Menores de 16 años tienen mejor respuesta inmune al virus

La prioridad para la aplicación es la población adulta porque el virus ha hecho más estragos con ellos

A casi un año de la declaratoria de la enfermedad covid-19 como pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud, la realidad global sigue siendo preocupante; aunque la comunidad científica ya sabe mucho sobre el virus causante – el Sars-Cov-2 – la humanidad aún mantiene la incertidumbre respecto a lo qué pasará en los próximos meses.

A pesar de ello, varias de las vacunas que se han desarrollado son apremiantes para muchas regiones duramente afectadas por la crisis como Europa y América Latina. Por eso los gobiernos están presupuestando, planificando y gestionando la adquisición de millones de dosis para inmunizar lo más pronto posible a sus ciudadanos.

La Sputnik V, fabricada en Rusia, es una de las más seguras según los resultados de los ensayos clínicos, de hecho, en países como Argentina ya se aplica bajo un protocolo establecido por las autoridades de esa nación. Tiene el visto bueno para personas de edades comprendidas entre los 18 y los 60 años.

Pese a esta respuesta de la ciencia para proteger a la gente, que alienta a normalizar la vida cotidiana, los fármacos solo han sido probados o ensayados en personas mayores de 16 años, porque existen dudas sobre los efectos que pueden tener en los menores.

Algunos países como Chile y España, que adelantan la inmunización masiva con la vacuna de Pfizer, anunciaron que no serán aplicadas a la población menor de 16 años. Últimas Noticias entrevistó al médico Daniel Rodríguez, para que aclarará el por qué de este criterio.

Explicó que esto tiene que ver con el sistema inmunológico; la manifestación del coronavirus en personas jóvenes es más leve que en los adultos, sobre todo en los mayores. Pasa muy similar a un resfriado o gripe común.

“Los linfocitos tienen mejor respuesta hacia el virus con respecto al sistema de un mayor”, dijo. Los linfocitos circulan en la sangre y pertenecen al sistema defensivo o inmunológico del cuerpo. Son los que producen anticuerpos y destruyen los virus o las bacterias invasoras.

Acotó que hay un criterio de prioridad, ya que en los jóvenes el covid no ha hecho tantos “estragos”. En vista de que los jóvenes son menos propensos a tener complicaciones, “siendo la población de adultos y adultos mayores las más comprometidas, se decide darles prioridad”.

“Además que los grandes laboratorios no tienen suficientes estudios con población joven, pero sí con adultos”, apuntó.

Riesgos de una vacuna

La aplicación de una vacuna en fase de desarrollo conlleva riesgos, es precisamente por eso que los reglamentos exigen que los voluntarios para probarlas tienen que ser personas con un óptimo nivel de salud, es decir, sanas y mayores de edad.

Los efectos secundarios leves más comunes al probar una vacuna, que cumple varias fases clínicas, son dolor en la zona de la inyección, normalmente uno de los brazos, inflamación en el área, cansancio o dolor de cabeza. Básicamente son síntomas que se manifiestan porque el sistema inmune está reaccionando.

Al respecto, Rodríguez comentó que los jóvenes tienen mejores respuestas a un antígeno, a medida que el sistema inmunológico va madurando y los linfocitos se diferencian.

“Ciertamente sí tienen mejor afinidad para combatir algunas enfermedades sobre todo de tipo infecciosas, sin embargo, como todo proceso biológico y humano, envejecemos, y la respuesta inmunitaria cambia”, agregó.

Señaló que el sistema inmune produce una tormenta de citoquina e incluso agrede su parénquima pulmonar, y es una de las mayores complicaciones del covid. Esto ha resultado mayormente en los adultos, particularmente en Europa, no así en los adolescentes, jóvenes y niños.

Recientemente, la Academia Estadounidense de Pediatría publicó un informe sobre el tema. Indica que algunos adultos se enferman porque su sistema inmunitario parece reaccionar en exceso al virus, lo que causa más daño al cuerpo. Esto es menos probable que suceda en niños.

Los bebés, en cambio, parecen estar en mayor riesgo; su sistema inmunitario todavía es inmaduro. Las vías respiratorias son más pequeñas y se pueden presentar problemas para respirar si contraen infecciones virales.

Versión infantil

Consorcios sanitarios como Pfizer, en colaboración con Biontech de Alemania, anunció en octubre pasado que realizaría pruebas en niños de 12 años o más. En diciembre de 2020, los desarrolladores de la vacuna moderna también planeaban ensayos en niños de 12 y 17.

Respecto a la Sputnik V, el jefe del Centro de Epidemiología y Microbiología Nikolái Gamaleya, Alexánder Guintsburg, dijo que una versión de esta vacuna para los niños y niñas se pondrá en ensayo a mediados de este año.

El centro Gamaleya indicó que esta categoría será más tenue y tendrá menor reactogenicidad. Esta dosis reducida se debe a que el peso corporal es menor; el sistema inmune puede ser menos desarrollado que el de una persona adulta y cualquier vacuna tiene grados diferentes para adultos y niños.

Virus es más leve. Los científicos y especialistas en el mundo han coincidido en que los niños y los adolescentes sufren el coronavirus con síntomas más leves que los adultos y la muerte es excepcionalmente rara.

La escuela de medicina de la Universidad de Harvard reiteró en uno de sus estudios que “los niños, incluidos los muy pequeños, pueden desarrollar covid-19”, pero, aseguran que muchos de ellos no presentan síntomas. “Aquellos que se enferman tienden a experimentar síntomas más leves, como fiebre baja, fatiga y tos. Algunos niños han tenido complicaciones graves, pero esto ha sido menos.

Esta información se complementó con la investigación del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades que indicó que la tasa acumulada de hospitalización pediátrica por covid-19 en Estados Unidos es de 8 por 100.000 habitantes, a pesar de que esta nación es una de las más afectadas por la pandemia.

Además, se analizó el comportamiento del virus en 651 niños recluidos en Reino Unido, y se determinó que el riesgo de que los niños requieran hospitalización por el virus es “pequeño”.


Estadísticas

En el último trimestre de 2020, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó que el covid-19 “está cobrando un precio más alto en los niños y jóvenes de las Américas” que cuando inició la contingencia sanitaria.

“Más de medio millón de niños, niñas y adolescentes de nuestra región se han infectado y estas cifras siguen aumentando”, precisó la directora de la OPS, Carissa Etienne.

De acuerdo con datos divulgados por el Ejecutivo venezolano en el sistema Patria, de los más de 117.000 contagios confirmados en el país, unos 707 corresponden a niños entre 0 y 9 años, mientras que cerca de 875 son jóvenes de 10 a 19 años.

Venezuela es uno de los países de la región que ha registrado la vacuna rusa para uso de emergencia. El Gobierno suscribió con Rusia la compra de las primeras 10 millones de dosis para iniciar la vacunación. l

 

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