InicioMás VidaTirso Silva: El Covid ha sido una gran escuela para todos

Tirso Silva: El Covid ha sido una gran escuela para todos

Además del estetoscopio que suelen llevar los médicos colgado al cuello, Tirso Silva Magallanes, carga un pequeño megáfono con el cual arenga a los pacientes que esperan consulta en el hospital José María Vargas (Caracas) conminándoles a colocarse de manera correcta el tapa-bocas.  

A Tirso lo mandaron para una suplencia de seis meses en la dirección del centenario centro de salud caraqueño y ya lleva 7 años comandándolo. “Antes de eso, estuvo como asesor de Lolita Aniyar de Castro, Cristóbal Fernández Dalo y Didalco Bolívar, cuando éstos ocuparon cargos de representación popular tanto en gobernaciones como en el extinto Congreso. Luego Silva fue diputado en dos periodos por el Psuv”.  

Le da chance de llevar la hilación histórica de su desempeño legislativo, firmar documentos de la burocracia hospitalaria y responder a la entrevista que concedió a Últimas Noticias en su despacho repleto de papeles y una cartelera acrílica que da cuenta (Viernes 6 Agosto) de los 31 pacientes Covid,  10 de emergencia pediátrica, 43 que atienden en medicina general, 30 en neurocirugía e igual número en traumatología, entre otros. “Sala Situacional Hospital J.M.Vargas” dice la cartelera en su encabezado.  

Silva es un caraqueño que estudió en la Universidad Central de Venezuela (UCV) e hizo sus prácticas como anestesiólogo en ese hospital que ahora dirige. “Soy de la raza varguense”, confesó descorriéndose levemente el tapabocas.  

Uno de los pocos momentos que soltó el bolígrafo y dejó de firmar documentos fue para hablar con mucho fervor del doctor José Gregorio Hernández, quien era médico en el Vargas donde falleció el 29 de junio de 1919 cuando lo llevaron tras ser atropellado por un vehículo en la esquina de Amadores, La Pastora. La sala de emergencia donde lo atendieron ese día ahora es una capilla que recibe a diario devotos pidiendo un milagro al recién proclamado beato de la iglesia católica. Silva contó en la entrevista un reciente milagro que hizo el llamado médico de los pobres.    

-Este hospital parece una iglesia. 

-Bueno se le dieron unos toques recientemente. Logramos que nos dieran apoyo por un proyecto que lleve a Venezuela Bella para que el sitio donde murió el doctor José Gregorio Hernández se convirtiera en una galería. Ese sitio era la emergencia y allí llegó él a raíz del accidente de tránsito que tuvo en La Pastora; fue atendido por sus colegas, él era médico en ese momento en el Vargas y falleció allí. Recuperamos ese espacio y en homenaje a él, lo que significa para nosotros, los valores, su figura espiritual que nos motiva siempre, su relación médico-paciente, hicimos una galería para el reencuentro y la reflexión.  

-¿Ha escuchado de algún milagro reciente hecho por el doctor José Gregorio Hernández a algún paciente?  

-Sí. Hace dos meses. Una paciente que nos llegó de Los Teques, referida del hospital Victorino Santaella ya con diagnóstico de un tumor, estudiado ya con imagenología y todo. La paciente quiso conocer la galería. Fue llevada a quirófano y ella dice que oró mucho al doctor Hernández y lo cierto es que nuestros médicos consideraron que no había tumor cuando la abrieron. 

-¿Ese caso ya fue presentado a las autoridades eclesiásticas? 

-Tiene poco tiempo, como dos meses. Está en estudio. Es una señora de mediana edad.  

-¿Qué representa para este hospital la figura del doctor Hernández? 

-Forma parte de nuestro acervo, de nuestros sentimientos; con el doctor Hernández nos sentimos gratificados y reforzados en nuestro ejercicio diario.  

-¿Cuáles otras figuras han fallecido en este hospital? 

-Son muchos pero no con la connotación del doctor Hernández. Hay un médico inclusive que pidió ser enterrado aquí; un varguista y su cuerpo fue inhumado aquí en el Vargas.  

-¿Un varguista? 

-Para nosotros, lo decimos con mucho orgullo, esto es una raza. Nosotros los médicos de este hospital nos sentimos distintos. No somos ni mejores ni peores que nadie, pero somos distintos. Mi especialidad como anestesiólogo la hice acá. Soy graduado en la UCV el año 1981, fui orador de orden de mi graduación. 

-¿Cuántos pacientes atiende diariamente el hospital Vargas? 

-La cifra es variable pero va in crescendo porque este es un hospital de referencia nacional y eso trae como consecuencia que recibamos pacientes no solamente del área metropolitana de Caracas, incluso de otros hospitales. Ese volumen es variable pero no baja de 300 pacientes en la emergencia. A eso debemos debemos sumarle los pacientes de las consultas, que a pesar de ser un hospital centinela (atención Covid-19), no paralizamos nunca la actividad de la consulta; esto es debido, entre otras cosas, a que este es un hospital-escuela donde hay siete universidades cuyos estudiantes que hacen vida aquí.  

-¿Cuáles son esas 7 universidades? 

-Empezando por la Universidad Central de Venezuela, que marca al hospital; tenemos la Rómulo Gallegos, Escuela Latinoamericana de Medicina, Universidad Latinoamericana del Caribe, Bolivariana de Venezuela, Francisco de Miranda y la Universidad de las Ciencias de la Salud. Aquí pasan por cada trimestre no menos de 20 estudiantes de cada una de esas universidades. Entran en la recta final de su carrera para entrenarse en los servicios básicos que todo médico debe manejar: quirúrgica, médica y pediátrica, entre otros.  

-¿Cuántas operaciones diarias se practican en este hospital? 

-Este hospital tiene 17 quirófanos, todos en capacidad de estar operativos; pero habitualmente tenemos activados ocho diarios que atienden pacientes de diferentes patologías quirúrgicas del área cardiovascular; aquí se hace corazón abierto, reemplazo de caderas, reemplazo de válvulas cardiacas, todas las patologías neuroquirúrgicas que van desde un tumor hasta traumatismo craneoencefálico, entre otros.  

-¿Con cuántas camas cuentan? 

-283 camas operativas. Usted puede ver en esta cartelera cuántos pacientes tengo hospitalizados: 31 pacientes Covid, en la Unidad de Cuidados Intensivos que hay cuatro camas, tenemos tres pacientes; ocho en la emergencia pediátrica y uno en la de adultos. 

-Ya tenemos más de 500 días con la pandemia. ¿En qué ha cambiado la salud del venezolano a raíz de esa enfermedad? 

-Entre lo que ha cambiado está el aprendizaje que nos ha dejado el Covid. El Covid ha sido una gran escuela para todos, tanto para los pacientes pero también para nosotros los médicos. Es una enfermedad de corta data que nos ha venido enseñando día a día cómo debemos abordarla, manejarla y cómo cambiar nuestros hábitos.  

-¿Cuáles son los cambios que se han dado en la actividad médica con esta pandemia? 

-Nosotros los médicos hemos aprendido cómo atender esta terrible enfermedad con la prevención que es lo fundamental. El uso de las barreras físicas como la mascarilla y el lavado permanente de las manos, es un ritornelo que debemos hacerlo de manera permanente y eso ha sido una de nuestras grandes enseñanzas: que el nivel de mayor complejidad de la asistencia médica que es el hospitalario, ha entendido que también debe hacer prevención. La prevención que conocíamos era la del primer nivel (ambulatorios) para evitar la enfermedad, adelantarnos a la alteración de la salud, se dejaba a un nivel de atención primaria; pero ahora entendimos que también debemos hacerlos en el tercer y último nivel de alta complejidad.  

-En esa nueva manera de mirar la salud, ¿cuál es el papel de los hospitales centinelas? 

-A nivel hospitalario se invirtieron las cargas. Es decir, el nivel hospitalario está obligado también a hacer la prevención y promoción de la salud. Esa era una actividad (prevención y promoción) que, desde el punto de vista del esquema de asistencia médica se le dejó siempre al primer nivel; es decir, ambulatorios que son la puerta de entrada al sistema de salud donde se ve lo más frecuente y lo menos complejo. Bueno entre las enseñanzas que nos deja el Covid fue que se invirtió la carga porque ahora el tercer nivel que es el hospitalario hace prevención y promoción de salud. 

-¿Y cómo llegaron a esa conclusión?  

-Pienso que la necesidad nos obligó. Nosotros entendimos que para poder seguir aceptando pacientes ‘no Covid’ teníamos que evitar que el Covid nos llegara. Y para evitar que el Covid nos llegara tuvimos que hacer prevención y promoción, culturizar a todos nuestros trabajadores incluyéndonos sobre cómo prevenir la enfermedad. Y lo hemos venido haciendo de manera permanente con las orientaciones internacionales.  

-¿Cuán cercana está la cura? 

-El Covid es una enfermedad que vino para quedarse por mucho tiempo y debemos aprender a convivir con la enfermedad. Eso significa que la actividad de prevención es permanente, constante y debe hacerse presente en todos y cada uno de los servicios, desde la consulta hasta las labores más complejas del quirófano: allí debe siempre observarse los medios para prevenir la enfermedad. Eso es una gran enseñanza porque rompe con todo el esquema de lo que ha sido la vida hospitalaria.  

-¿El rompimiento de ese esquema significa que se puede atender a pacientes Covid con síntomas leves con la misma vehemencia que aquellos que presentan complejidades? 

-Esa esa es otra lección que nos está dejando el Covid. Es decir, que aquí no hay distinción de ninguna naturaleza entre los pacientes a riesgo. Aquí en este hospital y seguramente en todos los hospitales centinelas, no hay exclusión para la atención. Habitualmente creíamos que el hospital era solamente para atender pacientes de alta complejidad y nos dimos cuenta que no. Un paciente con una sintomatología de poca complejidad desde el punto de vista respiratorio, en el transcurrir de horas puede convertirse en un paciente grave y llegar a fallecer. Eso nos pone en alerta permanente: todo paciente que llegue con sintomatología leve debe ser considerado potencialmente un paciente grave para su atención.  

-¿Y aquellos pacientes Covid que se quedan en sus casas?

-Con esta enfermedad no se puede perder tiempo. Esta es una enfermedad de la cual no tenemos horario para ella. El tiempo juega un papel muy importante en esto y eso no lo vemos en otras enfermedades, incluso de tipo respiratorio. Estábamos acostumbrados en los hospitales a atender el paciente que nos llegaba de los niveles de poca complejidad para la resolución médica de ese paciente y aquí salían egresados en buenas condiciones. En el Covid el tiempo es clave y debemos utilizar todas las herramientas que tengamos a la mano para evitar su progresión.  

-¿Usted se imaginó que esta pandemia llegaría, tomando en cuenta su experiencia médica? 

-Yo tengo 44 años de ejercicio médico y nunca lo imaginé. Yo creí que esto era una historia de la medicina. Yo no pensé, en lo particular, en los efectos devastadores de esta enfermedad, que iban a ser en la proporción y alcance que lo vemos. Fuimos sorprendidos y por eso insisto que este virus es una escuela. Fíjate que la solidaridad se ha incrementado como aprendizaje. Al principio había un gran miedo para acercarse a un paciente con Covid, hoy el comportamiento es otro. Antes, un paciente Covid era visto como un paciente peligroso para la convivencia en cualquier complejo habitacional.  

-Es decir, la estigmatización hacia el paciente Covid ha mermado.  

-Ha mermado afortunadamente, entre otras cosas porque eso tiene efectos de tipo psicológico, emocional que afectan al individuo y no le ayuda a mejorar en la enfermedad. Eso es bueno.  

-¿Cómo evalúa el diseño de la política gubernamental para atender el Covid-19? 

-Creo que ha sido buena porque a pesar de la progresión de algunas cepas nuevas que vienen emergiendo, nosotros tenemos capacidad de respuesta. Hay que reconocer que el Gobierno ha sido muy previsivo. Acaba de instalarse en el país en este momento, un grupo importante de centros de vacunación apuntalados a vacunar el mayor número de pacientes para que la prevención surta su efecto. Estamos bien orientados, la respuesta que Caracas dio con el Poliedro, fue muy oportuna, muy importante, por su gran capacidad para contener la enfermedad. Las barreras que se han puesto han funcionado; la colectividad activada en sus barrios son voceros importantes para alerta. Esa organización ha resultado y eso se reconoce.  

-¿Y cómo han hecho para controlar el Covid en los pacientes que ya poseen una enfermedad? 

-Esas enfermedades crónicas de larga data como la diabetes, se nos hace difícil su control porque el efecto del virus, entre otros, consiste en debilitar el aparato inmunológico y el paciente es víctima de esa descompensación. 

-¿Qué recomiendan a esos pacientes? 

-Los pacientes con ese tipo de enfermedades tienen que entender que su condición, lamentablemente está en presencia de un agresor sumamente peligroso y que debemos prevenir. ¿Qué le recomendamos? El uso de las barreras. No hay mejor medida que prevenir al máximo; dentro de la familia. No le demos oportunidad al virus que llegue. No nos cansemos de la mascarilla; ese es el primer error que veo. Pero es preferible cansarse de esto y no cansarse con un tubo dentro de la garganta en una unidad de terapia intensiva.  

-De su época de asesor y parlamentario en el extinto Congreso, ¿qué ideas expuestas en ese tiempo ha estado aplicando aquí como director? 

-Siempre hacía el planteamiento de que el sistema de salud pública no podía encasillarse en la atención del paciente entendiendo a éste como una enfermedad. No. El paciente en estos niveles hospitalarios no debe ser manejado como una enfermedad. Todos debemos hacer la actividad de prevención. Eso siempre lo dije y no se me escuchaba. En todo caso, la prevención era secundaria. Es decir, que una vez aparecida la enfermedad, la prevención era para que esa enfermedad no se complicara. ¿Por qué aparece la diabetes?, ¿por qué no podemos cortar la cadena de la aparición de esa enfermedad?, ¿por qué tenemos que esperar aparezca para atenderla?. Es una enfermedad adquirida como la hipertensión. Entonces verme aquí con las enfermedades es un reto para mí. ¿Qué hago yo aquí con éste que yo tanto quise que no llegara?, ¿cómo hacer para evitarlo? Es una lucha diaria. 

Al detal 

  • ”En el Vargas tenemos una Unidad de Hemodinamia donde hacemos cateterismo, que es la exploración directa al corazón para diagnosticar patologías obstructivas en ese órgano. Este es el único hospital en el país que hace este tipo de procedimientos. También tenemos allí recambio y colocación de marca-pasos”.  
  • “Nuestra nómina suma 180 médicos. En total la nómina nuestra es de 1.600 incluyendo médicos y paramédicos”. 
  • “Las pólizas de hospitalización, cirugía y maternidad se convirtieron en las herramientas para que un grupo de médicos que montaban una clínica modesta, se hiciera de espacios enormes con recursos del Estado”. 
  • “Siempre propuse que el Estado, que generalmente ha sido el gran inversor en la salud privada, haga la inversión en la salud pública. Busquemos los mecanismos para que esa inversión (en pólizas de seguros) llegue al mismo Estado mediante los hospitales. Un ciclo donde el Estado invierte en el Estado. Así como se fortalecen las clínicas, fortalecemos el hospital con esos recursos. Aristóbulo Isturiz lo entendió muy bien. No es que estemos planteando la privatización de estos espacios. No señor. Cada hospital tiene su fortaleza”.