Exigen a Duque detener la militarización contra el pueblo (+Fotos)

Un manifestante cuelga de un slackline durante una protesta contra el gobierno del presidente Iván Duque en Medellín, Colombia el 5 de mayo de 2021 /AFP

La agrupación feminista Fondo Lunaria Mujer exigió hoy detener la militarización contra el pueblo colombiano que más de 3537 muertos en apenas ocho días. ‘Le exigimos a @IvanDuque que pare la masacre contra la población civil. Jóvenes asesinados, mujeres violadas, personas desaparecidas’, manifestó la organización en su cuenta en Twitter.

Asimismo, en un comunicado recuerda que varios días después del inicio de las protestas sociales, el gobierno del presidente Iván Duque decidió escuchar el clamor popular de retirar la regresiva y nefasta propuesta de reforma tributaria.

Dicha normativa, de manera indolente pretendía estrangular aún más las deterioradas condiciones de vida de la población, asegura.

‘Sin embargo, su empeño por imponerla por la fuerza en contra de una mayoría de la población, desató una represión violenta sobre la ciudadanía y una negación flagrante de las elementales garantías en un Estado de Derecho para el ejercicio de la movilización, la protesta y la participación ciudadana en los asuntos que los afectan’, señala.

Denuncia que luego de seis días de intensas movilizaciones, el gobierno desató una represión contra millones de personas que salieron a las calles para impedir semejante atropello contra las clases medias, pobres y asalariadas.

La represión trajo consigo asesinatos, heridos, mutilación o lesiones oculares, violencia sexual y violencias basadas en género, detenidos, allanamientos, abusos de poder y autoridad, agresiones y violencia policial, y agresiones intencionales a defensores de derechos humanos o reporteros independientes, puntualiza.

‘Sin embargo, la decisión del gobierno de Duque de sacar el Ejército a las calles para reforzar la contención a la protesta social, añadió una nueva vulneración al orden constitucional y legal, generando, además, mayor violencia estatal, como la registrada en la ciudad de Cali’, agrega.

Expone que este panorama incontrolado de uso desproporcionado e ilegal de la fuerza se sumó al ya deteriorado clima de violaciones colectivas al derecho a la vida, la libertad, la integridad y demás derechos y libertades fundamentales, pisoteados impunemente ante la descalificación global de todas las protestas como vandalismo,

Señala a la policía, al Escuadrón Móvil Antidisturbios y al Ejército, en asociación en muchas ocasiones con civiles no identificados, de hacer uso indiscriminado y selectivo de las armas con los fatales resultados.

‘La estigmatización desde el gobierno a la protesta como mero vandalismo, ha llevado a las fuerzas de seguridad a actuar con la percepción inducida de que la población que reclama son enemigos internos’, advierte.

Recalca que es un peligro sacar los militares a las calles a enfrentar los reclamos de los ciudadanos, pues su entrenamiento y misión están orientados a confrontar las situaciones relacionada con conflictos armados, mediante el uso de las armas, y no para tramitar movilizaciones por el reclamo de derechos.

Sigue la represión

El general del Ejército Nacional, Eduardo Zapateiro, alentó a sus hombres continuar con su presencia en las calles de Cali, «estamos haciendo las cosas bien, acá estamos ofrendando nuestra vida por salvar la democracia que algunos quieren destruir, estamos haciendo todo bien», agregó.

Pese a las amedrentaciones y hechos de violencia de la Fuerza pública, los colombianos se mantienen en las calles protestando de manera pacífica contra la represión policial y las medidas neoliberales adoptadas por el Gobierno presidido por Iván Duque.

Miles de personas volvieron a las calles de Colombia este miércoles para protestar contra el gobierno del presidente, Iván Duque, en el octavo día de manifestaciones que dejan 24 muertos y cientos de heridos.

«Duele (…) la negligencia de un gobierno que está sordo, que prefiere enviar fuerza pública, en vez de ayudar [a la gente], prefieren ayudar a los bancos, a las grandes empresas», dijo a la AFP el estudiante Héctor Cuinemi (19 años) en Bogotá.

Bajo la lupa de la comunidad internacional, que denunció excesos de la fuerza pública, estudiantes, sindicatos, indígenas y otros sectores salieron el miércoles a las calles de las principales ciudades con marchas festivas y en su mayoría pacíficas.

Lo que empezó como una manifestación pacífica el 28 de abril en rechazo a una reforma fiscal ya retirada se transformó en una de las mayores protestas contra el gobierno conservador desde que llegó al poder en 2018. 

Los manifestantes reclaman, entre otras cosas, mejores condiciones en salud y educación, seguridad en las regiones y cese del abuso policial contra las manifestaciones.

«La policía nos está atacando (…), nosotros no somos vándalos», dice Natalia (36), sin dar su apellido, que protestó con un grupo vestido de luto. 

Miles de indígenas se sumaron en Cali (suroeste) a las protestas agitando sus bastones de mando y gritando «resistencia».

Músicos y artistas acompañaron la multitudinaria marcha en Medellín (noroeste) que terminó en plantón.

Rinden homenaje a las víctimas de las protestas
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