previo con el virus, sobre todo niños y jóvenes. La circulación de este virus se da en ciclos epidémicos y selváticos.

Respecto a este último, los primates, los perezosos y las aves son los huéspedes, mientras que en los ciclos urbanos lo son los humanos.

En la última alerta epidemiológica de la OPS, se indica que al igual que el Culicoides paraensis el Culex quinquefasciatus puede ser un vector de la enfermedad.

De igual forma, la NIH de EEUU recoge en su web que en los últimos 60 años se han notificado más de 30 epidemias y más de medio millón de casos clínicos en Brasil, Perú, Panamá, Trinidad y Tobago.

Por otra parte, esta patología es considerada la segunda febril arboviral más frecuente en Brasil después del dengue y hasta ahora no hay evidencia de transmisión directa de persona a persona.

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