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Transplante de hígado le brinda a Istvan una nueva oportunidad

El 23 de enero de 2019 es una fecha que marcó a la familia Díaz Parra, pues fue el momento en que su pequeño hijo recibió la sentencia de muerte, tras ejecutarse el plan político de un autoproclamado presidente interino de Venezuela, que entre sus acciones ilegales estuvo desechar el trabajo de la Fundación Simón Bolívar, que mediante financiamiento de Citgo -filial de Pdvsa- proporciona asistencia médica y humanitaria a pacientes necesitados como Istvan Díaz Parra, quien en ese momento debía recibir un nuevo hígado o moriría

A finales de 2018, el hijo de Leudi Parra rechazó el primer hígado que le trasplantaron en 2013 y el diagnóstico era de vida o muerte. Por esa razón, Leudi contactó nuevamente a la Fundación Simón Bolívar en Estados Unidos, donde le aseguraron que en enero de 2019 viajarían a Argentina para que Istvan recibiera un nuevo trasplante.

“Cuando estábamos en espera de los boletos de avión en el país había manifestaciones luego que Guaidó se autoproclamó presidente, eso fue un desastre para nuestras vidas, ya que inmediatamente la fundación cortó comunicación con nosotros y una vez que Donald Trump entregó a Guaidó los activos de Citgo, su nueva directiva se negó a ayudar a Istvan asegurando que ellos tenían nueva política y visión”, narró Parra a ÚN.

Istvan nació en Caracas el 23 de julio de 2010 con peso de 2,520 kilogramos. A los días de nacido presentaba un color amarillento y se sometió a varios estudios que arrojaron como diagnóstico atresia de las vías biliares.
Su órgano ya estaba cirrótico, pero igual lo operaron con un procedimiento denominado Kasai, una técnica quirúrgica que corrige la atresia biliar y el intestino delgado se conecta al hígado para permitir la salida de la bilis desde el hígado.
En ese transitar, Istvan de meses de nacido, enfrentó transfusiones rápidas, desnutrición, infecciones en el estómago y su color de piel pasó de amarillo a verde porque tenía bilis en su organismo.
Al cumplir el año y tener siete milagrosos kilogramos de peso, estaba listo para recibir el trasplante de hígado que le donaría su tía Katiuska, para salvarle la vida. Desde el servicio de gastroenterología pediátrica del hospital de niños J M de los Ríos, envió su caso a Pdvsa que mediante un convenio con la Fundación Simón Bolívar y los recursos de Citgo, se encargaban de financiar los tratamientos de esas enfermedades.
El 23 de junio de 2013 el pequeño recibió su primer trasplante de hígado y entre tratamientos médicos financiados por la fundación y el amor desde casa, la educación en la escuela y la diversión de los juegos de la niñez, Istvan llevó una vida digna hasta diciembre de 2018 cuando presentó el rechazo crónico al órgano donado; y comenzó esa desafortunada etapa del infante.

Su vida en peligro. El robo de Citgo y demás activos en el exterior a Venezuela puso en peligro de muerte la vida de Itsvan y en 2020 ocho niños fallecieron esperando por el programa de salud sumado a la falta de tratamientos que fueron imposibles de adquirir, debido al bloqueo.
Al no recibir respuesta la salud de Istvan empezó a deteriorarse y cayó en gravedad. Para octubre de 2019 fue ingresado al hospital J M de los Ríos, donde estuvo varios meses en estado letal al punto de tener que ser trasladado a una clínica en Caracas, donde fue atendido por la doctora Carmen Esther López, médico hepatólogo quien se encargó de mantenerlo vivo.
Por medio de las redes sociales y el trabajo de representantes de la Fundación Latinoamericana por los Derechos Humanos y el Desarrollo Social (Fundalatin) que forma parte del programa de trasplantes de médula ósea y hepáticos, los padres de Istvan lograron conversar con el entonces canciller de la República, Jorge Arreaza, quien recibió la propuesta de varios padres en la misma situación que los Díaz Parra, para que sus hijos fueran atendidos médicamente.
Entre oraciones maternales al beato y doctor de los enfermos José Gregorio Hernández, y las de todo un país que ya conocía la historia de Istvan, junto a la intervención de la doctora López, personal médico y atención día y noche, el pequeño sobrevivió a terapia intensiva y llegó al 28 de febrero de 2021.

“Mamá lo logramos”. Fue el 28 de febrero cuando el avión donde iba el pequeño con un cuadro severo de desnutrición y aferrado a la vida junto su familia, aterrizó en suelo argentino donde fueron recibidos por la jefa de Misión de la Embajada de Venezuela en la República Argentina, Stella Lugo.

Al llegar fueron trasladados a terapia intensiva del Hospital Italiano de Buenos Aires. Allí estuvo por 10 días y luego fue enviado a piso por dos meses para estabilizar y estar apto para recibir el nuevo hígado.

Al recordar ese momento, Parra compartió el sentir de su hijo que para entonces tenía nueve años de edad. “Él entiende todos los procedimientos y sabía que esa era su única oportunidad de vida. Se aferró a eso y cuando llegamos a Argentina, llorando a su lado, me dijo ‘mamá lo logramos, vamos a salvar mi vida’ y así fue”, explica.

La operación ocurrió el 19 de agosto de 2021 y duró 10 horas. Istvan presentaba un estado crítico que generó efectos secundarios como osteoporosis severa, desnutrición y traumas en el intestino, entre otras afecciones y dolores por no haber recibido tratamiento a tiempo.

Aproximadamente entre 25 y 30 personas participaron en la intervención quirúrgica para trasplantar el nuevo hígado a Istvan. “Desde hace tiempo dejé de pensar en la muerte; Istvan tiene mucho deseo de vivir, yo sentía mucha gratitud y felicidad porque después de pasar tanto tiempo en incertidumbre sentí que Dios estaba conmigo. Pedía también al doctor José Gregorio Hernández y confiaba en todas las oraciones del pueblo venezolano. Durante la operación, si me venía el miedo inmediatamente pensaba en las palabras de Istvan ‘mamá voy a vivir no te preocupes’”.
Unos cinco días pasaron después de la operación cuando el pequeño abrió los ojos por primera vez, libre de anestesia. Los siguientes días transcurrieron entre transfusiones de sangre, máquinas de respiración mecánica, tratamientos de 10 fórmulas a la vez, vías arteriales y toda una serie de acciones que aunque dolorosas, eran necesarias para monitorear la actividad del nuevo órgano dador de vida.
Istvan fue dado de alta del hospital pero debe continuar una serie de controles médicos en hepatología, cirugía, endocrinología, nefrología y rehabilitación, ya que pasó casi un año sin poder caminar, tiene cinco vértebras con fracturas y otras patologías que deben tratar.
Aún tiene mucho camino que recorrer en Argentina, pero ha manifestado su deseo de volver pronto a Venezuela, para compartir con sus abuelas, ver a sus amigos y visitar las playas.
“Espero que pronto más niños se operen y tengan la oportunidad de vivir como yo para que se sientan bien. En el futuro quiero ser paleontólogo y con esta oportunidad de vida que tengo me siento bien y tranquilo para volver a correr y jugar con los demás niños”, contó Istvan por nota de voz como mensaje que pidió compartir con los venezolanos. l