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EEUU empuja a Taiwán y coquetea con romper política de “una sola China”

La creciente tensión en torno a la isla se asemeja a la vivida en Ucrania previo al conflicto armado

La visita de la presidenta de la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos, Nancy Pelosi a Taiwán trajo a colación el conflicto en torno a la soberanía de la República Popular China sobre esta isla.

La primera respuesta que tuvo esta visita de la congresista perteneciente al partido de Joe Biden, fue la realización de ejercicios militares de China con fuego real donde la potencia asiática mostró su poderío bélico.

A esto se sumaron el anuncio de sanciones contra Pelosi, así como la aplicación de una serie de restricciones comerciales y económicas contra Taiwán que abarcaron la suspensión de envíos de más de 100 exportadores de alimentos y de las exportaciones de arena natural desde la isla.

Esta acción de Pelosi se suscita en medio de las crecientes tensiones que en el mundo se han generado como consecuencia del conflicto armado de Ucrania donde Estados Unidos a través de la OTAN tuvo un rol que ha sido señalado como de promotor de esta guerra al violar las llamadas “líneas rojas” acordadas con Rusia tras el colapso de la Unión Soviética.

¿Taiwán es territorio chino?

Taiwán es una isla de 35.980 km2 que está ubicada al sureste de la China continental y es separada por el llamado estrecho de Taiwán considerado como una de las mayores rutas marítimas comerciales del planeta.

Aunque históricamente ha pertenecido a China tal como lo señalan archivos donde se da cuenta del envío de fuerzas exploratorias del gigante asiático a la isla en el año 232 D.C, este territorio tuvo varios episodios de dominio de potencias coloniales como consecuencia de los conflictos internos que afrontaban los chinos.

Es así como entre los años 1624 y 1641 estuvo bajo el dominio de los holandeses y posteriormente como consecuencia de la derrota de los chinos por parte de los japoneses, en 1895 queda bajo dominio del imperio nipón, ocupación que culminó tras la derrota de Japón en la II guerra mundial.

El retorno de este territorio como parte de la China, se mantuvo hasta 1949 cuando tras ser derrotado en la guerra civil que se libraba desde 1927 por las fuerzas revolucionarias encabezada por Mao Zedong, el entonces gobernante de la República China, Chiang Kai-shek, se exilia en la isla de Taiwán y con el apoyo de Estados Unidos decide mantener este territorio como sede del Gobierno al que consideraba como “legítimo”.

Política “una sola China”

Tras esta ruptura, el Gobierno de Beijing emprendió una campaña para el reconocimiento de la soberanía sobre los territorios bajo dominio colonial en el caso de Hong Kong y bajo la gobernanza de autoridades ilegítimas como es considerada Taiwán.

Una sola China” ha sido la consigna de este esfuerzo diplomático por la recuperación de sus territorios históricos que ha tenido como resultado el retorno de Hong Kong como parte del gigante asiático en julio del año 1997.

En el caso de Taiwán, esta política promueve igualmente la resolución de esta situación a través de la diplomacia y el diálogo, acciones que habían permitido una mayor integración de la isla en los sectores económicos y comerciales, así como discusiones políticas de alto nivel donde el Gobierno de Beijing ha expuesto la versatilidad de su estrategia de “un país dos sistemas” que ha tenido resultados positivos en el caso de Hong Kong.

Esta política de “una sola China” cuenta con el aval de la mayor parte de los Gobiernos del mundo, al punto de que, por decisión de la mayoría de los miembros de la Organización de las Naciones Unidas, las autoridades de Taipei no cuentan con un puesto en este organismo.

EEUU en un vaivén

Luego de brindar su reconocimiento a Taipei desde 1928, el Gobierno de los Estados Unidos decide plegarse a la política de “una sola China” desde 1979, esto tras los esfuerzos de acercamiento con China que durante la presidencia de Richard Nixon se realizaron en una labor donde el nombre de Henry Kissinger fue fundamental.

Imagen de Henry Kissinger durante su visita secreta a China con el presidente chino Zhou Enlai

Tras este reconocimiento por parte de Estados Unidos, la República Popular China logró que otros países se sumaran a este esfuerzo de reunificación promovida desde Beijing, panorama que alentaba a las autoridades de Taiwán al acercamiento y negociaciones al respecto.

Esta doctrina prevaleció en la Casa Blanca hasta la llegada de Donald Trump a la presidencia de los EEUU, cuando decide emprender una serie de acciones de apoyo a las autoridades taiwanesas en lo que había decidido sería una guerra comercial y política contra China, a la que consideró como la principal amenaza para su país.

Una llamada telefónica en 2016 tras su victoria y la manifestación pública de su apoyo a las autoridades taiwanesas en caso de un conflicto armado con China, fueron el punto de quiebre de la política estadounidense que había permanecido inamovible por casi 50 años.

Tras esto, se hizo frecuente el paso de embarcaciones militares estadounidenses por este estrecho, aumentando así las tensiones con China que además era objeto de una política de restricciones comerciales que llevaron a casos emblemáticos como el suscitado con la empresa Huawei y la red social Tik Tok.

Este escenario suponía su fin con la llegada de Joe Biden a la presidencia estadounidense, debido a que el demócrata había sido crítico de esta política antichina de Trump por las consecuencias económicas que suponía para la nación norteamericana y la economía mundial.

Pero la visita de Pelosi, así como de otros congresistas a la isla bajo la consigna de “todo el apoyo para Taiwán” parecen confirmar que la política estadounidense hacia el gigante asiático ha sufrido un viraje que rompe con la doctrina de “una sola China” y que será invariable para quien quiera que ocupe la Casa Blanca.

De Ucrania a Taiwán

El conflicto armado en Ucrania ha sido un vaivén de culpabilidades, pero la opinión que prevalece en la mayor parte de los analistas es que Estados Unidos a través de la OTAN empujó esta guerra al amenazar la seguridad de Rusia con la posible incorporación de Ucrania a la Alianza Atlántica, acción que se traducía en la colocación de efectivos militares y armamento misilístico en la frontera sur rusa.

Este escenario parece repetirse en Taiwán donde los anuncios de “apoyo militar” a la isla en caso de un conflicto con China, han encendido las alarmas en Beijing que ha calificado que estas acciones, sumado a ejercicios militares de EEUU cercanos al estrecho taiwanés -tal como ya ocurrió con los ucranianos entre 2015 y 2021-, como una amenaza que no pasarán por alto.

“Taiwán es parte indispensable del territorio de China. No le permitimos a nadie cruzar esta línea roja. Nos oponemos firmemente a cualquier movimiento separatista en el contexto de Taiwán, así como a la injerencia en los asuntos internos de la República Popular China”, sentenció el representante permanente de China ante las Naciones Unidas, Zhang Jun.

Por su parte, aunque Estados Unidos ha señalado que no apoyará ningún proceso independentista de Taiwán y su ratificación de la política de “una sola China”, no ha dejado de proveer de armas y brindar capacitación al ejército de la isla, a lo que se suman las provocaciones políticas emprendidas por demócratas y republicanos con sus visitas y reconocimiento a las autoridades taiwanesas.

“Si la presidenta decide visitar, y China trata de crear una crisis o de alguna manera causar una escalada de tensiones, esto sería totalmente la culpa de Pekín”, dijo el secretario de Estado, Antony Blinken, señalando al gigante asiático como el culpable de un posible conflicto, expresiones que se asemejan a las realizadas contra Rusia quien advertía los peligros de las provocaciones estadounidenses previo a la escalada del conflicto.

“Estamos al borde de una guerra con Rusia y China por cuestiones que en parte creamos, sin ninguna idea de cómo va a terminar esto o a qué se supone que conducirá”, ha dicho Kissinger quien no ha dudado en calificar de errónea la política exterior de Estados Unidos que apunta a una desesperada búsqueda de mantenerse como potencia hegemónica promoviendo para ello conflictos con las potencias que ponen en peligro su liderazgo como son Rusia y China a través de Ucrania y Taiwán respectivamente.

4 COMENTARIOS

  1. EE.UU.Es un país sumergido en deuda tanto internas como externas y una de sus mejoras armas es provocar guerras para haci ellos hacer lo que mejor hacen , es vender armamento a todo antojo.! Hay tiene al loco desquiciado del presidente de Ucrania hundiendo a su país en deuda con EE.UU en lo que se trata de compra de todo tipo de armamento, es por eso que Rusia no debería perder la guerra porque si no imagínense del poderío que tomaría al tener un país como Ucrania sumergido en ruinas y endeudado con los gringos.!

  2. EE.UU, quiere a proposito que china intervenga a taiwan, para aplicarles sanciones como a rusia, una de esas sanciones seria confiscar los activos de china en EE.UU. o no pagarles la deuda que tienen con china. eso es lo que estan buscando las corporaciones gringas, son unos miserables, piratas, saqueadores. estan endeudados con china hasta los teque teques.

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