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Covid-19, una prueba sorpresa para la educación y las tecnologías de información

Nadie está preparado para lo imprevisible, lo incierto, aun cuando ello sea lo que ocurre en nuestras vidas la mayoría de las veces. La pandemia tomó por sorpresa hasta el más pintado, países de economías avanzadas, de economías emergentes, de economías en desarrollo, gobiernos de izquierda y de derecha, ricos y pobres, todas y todos nos vimos frágiles y vulnerables ante este desconocido virus llamado Sar-cov-2.

La pandemia impactó en la economía, la sociedad, la política, la cultura, en nuestras mentes y emociones.

En esta oportunidad queremos hacer un acercamiento al sector de la educación, en primera instancia, y a las tecnologías de información vinculadas con ella en diferentes formas.

Para frenar la rápida propagación de la pandemia, de la que nada se conocía, las primeras medidas tomadas por los gobiernos fue restringir las actividades del país a lo estrictamente necesario producción, transporte, salud, seguridad. La autoridad del sector de educación decidió el cierre de los planteles educativos, primero con una suspensión total de las clases y unas semanas después, con medidas de reinicio de las clases bajo la modalidad no presencial, para finalmente luego de transcurridos casi dos años, aun en pandemia, pero con un alto porcentaje de la población vacunada y con mayor conocimiento de la enfermedad, se decidió reabrir los planteles bajo la llamada nueva normalidad.

¿Qué se aprendió, en consecuencia, qué medidas se tomarán y qué expectativas se tienen? Una pregunta que espero se pueda responder al final de este escrito.

 A casi dos años del inicio de la COVID-19, la modalidad educación a distancia mantener la continuidad del año escolar fue la que se empleó mayoritariamente por los países del mundo. En la medida que se fue “normalizando” la situación, se   flexibilizaron las restricciones y se emplearon modalidades de educación híbrida, es decir, presencial y a distancia.

Algunas preguntan ayudarán a ponernos en contexto:

¿Cómo se siente Ud. después de esta experiencia?

Su respuesta será distinta si es padre o representante, si es educador y educando, si es miembro de una familia, gobernante, responsable gubernamental del sector educación, empresario, tecnólogo

Particularicemos un poco.

Desde la perspectiva del alumno o alumna:

¿Cómo se sintió, abrumado, tenso, confiado, sereno? ¿Recibió orientación y apoyo del docente en esta nueva experiencia de enseñanza-aprendizaje, a tiempo y pertinente? ¿Qué puede decir de las clases, las tareas, las evaluaciones? ¿Su padre, madre, representantes, miembros de la familia o un tutor externo le brindaron apoyo cuando las cosas se complicaron y las necesitó? ¿En las experiencias educativas interactuó con sus compañeros de clases? ¿Adquirió nuevas competencias, habilidades, destrezas, conocimiento?

Desde el punto de vista del o la docente:

¿Logró adaptar el contenido y los objetivos del programa curricular a la nueva modalidad? ¿Recibió orientación y lineamientos claros desde la dirección del plantel y desde el ministerio rector?

¿Recibió del ente rector alguna guía de orientación, de apoyo didáctico o pedagógico para facilitarle la transición a esta nueva modalidad? ¿Existía un espacio digital-virtual, tipo chat o foro, con el que pudiera compartir con sus colegas, intercambiar experiencias, realizar consultas? ¿Disponía de los recursos, materiales y contenido suficientes y adecuados para apoyar sus clases?

¿Aumentó su carga de trabajo? ¿cómo le fue con las evaluaciones? ¿Se sintió satisfecho con los resultados obtenidos?

Para ambos:

Trabajo, escuela, ocio y entretenimiento, todas estas actividades convergieron en un mismo lugar y tiempo, el hogar.

¿Física y emocionalmente cómo se manejó y armonizó esta situación?

¿Se sintió cómodo, seguro y con habilidades suficientes en el uso de las diferentes herramientas de tecnologías de información, dispositivos de acceso, plataformas digitales y demás aplicaciones de software? ¿Le fueron de utilidad? ¿Disponía de buena conectividad y un buen equipo de computación, todo el tiempo desde tu hogar o tuvo dificultades? ¿Disponía en casa de un ambiente adecuado para el estudio, en cuanto a espacio, iluminación, ventilación, ruido? ¿Tuvo dificultades económicas, emocionales o sociales que obstaculizaron su desempeño?

Los gobiernos respondieron a esta contingencia de diversas maneras, con los recursos disponibles y con la urgencia del caso. Algunas de estas medidas, en especial, la que emplearon algunos de los países de América Latina y el Caribe, se presentan a continuación.

En base a los registros de las encuestas realizadas por la oficina para la región, del Instituto Internacional para la Planificación Educativa (IIPE) de la Unesco se presentan las siguientes medidas:

  • Ajuste del currículo, el cronograma escolar y las evaluaciones.

De 16 países de la región registrados, 7 ajustaron el currículo, 13 ajustaron sus evaluaciones, 4 sus cronogramas, 1 tomó acciones adicionales con respecto al aprendizaje y la pedagogía (Chile).

  • Transferencia de recursos a docentes, alumnos/alumnas y familia para el proceso de enseñanza y aprendizaje. De 19 países registrados:  8 entregaron portátiles y tabletas de computación, 6 se enfocaron en conectividad, 16 entregaron materiales de apoyo, 18 elaboraron programas de formación, 10 implementaron diferentes formas de apoyo al docente y al estudiante, 3 establecieron programas de becas o créditos (Chile, Chile y Guatemala), 3 desarrollaron espacios virtuales para la interacción entre docentes o entre alumnos. 
  • Iniciativas de educación a distancia. De 17 países registrados, todos con recepción de Cuba y Venezuela, emplearon soluciones basadas en internet combinadas con medios de comunicación como radio, Televisión abierta, canales digitales, material impreso.

Esta lista no recoge las iniciativas no oficiales de colegios privados y públicos, docentes, alumnas/alumnos, emprendedores y demás miembros de la comunidad educativa.

Sería interesante conocer cuáles fueron los resultados de cada uno de estos programas, medidas, acciones, iniciativas. Conocer las prácticas exitosas y la experiencia, positiva y negativa, de las que no cumplieron las expectativas.

Podría esperarse un mayor protagonismo de las tecnologías de información en la modalidad de educación a distancia, por cuanto los programas educativos de ellas asistiendo a la educación, tiene por lo menos dos décadas.

Por ejemplo, si nos referimos a los programas de dotación de equipos de computación, promoción de la internet y la alfabetización digital, amén de los programas de Servicios de Universal de telecomunicaciones que se enfocaron en garantizar el acceso o el servicio a las telecomunicaciones, mediante subsidios de tarifa de servicios o el acceso a través del despliegue nacional  de centros comunitarios de internet. Probablemente, representaron una buena proporción de los accesos a internet de las poblaciones socio económicamente más vulnerables, pero no formaron parte de una medida nacional de educación a distancia. En otro caso, puede que estas iniciativas no lograron el sostenimiento y desaparecieron.     

También, están los portales educativos, como otros del gobierno, forman parte de las iniciativas de gobierno en línea, y se remontan a comienzos del siglo. Según trabajos de investigación sobre las tecnologías digitales, en 11 de los 19 países estudiados se habían creado portales entre el 2007 y 2017.

El otro programa a mencionar es el de entrega de portátiles y tabletas a estudiantes y docentes, de los niveles de educación de primaria, secundaria y hasta educación universitaria. Es de resaltar, que esta iniciativa parte, con sus variantes nacionales, del programa una laptop por niño, iniciado por Nicolás Negroponte en el 2006, que tuvo su réplica en programas similares en más de 24 países de la región.  Los primeros programas fueron CEIBAL (Conectividad Educativa de Informática Básica para el Aprendizaje en Línea) Uruguay en el 2007 y Canaima educativo, Venezuela en el 2009.

Desde agosto del 2020 y hasta marzo del 2022, se comienzan a publicar las primeras evaluaciones de la situación educativa mundial, de organismo multilaterales de peso, con competencia en la materia, como la Unesco, la Cepal, la Unicef, el Banco Mundial, entre otros, que nos presentan un balance al respecto, en esta etapa de nueva normalidad.

Aquí algunas impresiones y comentarios:

  • Se menciona una crisis en el sistema educativo

Esta situación se conoce desde antes de la pandemia, de allí, creemos, es que surge el Objetivo 4, “una Educación de Calidad, Objetivo 4: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”, con sus 10 metas, de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible que estableció la ONU en el 2015. El temor que se tiene es que el cierre por 56 semanas de las escuelas, en la región, haya afectado gravemente la situación en este sector que ya era precaria.

El aprendizaje se convierte en el centro de la atención y preocupación.

El aprendizaje, es un proceso, que nos indica qué conocimiento se adquiere, con qué profundidad y cuánto de él puede producir una persona.  Garantizar el aprendizaje en la sociedad del conocimiento tiene valor económico, él es el poder en esencia, la moneda de cambio.

Sólo una cita para ilustrar:

De acuerdo a estimaciones del Banco Mundial, ALC podría ser la segunda región con el mayor crecimiento absoluto en el indicador de “pobreza de aprendizaje”: la proporción de niños que no son capaces de leer y entender un texto simple al final de la primaria podría aumentar de 51 por ciento a 62,5 por ciento, lo que representaría aproximadamente un total de 7,6 millones adicionales de niños y niñas “pobres de aprendizaje”. (Actuemos ya para proteger el capital humano de nuestros niños. Grupo Banco Mundial, 2021).

  • Desanimo o declinación del interés por las Tecnologías Digitales

La preocupación a este respecto se centra en el nuevo hallazgo: el bajo nivel de acceso fijo de banda ancha a internet en los hogares y en la escuela, que dificultaron el acceso a nuestras niñas/niños y jóvenes. Aspecto que fue determinante en esta prueba rápida de la Educación a distancia, soportadas por las Tecnologías de información. Es decir, las 3G, 4G, 5G, acceso móvil de Banda Ancha, no lograron satisfacer esta demanda específica. Según cifras del Informe anual del Índice de Desarrollo de Banda Ancha, IDBA2020, del BID, 26 países de la región de América Latina y el Caribe, promedian 12 de cada 100 habitantes con acceso de Banda Ancha, teniendo Barbados la mayor tasa y Uruguay la segunda mayor, con 31 de cada 100 y 28 de cada 100, respectivamente. El documento propone que para aumentar en 10% estos indicadores se deben invertir US$ 39.934.464.495,27. Pero este indicador poco dice sobre el acceso a internet de Banda Ancha en Hogares y colegios. 

Para ilustrar, una cita lapidaria, de una vocera de peso:

asegurar que cada niño alcance un nivel básico de competencia en lectura y matemáticas hará más para crear igualdad de oportunidades en un mundo digital, que sólo ampliar o subsidiar el acceso a los servicios y dispositivos de alta tecnología.”, Gabriela Ramos, directora de Gabinete de la OCDE, Presentación del reporte: “Estudiantes, Computadoras y aprendizaje: Haciendo la Conexión”, noviembre del 2015

  • La escuela, es un espacio igualador, en cuanto a que todas y todos los estudiantes disponen de los mismos recursos materiales en el proceso de enseñanza-aprendizaje, que con políticas adecuadas podría ampliarse para igualar en condiciones e inclusión. Con esta modalidad de educación híbrida o  a distancia o más  con la suspensión total de las clases, esta acción igualadora desaparece con fuertes consecuencias en rendimiento, en especial para los sectores de la población en pobreza y pobreza extrema.

El tema tiene “mucha más tela que cortar”, no se agota.

Sin embargo, hagamos una reflexión para orientador y motivar sobre abordajes posteriores.

¿Dónde está el detalle?

  • En colocar “la carreta delante de los caballos”. Las tecnologías son importantes, pero no para liderizar, ni determinar la dirección, prioridades y estrategias de los proyectos, planes, programas de cambio. Ellas deben formar parte de la instancia ejecutiva, del estado mayor, pero no tienen el rol protagónico. Ellas son fundamentales en el cómo y cuándo, pero no definiendo el qué, el por qué y el para qué.
  • Se necesita un nuevo modelo de aprendizaje. Desde finales de los 90 ‘s, del siglo XX, cuando ya se venía hablando de la sociedad del conocimiento, de la internet y la super autopista de la información, se elaboraron numerosos trabajos de científicos e investigadores en el sector de la educación, incluso avalados por organismos multilaterales como la Unesco, que alertaban sobre la necesidad de un cambio en el sistema educativo para el nuevo paradigma, partiendo de la necesidad de un nuevo modelo de aprendizaje. A partir de allí, surgiría un  modelo de enseñanza nuevo, con una nueva pedagogía, con una nueva didáctica, nuevos contenidos, nuevo perfil y rol del docente, del alumno y alumna. Trabajar en este aspecto, ayudaría a elaborar una visión compartida, que cohesione, que integre a todos los agentes y actores que participan en el complejo sistema educativo.
  • ¿Qué tipo de educación y para qué? Una decisión impostergable y prioritaria para saber hacia dónde debe apuntar la educación, está en elegir entre ¿una educación bancaria o una educación liberadora (Freire)?, lo cual respondería el qué, en parte. Pero también habría que responder el para qué, ¿una educación para el trabajo o una educación para la vida?    
  • Elaborar una lista de tareas o acciones concretas debe ser el resultado de un gran debate nacional y de una evaluación sincera, descarnada, de la educación en el país y de los programas, planes y proyectos que promueven el uso de las tecnologías de información o Tecnológicas Digitales o TICs (Tecnologías de Información y Comunicación) en la ésta.