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En Wuhan el coronavirus va en retirada

Todavía no desaparecen las mascarillas pero ya se puede salir de casa. Wuhan, la metrópolis china donde tuvo su génesis la epidemia del nuevo coronavirus, retorna a la normalidad luego de vivir por más de dos meses una cuarentena absoluta que aun con los peores augurios logró detener un brote de pronóstico apocalíptico.

Este sábado, abrieron parcialmente las puertas sus sistemas de metro y ferrocarril, y se reactivó el servicio de autobuses. Según datos oficiales difundidos por la agencia Xinhua, como parte de la flexibilización del cerco sanitario, más de 7 mil personas que habían quedado varadas dentro del perímetro de la cuarentena ya han podido ir de vuelta a sus hogares en trenes especiales dispuestos para tal fin. También se difunden en redes fotografías de personas que ante la medida se apresuraron a visitar el parque Hankou Jiangtan para ver el río y respirar aire fresco, aunque este sea nuevamente filtrado por sus tapabocas, de uso todavía obligatorio.

Como parte de la gradual normalización, se anunció que el próximo 8 de abril reanudará operaciones el aeropuerto local y en esa misma fecha se autorizará la entrada y salida regular de personas de la ciudad, que desde el pasado 23 de enero se encuentra clausurada.

Pasean en el parque Hankou Jiangtan de Wuhan

El escenario parece indicar que el lugar donde todo comenzó también será el primero en superar los contratiempos del covid-19. Aunque Wuhan sigue siendo la ciudad que concentra el mayor número de contagiados de China -más de 50 mil de los 82 mil registrados en todo el país- hoy proclama con orgullo que tiene más de una semana sin registrar nuevos casos. No hay señales de que pueda dar pasos en retroceso.

Las medidas radicales adoptadas por las autoridades y la rigurosidad con que sus habitantes asumieron el régimen de aislamiento constituyeron la clave de la hazaña.

El secreto: organización popular.

Wuhan, capital de la provincia de Hubei, en pleno centro de China, es una urbe de características industriales con más de 11 millones de habitantes. Su historia, que se remonta a más de 3.500 años, suma ahora a su catálogo de gestas y episodios memorables lo vivido desde diciembre de 2019 con el brote del nuevo coronavirus.

Está todavía en debate el origen real de la nueva enfermedad. Teorías vienen y van, aún está en entredicho la culpa del murciélago y la participación del mercado de mariscos, que por si acaso cesó sus operaciones, no obstante, es un hecho que esta ciudad acogió el origen de la pandemia y que desde diciembre del año pasado emprendió una lucha frontal contra ella para evitar más contagios y sobre todo más muertes. De hecho, a la fecha 195 pacientes aún se encuentran en estado crítico.

“La última vez que fuimos de compras fue en realidad el 23 de enero, porque ya era la víspera de Año Nuevo. El personal nos informó de que nos abasteciéramos de productos cotidianos, pero solo nos dijo que nos preparáramos para unos 10 días”, cuenta una habitante de Wuhan, identificada como Dizi, en una entrevista publicada en la página web de noticias de la ONU.
Dizi es una de las personas que quedó varada dentro de la ciudad al sorprenderle la orden de cuarentena mientras hacía una visita a su familia a propósito de las festividades por el año nuevo chino. Nunca sospechó que el régimen de aislamiento se extendería por más de 60 días y menos que el brote se tornara en pandemia.

En su testimonio relata cómo el aislamiento se fue recrudeciendo conforme fueron pasando los días. También habla sobre la labor imprescindible de los equipos de voluntariado, vital para la supervivencia de las familias. Ella explica que previa solicitud se les despachaba a cada hogar paquetes de alimentos y las medicinas prescritas por patologías preexistentes para que así nadie tuviera la necesidad de salir. Solo en casos de real emergencia se autorizaba la incursión fuera de casa. Para esto fue clave la organización dentro de cada comunidad y la comunicación por vías digitales. Aunque nadie podía salir, su entorno nunca estuvo más compenetrado.

“En la primera semana o dos, los residentes podían salir a comprar verduras, ir a los negocios, y los supermercados no estaban cerrados. Luego, con el aumento de casos graves de la epidemia, se sugirió que los ancianos deberían permanecer en el interior y no salir en absoluto. Algunos jóvenes podían bajar y moverse por la comunidad. Sin embargo, la gestión era muy estricta. Las personas no tenían permitido entrar o salir de su lugar de residencia. Solo el personal médico y de enfermería y algunos trabajadores esenciales podían ingresar o salir después de haber obtenido un pase”, detalló.

Ya hoy se nota cómo distintos negocios van retomando sus operaciones y las salidas no son monitoreadas, siempre y cuando quienes vayan a la calle tengan la validación médica necesaria, que se hace vía remota y se monitorea minuto a minuto.

Código verde.

China toda, y especialmente Wuhan, basó y continúa basando gran parte de su estrategia sanitaria en la inteligencia artificial. Una aplicación móvil que puede usarse desde dos de las grandes plataformas chinas para celulares, Alipay y Wechat, es la encargada de mantener informado bilateralmente a la ciudadanía y a las autoridades sobre las noticias, el estado general de cada persona, su geolocalización, y otorgarle códigos de acceso.

Es así como, por ejemplo, hoy solo son autorizados a disfrutar de la flexibilización de la cuarentena quienes tienen “código verde”, es decir, los que no muestran síntomas de la enfermedad y no han estado cerca de alguien que las muestre. La aplicación alerta a cada persona cuándo ha sido diagnosticado alguien con quién interactuó, y acto seguido, cambia su código a amarillo para informarle que debe aislarse. También da otro código, el rojo, si se confirma que está infectado o si su temperatura corporal es muy alta.

Esta aplicación debe usarse en puntos de control dispuestos por la ciudad para autorizar o no el tránsito o ingreso a determinados lugares, por ejemplo, al transporte público o a instalaciones sanitarias.

Por ahora, siguen hospitalizados en Wuhan 2.054 pacientes, la mayoría en condición estable. La disminución de enfermos llevó al cierre de los 16 hospitales temporales que en tiempo récord habían sido instalados para atender a los contagiados. La ciudad aún llora a sus más de 2.400 fallecidos, pero también ya se prepara para celebrar su triunfo frente a la primera gran pandemia del siglo XXI. Otro capítulo en su historia milenaria.

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