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Atención, conocimiento, poder ¿Cómo se come eso?

Estamos en una sociedad demandante de atención y conocimiento, abundante en oferta informativa y en estímulos, que nos sumerge en una dinámica acelerada que impacta nuestra vida cotidiana, en el hogar, trabajo, salones de clase, encuentros con amigas y amigos. Una vida que nos exige ser más competitivos cada día, con más conocimientos, donde el poder se ha desplazado y se hace difuso. El que tiene riqueza, esta inseguro, el que tiene la fuerza aún se siente frágil y vulnerable. ¿Cómo lograr recuperar la serenidad y el autocontrol en este escenario turbulento y cambiante? Creemos que el entendimiento sobre el significado, la importancia y la relación entre la atención, el conocimiento y poder en las actuales circunstancias, puede contribuir.

Veamos. ¿Qué es la atención y cuál es la importancia que la sociedad le atribuye? desde su experiencia, ¿cómo le recuerda? ¿Cuántas veces, usted escuchó expresiones como estas: “¡Presta atención!”, “¡por no prestar atención te pasó tal o cual cosa!”, “pon especial atención a lo que haces o en esta parte específicamente presta atención”.

¿Cómo hacer para atender tantas cosas que le llegan por ráfaga y demandan su atención, generándole ansiedad, estrés, sin saber cómo abordarlas? Que pueden estar afectando su desempeño, sus relaciones, su entorno. ¿Cómo responder ante estas situaciones, que cada vez se hacen más frecuentes y caóticas?

Si se trata de los medios de comunicación social, de la internet, de las plataformas digitales y de las redes sociales, de las empresas de consumo masivo, entre otras, todas y todos tradicionalmente basan sus modelos de negocios en la “atención” del cliente-usuario-consumidor, captarla, retenerla y controlarla es su misión, ella es la que les confiere valor, monetizable.

En tal sentido, estos actores hacen todo lo posible por monopolizar la atención, ya sea con artificios como los titulares o los clicks-anzuelos que no conducen a nada después que les seleccionamos o nos conduce a contenidos que nada tiene que ver con el titular. También, publican artículos breves, como los conocidos artículos listas, que dicen mucho, una lista 5 0 10 cosas, pero con un dedo de profundidad. Otras, son más relajadas moralmente, contratan con empresas que emplean robots para generar tráfico artificial a sus sitios en internet o a sus cuentas en redes sociales para inflar sus métricas de “atención”.

Hay quienes contratan a los especialistas que se enfocan en optimizar sus contenidos para facilitar las búsquedas, en ese océano de información que es el ciberespacio, otros buscan optimizar sus estrategias de mercadotecnia o el contenido y uso en las redes sociales.

Por otro lado, porque en las recientes décadas hay tanto revuelo en relación al conocimiento, si forma parte de nuestra historia y prehistoria. Será por su rol protagónico en esta “película” en la que participamos de empresas de Tecnología con su Inteligencia Artificial, con sus Big Data y ciencia de datos, de ciberguerra y hackers, de noticias falsas y postverdad, de empresas sin fábricas, de activos financieros, basados en algoritmos, que alcanzan cotizaciones astronómicas de la noche a la mañana, en los mercados. En todas estas situaciones, el conocimiento es el poder en esencia o el poder detrás de bastidores.

Lo simpático del caso es que no es posible lograr el conocimiento sin la atención del sujeto que lo pretende.

Despreciar o subestimar el valor del contenido es un error, en especial aquél que brinda a la audiencia la posibilidad de adquirir el conocimiento que necesita, ese que le permitirá tomar decisiones acertadas, que mejorará su comprensión de personas, de sociedades, problemas y situaciones. El conocimiento que le permitirá obtener el poder de “hacer”, “tener” y “estar”. El poder que le hará libre. Al igual, que le permitirá una mejor protección contra los que ejercen el poder para controlar.

El conocimiento al igual que el poder, no se puede transferir, su producción es individual y colectiva, es un proceso que tiene como resultado la apropiación individual de éste, ya sea que se logre por aprendizaje vicario viendo a otros cómo hacer, como, por ejemplo, ver a un chef preparar un plato en un programa de cocina en TV, o ver a un carpintero trabajar en un vídeo colgado en Youtube. También, se puede adquirir el conocimiento al participar en un proceso de enseñanza-aprendizaje de un curso en línea, con facilitadores, programa de educación, compañeros de clase. En todos estos casos la atención, la motivación, el esfuerzo y dedicación del interesado es determinante. No se llega a obtener el conocimiento con la reproducción de lecciones en un disco o un cassette o CD con el contenido mientras uno duerme, ese método no funciona.

Aunque el conocimiento no se puede acumular, si se puede restringir parcialmente el acceso a él, en especial si este conocimiento está protegido por derechos de propiedad intelectual, tales como los derechos de autor, las marcas, las patentes, entre otros. Derechos regulados y vigilados por organismos nacionales e internacionales que operan bajo un marco legal.

Si desea saber cuán importante son las patentes en la economía actual visite el sitio en internet de la Organización Mundial de Propiedad Intelectual, OMPI, y verá cómo la región de Asia, a mediados de los 90’s del siglo pasado, se despega de las regiones de América del Norte y de Europa, en cuanto al número de patentes concedidas por año. Lamentablemente las regiones de África y América el Sur están rezagadas, de no revertir esta tendencia en el corto plazo, en el nuevo orden los países de estas regiones estarán en una situación desigualdad y de dependencia.

El sector privado también tiene sus formas de restringir el acceso al conocimiento a través de estándares, certificados e instituciones de certificación. Hoy, ésta es toda una industria que mueve millones de dólares, como por ejemplo las normas ISO 9000 de calidad y la obtención de la certificación de cumplimiento. Al igual que los programas de formación y certificación de competencias de empresas de Tecnologías de Información.

Las empresas basadas en el conocimiento fundamentan su fortaleza en la Investigación, el desarrollo y la innovación.

El conocimiento vale en los medios de comunicación, en la internet, en las plataformas digitales. Nos atrevemos a hacer esta afirmación al ver la valoración relativa del contenido por categoría, por región y por audiencia, es decir atención. Visite la aplicación de Google AdSense, coloque la región, un número de páginas visitadas mensualmente y navegue por las categorías, podrá apreciar que las regiones valoran de forma diferenciada el contenido. Las noticias están de último en la lista de categorías, si las ordena de mayor a menor valoración.

Algunos autores advierten de la brecha del conocimiento que viene creciendo silenciosamente desde hace 4 décadas o más.

En los programas políticos de las ideologías se habla de la distribución de la riqueza, el dinero, pero nada del conocimiento.

¿Qué hacer, desde el país, desde la región, como formuladores de Políticas, planes estratégicos, lineamientos, ya sea desde el sector público o privado?

¿Qué hacer como comunicadores, educadores, como empresarios?

  • Comunicación, educación, investigación, desarrollo e Innovación con el propósito  de zanjar esta brecha entre los que tienen y generan el conocimiento y los que no. De ello dependerá nuestro rol en el nuevo orden multipolar, como país y cómo región.
  • Crear conocimiento para ser independientes y soberanos, para crear el mundo posible y necesario que nos proponemos.
  • Elaborar conocimiento para el bienestar para nuestros pueblos.
  • Más conocimiento para reconocernos, valorarnos e integrarnos, en nuestra pluralidad y diversidad como naciones.
  • Más conocimiento para tener criterios, capacidad para discernir lo que nos conviene, para el pensamiento crítico, para hacernos agentes y actores del cambio, sujetos activos.
  • Debemos promover el acceso y producción del conocimiento para empoderar a la población, individual y colectivamente.
  • Debemos promover el conocimiento libre, para amplificar y multiplicarle. Insistimos en la diferencia entre libre y abierto, mientras el primero no restringe ni limita de ninguna manera los procesos vinculados con el conocimiento, el segundo está abierto a la participación de todos en estos procesos, pero pueden reservarse algunos derechos en cualquier momento, es decir, cambiar de parecer. Uno es una filosofía de vida y visión de mundo. El otro es una estrategia y método de desarrollo.