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Emprender, en qué, por qué y para qué

Recientemente hay toda una campaña en los medios generalistas y especializados en relación al emprendimiento. En apariencia más notoria en los países de la región de América Latina y el Caribe. Voceros de los gobiernos de los distintos niveles promueven iniciativas para incentivar y acompañar, así como financiar esta novedosa fórmula económica. Este tema también forma parte de las agendas de las presentaciones de los voceros de los organismos multilaterales como la Cepal y la ONU entre tantos otros.

En estas campañas es común ver una puesta en escena de un ciudadano/ciudadana en solitario o con dos o tres personas que aparecen: cocinando o vendiendo o confeccionando y cociendo o realizando un servicio especializado de plomería o de taxi o de expendio de alimentos.

¿Esta escena se supone representa la novel empresa a la que aspira y proyecta la promoción del emprendimiento en los países de la región?

Esta puesta en escena contrasta con la abundante campaña mediática que por casi una década nos presenta la imagen de un emprendedor exitoso como los millenneas MarkZuckerberg de Facebook y Zhang Yiming de Tiktok. De la generación X: Elon Musk cofundador de Paypal luego de Tesla y SpaceX y ahora al parecer co-dueño de Twitter y los baby boomers Jeff Bezos de Amazon y Jack Ma de Alibaba. Todas son grandes empresa de tecnología de las que llaman intensivas en conocimiento que iniciaron como startups o emprendimientos.

Estos señores son los modelos a seguir de las y los jóvenes del mundo. Estas historias de vida y sus empresas son las aspiraciones de las y los jóvenes de nuestra región ya sea como emprendedores en sí mismos o como empleados de éstas así sean temporales. Pero está no es la realidad en los países de la región.

Es allí donde surge la motivación de la presente reflexión acerca de en “qué emprender”, “por qué” y “para qué emprender” en los países de nuestra región.

Emprender no implica solo la creación de nuevas empresas, sino que plantea un cambio que dinamiza y que trasforma. Que inspira y motiva. Emprender es aprovechar las oportunidades. Implica una nueva cultura del quehacer económico y social.  

Las razones se deben buscar en el individuo y su realidad, pero también en quiénes desde los gobiernos elaboran las medidas, así como los que deciden. Individuos y gobiernos son dos variables fundamentales de esta ecuación cuyos intereses deben converger.

Unas preguntas para el contexto. Entre muchas y muchos.

Desde la mirada del futuro emprendedor

¿Cuál es su situación económica: precaria o solvente? ¿Tiene trabajo y el salario no le alcanza? ¿le vendría bien un ingreso adicional? ¿Está dispuesto a desempeñar cualquier trabajo siempre y cuando le pague bien? ¿Qué le gusta hacer? ¿Tiene competencias para realizar algún oficio?

¿Sabe cuál es su vocación? ¿Qué grado de instrucción tiene? ¿En los trabajos desempeñados siente que ha usado lo que puede y sabe? ¿Está consciente de su potencial, pero siente que lo desperdicia?

¿Ud. ajusta su nivel de consumo a su presupuesto? ¿A Ud. le frustra tanto no tener dinero que se deprime o peor se llena de ira? ¿Le da tranquilidad tener su quince y último? ¿Se desconecta de su trabajo al terminar su horario laboral?.

¿Tiene alguna nueva forma de hacer o de administrar o de producir un bien o de prestar un servicio que sea mejor que la actual? ¿Tiene alguna idea de los escenarios futuros? ¿Prevé algún riesgo en algún mercado y sabe cómo evitarlo?

¿Quiere dirigir y administrar su propio negocio? ¿Cómo se siente ante los retos o desafíos?

Desde la mirada del hacedor de políticas pública

¿La política pública para promover el emprendimiento en su país persigue la promoción del pleno empleo e incluso el incremento de la inversión pública, así como el bienestar de la población? ¿Busca un cambio estructural en la economía del país? ¿Se plantea un cambio hacia una economía productiva con el fin de alcanzar la provisión suficiente de bienes y servicios en varios rubros para satisfacer la demanda interna?. ¿Se plantea con los emprendimientos objetivos estratégicos o la seguridad y soberanía nacional?

¿Con los emprendimientos el Estado busca aumentar sus ingresos por exportaciones y mejorar su balanza de pagos, así como diversificar su economía?

¿La política pública de emprendimientos busca atraer la inversión extranjera directa?

Etcétera.

El emprendedor y empresario por lo general son dos términos que se consideran sinónimos. Puede que sea porque con frecuencia se consiguen ambas cualidades en la misma persona y organización.

Los emprendedores son agentes de cambio y crecimiento económico. Ellos asumen la incertidumbre y el riesgo para probar su innovación. Un empresario puede también ser un emprendedor. Emprender es una actitud ante desafíos y retos. Un actitud creativa y audaz que aprovecha las oportunidades una vez que las detecta. Una actitud revolucionaria.

Desde hace dos décadas el emprendimiento en las economías avanzadas se suele conseguir fuera de la empresa. En las empresas de tecnologías o las empresas intensivas de conocimiento se ve con mayor frecuencia esta forma de proceder.

En relación a los emprendimientos en el mudo se pueden ver múltiples iniciativas con sus métodos y procedimientos, así como una variedad de participantes con sus intereses. Estas experiencias se han sistematizado. Han sido creadas en otros contextos geográficos con realidades socio-económicas distintas. ¿Se pueden adoptar sin cambios y sin una reflexión crítica que permita: adaptarlas a nuestras particularidades o desecharlas por inapropiadas??

Puede que esta reflexión no vaya tan lejos. Pero si espera ser un punto de partida para posteriores deliberaciones y conclusiones.

En relación a “en qué emprender” sólo nos atrevemos a mencionar tres cotas o marcos que le condicionan: La cota o marco definido por lo que se tiene: tanto en relación al talento humano como en disponibilidad de recursos naturales. El marco impuesto por las necesidades y deseos para la vida de la población y el país como un todo que se deben priorizar y atender. El marco de las estrategias que se planteen desde el Estado en este contexto mundializado e interdependiente.

Para definir o determinar el “por qué emprender” pensamos que inicia por conocer y comprender la situación actual.

El debate y la reflexión crítica de la situación actual permitirá elaborar un bosquejo de la situación deseada. Una imagen o cuadro aún difuso pero suficiente para saber la dirección y el sentido del viaje. De allí se obtendrán los insumos del “para qué emprender”.

Emprender es un proceso continuo no es un proyecto. Con esto queremos enfatizar su carácter dinámico y cambiante. Monitorear y verificar para luego ajustar el rumbo si es necesario será la norma. “Es un camino que se hace al andar”.

Mostremos algunos hechos para ilustrar sobre la situación actual de la región y de sus países:

  • 7 de cada 10 empleados en la región de América Latina y el Caribe forma parte de pequeñas unidades de producción. Éstas comprenden desde los trabajadores independientes pasando por las micro empresas de entre 2 a 9 empleados hasta llegar a la pequeña empresa de entre 10 a 49 empleados. Al contrastar este resultado con el resto de las regiones del mundo la realidad es que apenas 4 de cada 10 trabajadores en el mundo están en empresas mayores de 50 empleados. Lo que esta claro es que las pequeñas unidades económicas y medianas empresas (una especie de Mipymes- por micro y pequeñas así como medianas empresas ampliadas) son las que cubren la mayor parte del empleo en la economía mundial. (“Lo pequeño importa”, OIT 2019)
  • 62% del empleo en el mundo se encuentra el sector informal de la economía. La muestra del estudio es de 99 países. (ib.)
  • 267 millones de jóvenes sin empleo ni formación o capacitación en el 2019. Son los llamados “ninis”. La OIT prevé que la cifra aumentará hasta alcanzar los 273 millones en el 2021. Se estima que las mujeres jóvenes tienen más del doble de probabilidades de verse afectadas que los hombres. (“Tendencias mundiales de empleo juvenil”, OIT 2020)
  • A escala mundial el número de jóvenes (15 a 24 años) aumentó a 1300 millones (2019). De ellos sólo 497 millones participan en la fuerza laboral. Contrasta con la participación de 568 millones de jóvenes en la fuerza laboral cuando esta población era 1.000 millones en 1999. (ib.)
  • La tasa de desempleo juvenil mundial es de 13,6%. Los jóvenes tienen tres veces más probabilidades de quedar desempleados que los adultos mayores de 25 años. (ib.)  
  • En las microempresas en cuanto a número se concentran en más de un 90% en los sectores de: “Comercio al por mayor y por menor” y “Otras actividades complementarias, sociales y personales” (Mipymes en América Latina, Cepal 2020).
  • Los sectores más productivos en América Latina son: En base al promedio de la economía. “Explotación de minas y canteras” nueve veces. “Suministros de electricidad, gas y agua” cuatro veces. “Intermediación financiera” dos veces. (ib.).
  • “En América Latina las microempresas corresponden al 88% de las empresas formales y aportan el 27% del empleo y apenas el 3,2% de la producción (2016), mientras que en la Unión Europea representan el 93% de las empresas, el 30% del empleo y el 20% de la producción (2015).” (ib.).
  • La productividad relativa de la Región de América Latina con respecto a la de los EE.UU. Cayó de 36,6% en 1960 a entre 21% y 22% entre 1999 al 2016. ¿Brecha tecnológica?
  • Hay concentración de la producción en pocas actividades pero orientadas hacia la exportación. Generan abundantes divisas pero poco impactan a lo interno en cuanto a creación de capacidades locales y desarrollo territorial. Su impacto no baja ni se expande positivamente. Siguen siendo enclaves asilados. No hay spillover o efecto de desborde en especial de conocimiento y tecnología.
  • La productividad relativa interna muestra la heterogeneidad estructural por tamaño de empresa. Así en comparación con las grandes empresas: La productividad del trabajo en las medianas es el 46% de las grandes. De las pequeñas es 23% de las grandes y de las micro empresas es apenas 6% de las grandes. (ib.).
  • Esta heterogeneidad es aún mayor a lo interno de los países. Estas brechas de productividad se reflejan en los salarios. En Chile y en México esta diferencia entre el salario de las Mipymes con respecto a las grandes está por debajo del 37%. (ib.)

¿Cómo cazar o acoplar lo que se quiere desde arriba con lo que se quiere y aspira desde las bases con una realidad del territorio que manda? Posiblemente este es el trabajo de síntesis que deba hacerse.

De acuerdo a lo que se ve en cuanto a los emprendimientos y la situación actual existen en la región dos propuestas en contradicción o por lo menos divorciadas.

Un propuesta tipo que denominaremos “Shark Tank” o “Tanque de Tiburones”. Su fin primordial es atraer inversionistas de alto perfil para los emprendimientos que se basan en innovaciones de alta tecnología. La otra propuesta es la criolla. Ésta busca resolver parte de los problemas económicos y sociales que aquejan al país en el corto y mediano plazo a través de la creación de los emprendimientos. Busca cambio con crecimiento y desarrollo económico.

La propuesta “tanque de tiburones” cuentan con organizaciones internacionales como: el Monitor Global de Emprendimiento (GEM por sus siglas en inglés) desde 1999 y el Prodem (Instituto de la Universidad Nacional de General Sarmiento, Argentina) con 20 años que han adoptado un modelo de “factores determinantes del éxito de los emprendimientos”. Elaborado por GEM.  Se asume que estos factores conforman el entorno adecuado para los emprendimientos. Medir regularmente estos factores les permite indicar que países van mejor que otros en esta materia: “los emprendimientos”. Es una medida indirecta que a juzgar por los mismos resultados que presenta los reportes de estas empresas los emprendimientos en la región son inestables y poco innovadores.

La propuesta “criolla” carece de la sistematización y de algún modelo o hipótesis que permitan el seguimiento o monitoreo. Ello complica su evaluación y posibilidades de corrección o rectificación sobre la marcha. La falta de retroalimentación no permite saber cuál medida o instrumento aplicado debe cambiar o desaparecer.

Nosotros creemos que ya existe un modelo y forma de emprender probado por casi seis décadas. Probablemente se está aplicando en la práctica sin tener mucha conciencia de cómo funciona. Solo saben que si funciona. Se empleó en el desarrollo de la internet y se ha probado en muchas experiencias exitosas en el mundo de las tecnologías de información.

El tema da para más, pero excede las intenciones de la presente reflexión.

Con lo expuestos nos permitimos hacer las siguientes sugerencias y recomendamos:

  1. Priorizar los emprendimiento en la producción de bienes y servicios para satisfacer deseos y necesidades locales y nacionales de seguida las regionales y por último las internacionales o mundiales.
  2. Evitar que los emprendimientos se conviertan en mecanismos para conseguir financiamiento no reembolsable de parte del Estado o de algún ente internacional con el propósito de palear la situación. No deben ser consideradas como la opción alternativa de “peor es nada”. La opción para “mientras tanto”. Ellos deben ser asumidos como un compromiso y como un acto de “Fe”.
  3. Los emprendimientos para ser sostenibles deben articularse e integrarse orgánicamente entre sí y en la economía del país. A la vez deben impulsar y desencadenar el cambio estructural y cultural de la economía del país en todos sus ámbitos. Desde el plano individual pasando por la organización hasta tocar las relaciones sociales y las instituciones.
  4. Promover los emprendimientos que tiendan a la creación de empleos de calidad. Que agreguen el mayor valor al proceso productivo. Emprendimientos sostenibles que motiven a las y los jóvenes a la formación y capacitación. Emprendimientos inclusivos que eliminen las brechas y las desigualdades.
  5. Reconocer que poco se sabe del cómo funcionan los emprendimientos en los países de la región. Más que dar programas de formación sobre emprendimientos hay primero que registrar todas las experiencias para luego sistematizarlas y socializarlas. Que la experiencia vaya indicando el camino. Ensayo y error. Interacción e iteración.

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