Los palmeros suspendieron subida al Waraira Repano

Unesco declaró el año pasado a palmeros como patrimonio cultura

Este año, en cumplimiento de las normas sanitarias para combatir el coronavirus, los palmeros de Chacao no subirán al parque nacional Waraira Repano para cortar la palma bendita que tradicionalmente es entregada en las iglesias de Caracas, el Domingo de Ramos, antes de la llegada de la Semana Santa.

Así lo informó Richard Delgado, secretario de organización de la cofradía, quien afirmó que será la primera vez en más de 400 años que no cumplen con la tradición de los Palmeros de Chacao, declarados el años pasado por la Unesco como patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad.

Indicó que por orden del Gobierno nacional, los parques nacionales se encuentran cerrados por la emergencia del covid-19, pero que realizarán unas actividades alternativas. “Ante la imposibilidad de subir a la montaña a cortar la palma bendita, y en respeto a las medidas sanitarias, este año vamos a realizar el corte de otra especie de palma que hemos cultivado en unos viveros ubicados en el parque Humboldt de Chacao, y que también crece en las márgenes de una quebrada cercana a este espacio recreacional”, dijo.

Señaló que un grupo de palmeros se trasladará el próximo viernes hasta el parque, respetando las medidas sanitarias, a cortar las palmas, que posteriormente van a distribuir en las casas de los integrantes de la cofradía, quienes elaborarán unas 5.000 cruces que esperan entregar casa a casa el próximo Domingo de Ramos.

“Las normas sanitarias contra el covid-19 también obligaron a la suspensión de las misas para evitar la aglomeración de personas, así que para Unesco declaró el año pasado a palmeros como patrimonio cultural mantener nuestra tradición y atendiendo la necesidad del pueblo en estos momentos tan difíciles, los palmeros de Chacao nos adaptamos a las circunstancias, pero siempre con la misma fe y la satisfacción de mantener la tradición que tiene más de 400 años”, afirmó.

Recordó que en el año 1770, el párroco José Antonio Mohedano, ante la aparición de la peste de la fiebre amarilla, que venía acompañada con un vómito negro y cuya enfermedad azotaba el valle de Caracas, pidió clemencia a Dios con una promesa “buscar las palmas benditas en la montaña , evocando el pasaje bíblico de la entrada de Jesús a Jerusalén, después de cumplir la promesa desapareció la enfermedad y este año volveros a pedir a Dios que desaparezca el coronavirus de Venezuela y el mundo entero”.

 

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