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El nuevo plan militar de Estados Unidos

Es posible que, desde temprano, ya en febrero de 2022, al usar a la provocadora y nazi Ucrania a la que había armado hasta los dientes como servil instrumento militar de su disfrazada guerra contra Rusia, la idea del gobierno de Estados Unidos, que quería aumentar el sometimiento de Europa a sus planes, fuese la de irla llevando a una clara situación de ruinosa y plena dependencia, aunque me es difícil creerlo totalmente en fecha tan temprana de parte de Biden, no porque dudara él de eso, sino porque ya tartamudeaba y empezaba a olvidar cosas, a confundir hechos y nombres y a decir escandalosos disparates. Pero en todo caso tal cosa sola no es ni era un plan, pues para serlo requería y requiere bastante más que eso. Era y es, sí, un componente clave, esencial, de todos los planes y proyectos que Estados Unidos en estas dos últimas décadas ha llevado a cabo para tratar de conservar viva su cada vez más tambaleante dominación mundial, manteniendo para ello sujeta a una Europa dócil a la que ha convertido en servil protectorado y contando con ella y con su servilismo para enfrentar con necesaria fuerza a Rusia y a China, a las que consideraba y considera sus verdaderas y poderosas enemigas. 

El hecho real que cuenta es que el autoritarismo arrogante y ciego de Estados Unidos, seguro como estaba de aplastar a Rusia, y el servilismo creciente de la dócil Europa parecen desde temprano apuntar en esa dirección. Solo que la respuesta política y militar de Rusia, inmediata, inteligente, vigorosa y sorpresiva, lo sacudió todo, denunció el usual patrón criminal de guerra usado por Estados Unidos, e hizo pronto dudar del posible éxito de ese cobarde y rutinario plan militar estadounidense, solo productor masivo de destrucción y muerte, seguido servilmente y a ciegas tanto por Ucrania como por Europa. Y es que la original respuesta política y militar rusa encabezada por Putin, hizo cambiar al mundo. Expuse y examiné ya eso con argumentos y detalles en varios artículos semanales publicados en este mismo diario y no pienso repetir ahora lo ya dicho, por lo que solo me interesa ahora examinar su manifestación más reciente como especie de nuevo plan.

Pero es que además el plan no es propiamente nuevo. Es solo el mismo al que Estados Unidos o sus presidentes le hacen las modificaciones que creen necesarias; plan que ahora, por cobardía, ya que militarmente Estados Unidos le teme a Rusia, ya no protagoniza esa guerra directamente en el terreno militar, sino que lo hace utilizando a un cercano país subordinado o dominado que por orden suya asume ese protagonismo militar, en lo que ahora se llama guerra proxi. En este caso es Ucrania, nazi y enemiga de Rusia, la que con dinero, armas y municiones estadounidenses y europeas asume y ejecuta su guerra contra ella, y en la que la Europa hoy bajo mando yankee, asume actitud de aliada militar suya, haciendo lo que su amo le impone y en lo que lleva ya más de dos años asumiendo ese rol en forma ciega y arruinándose.   

Obama

Puede decirse que ese nuevo plan de Estados Unidos se inicia con Obama. Este, dotado de un Premio Nobel de la paz que se le acordó por adelantado, comienza su mandato proclamando que Estados Unidos era el país indispensable, pero que en lugar de continuar centrando su actividad dominante en el Medio Oriente petrolero debería desplazarse al Asia oriental porque el enemigo de Estados Unidos que este debía empezar a enfrentar era China. En su exitoso y reciente crecimiento económico, de alcance mundial con presencia y participación de Estados Unidos, para Obama, China cuidó siempre de que ese crecimiento suyo no fuese plenamente libre porque el Estado conservó en él siempre el control y la hegemonía. Además, era evidente que ese crecimiento económico de China había salido ya de la masiva fase productiva inicial de chancletas de plástico y ropas mediocres y baratas, pues estaba ya produciendo en masa máquinas complejas civiles y militares y bienes de producción de creciente calidad.  Eso la convertía en peligrosa enemiga y competidora de Estados Unidos. Este debía parar a China y si era pronto, mucho mejor. Estados Unidos había invadido Afganistán, y Obama, promotor de los recientes drones, se dedica a usarlos a diario para masacrar a distancia, desde la Casa Blanca, a grupos de afganos que en su país celebraban fiestas y reuniones pacíficas. En su gobierno, la cifra de estadounidenses negros asesinados por la policía era ya más alta que las de gobiernos previos al suyo, todos blancos. Dos cosas más sobre Obama. Visita La Habana y logra embolatar a todo el gobierno y pueblo de Cuba. Insólito. Ésta dedica a su visita una edición enorme de un libro escandalosamente rico, lleno de papel lujoso y de cientos de fotos de alta calidad, en color, como recuerdos de cada momento de esa presencia. Ingenuo derroche. Y, por otra parte, ese mismo Obama decreta mediante una orden ejecutiva presidencial, que Venezuela es un serio peligro que amenaza a Estados Unidos y que este debe enfrentarlo con sanciones y bloqueo. Miserable decisión.

Trump

Al gobierno engañoso del hipócrita Obama sucede el desastroso y contradictorio del delincuente Trump. Él y su escandalosa política diaria hacen pensar en un nido cotidiano todo revuelto de contradicciones, mentiras, escándalos y disparates, reforzado además con diarias amenazas de guerras y choques violentos con grupos políticos. Amenazas estas que en muchos casos se desinflan, como ocurrió con Corea del Norte, pero que en otros terminan en asesinatos, robos, intentos de invasiones, golpes de estado y aplicación de sanciones cobardes y criminales. En cuanto al plan mismo, Trump sigue en parte, pero en forma desordenada el camino trazado por Obama: el enemigo es China, la alianza de China y Rusia es la amenaza grave que Estados Unidos debe enfrentar, y para debilitarla, Trump intensifica la política de sancionar y limitar la expansión económica y tecnológica de China y reducir la alianza de ambos países estableciendo una relación si no amistosa, al menos neutral con Rusia. Eso le sirve de algo, pero Estados Unidos necesita robar petróleo y Trump, super reaccionario como es, está sujeto a depender de los sauditas, y del poder sionista y genocida de Israel, y al enfrentamiento militar con Siria, Irak y sobretodo con Irán. En Cuba rompe con el falso nuevo rumbo de Obama para volver al viejo y criminal bloqueo de siempre. Y en Venezuela lo intenta todo: sanciones, bloqueo, planes de robarse el petróleo y golpes de estado, pero Venezuela resiste y sobrevive. Y es que Estados Unidos ya no lo puede todo porque su crisis es imparable y porque los tiempos en verdad están cambiando.

Biden

La verdad es que de Biden queda poco por decir, pues en artículos anteriores hemos analizado su política, sus crímenes, errores, disparates y delitos hasta el detalle. Empezó sin decirlo rechazando el plan asumido por Obama, pues declaró que Estados Unidos estaba en capacidad de enfrentar y derrotar juntos a Rusia y a China. Pero pronto le hicieron ver que eso era un disparate y entonces centró su política en Rusia, a la que atacó con Ucrania y utilizando como sirvienta a Europa. Pero el fracaso total de su política lo ha llevado a promover el plan de Guam ya mencionado en el artículo anterior. en el que aumentaría el ataque contra China y seguiría usando a Europa para atacar a Rusia y debilitar de hecho el avance de la estrecha alianza entre ella y China. Pero con los monigotes que dirigen a esa Europa a la que ahora pretende encabezar el payaso cobarde y pantallero de Macrón, es difícil que logre algo en el escaso tiempo que le queda como caricatura de presidente. 

Y es que aquí cobra sentido el más reciente discurso de Putin, que cito, y en el que este describe ese actual cuadro de Occidente manera magistral: “Occidente tiene ya más de cinco siglos saqueando todo el planeta para imponerle su dominio, y ha adquirido la costumbre de llenarse la panza de carne humana y los bolsillos de dinero. Pero ese Baile de los Vampiros se está acabando”. Y así es.

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