Venezuela Bella devuelve brillo a plaza Sucre de Petare

Una cesta de un camión grúa de la Misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor les sirve a Perla García y a dos muchachos de su equipo de trabajo para darle los últimos retoques a la estatua ecuestre de Antonio José de Sucre, que se encuentra ubicada desde el año 1981 en la plaza del casco histórico de Petare, en Caracas.

Durante tres semanas, Perla y su gente realizaron un trabajo minucioso en la restauración de la estatua y la fuente de la plaza Antonio José de Sucre que es intervenida por la Misión Venezuela Bella para celebrar los 400 años de la fundación de Petare.

Con 20 años de experiencia, graduada en la Escuela de Artes y certificada por la Fundación de Patrimonio Cultural (Fundapatrimonio), la especialista en restauración de monumentos públicos y estatuarios asegura que la estatua ecuestre de bronce del Gran Mariscal de Ayacucho tenía, aproximadamente, 30 años sin recibir un cariñito.

La plaza Antonio José de Sucre que es intervenida por la Misión Venezuela Bella
para celebrar los 400 años de la fundación de Petare. Fotos: Orlando Alviárez

Ella con sus muchachos le colocaron protector a la imagen de Sucre y al caballo, buscando la orientación solar porque recibe mucho sol y estaba muy reseca por los rayos solares. Igualmente, le hicieron el mantenimiento a la estructura de mármol tarantino y remozaron con oro el escudo de Venezuela y las letras que identifican el monumento.

La fuente, colocada frente a la iglesia Dulce Nombre de Jesús de Petare desde 1876 durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, fue el trabajo duro para los restauradores, que también han recuperado otros monumentos en los espacios públicos de la ciudad capital, entre ellos la plaza Bolívar, Parque Carabobo, Los Próceres y El Calvario.

Perla señala que la fuente en Petare estaba en detrimento por completo, pues la agresión humana la dañó y tenía bastantes fracturas.

Explicó que la estructura está construida en hierro colado, material que es muy débil y con un golpe, una rama, un empujón o cualquier movimiento se deteriora. Hace algún tiempo la tumbaron, y de las tres tazas que posee, dos sufrieron fracturas generales. En la Fundación José Ángel Lamas resguardaron todos los fragmentos y se restauró con sus piezas originales, además se le colocó más seguridad para que aguantara los golpes y el agua.

La estatua ecuestre de bronce del Gran Mariscal de Ayacucho tenía, aproximadamente, 30 años sin recibir un cariñito.

“Todo se recuperó, manejándonos en el concepto del color y la estética con el fin de que la comunidad pueda disfrutar de la belleza”, afirma la especialista, quien felizmente mostró el nuevo rostro que lucen los pelícanos que adornan la fuente, pintada en color negro con toques dorados.

Mientras Perla continúa afinando los detalles, la cuadrilla de trabajadores de la Misión Venezuela Bella realiza los últimos arreglos a la iglesia que también fue intervenida y ahora tiene una fachada recién pintada de rosado y blanco. Muy cerca, otro grupo realiza los coloridos paisajismos en las jardineras de la plaza y algunos obreros terminan la rehabilitación de las aceras y brocales.

Diferentes plantas ornamentales y árboles recuperados hacen respirar a los lugareños que se sientan en los bancos totalmente renovados en un ambiente agradable, en donde las calles empedradas y las grandes casas antiguas les recuerdan que allí nació Petare en el siglo XVII, el 17 de febrero de 1621, cuando fue fundada por el capitán español Pedro Gutiérrez de Lugo y el sacerdote Gabriel de Mendoza como Dulce Nombre de Jesús de Petare.

 

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