Kamala Harris al filo del progresismo y la hegemonía imperial

Este miércoles se juramentó como vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, convirtiéndose así en la primera mujer en ocupar este cargo en la historia democrática de la nación norteamericana y el la primera persona de ascendencia afrodecendiente y asiática.

La segunda a bordo del Ejecutivo estadounidense dirigido por Biden, le fue tomado el juramento por la jueza Sonia Sotomayor, la primera miembro latina de la Corte Suprema, en una ceremonia cargada de simbolismo.

¿Quién es Kamala Harris?

Nacida el 10 de octubre de 1964, en la ciudad de Oakland, en el estado de California, de madre india tamil y padre jamaiquino, esta abogada de 55 años, ha hecho carrera teniendo a las leyes como su inspiración.  

Su pasión por el derecho la llevó a laborar en la Oficina del Fiscal de Distrito de San Francisco y en la Oficina del Fiscal de la Ciudad de San Francisco durante la década de los 90, y para el 2004, se convierte en Fiscal de Distrito de San Francisco.

Posteriormente, en el 2010 es electa como fiscal general de California, donde ejerció durante dos periodos, y para 2016 decide ser parte de los hacedores de leyes de la nación norteamericana y lanza su candidatura como senadora, alcanzando la victoria.

Junto a su esposo Douglas Emhoff, posee una fortuna de seis millones de dólares, con activos que incluyen casas en Washington, San Francisco y Los Ángeles por valor de alrededor de 5.8 millones. También tienen cuentas de jubilación por valor de al menos 1.4 millones de dólares, y cuentas conectadas con bufetes de abogados donde Emhoff ha trabajado, las cuales poseen un valor de al menos 1 millón de dólares, según estudio publicado por la revista Forbes.

Progresista a lo interno

Tras conocerse su candidatura a la vicepresidencia, Harris se convirtió en centro de las críticas por los sectores extremistas y conservadores de los EEUU. El primero en pronunciarse fue Donald Trump, quien la calificó como una representante de la “izquerda radical”.

“Es la más mala, la más horrible, la más irrespetuosa de todos en el Senado”, dijo Trump en video publicado en su cuenta Twitter (el cuál fue bloqueado por esta red social), donde arreció contra Biden el “lento” y la Kamala la “falsa”.

Esta calificación de “izquierdista” por parte del magnate estadounidense, es producto de las acciones que han enmarcado el accionar de Harris durante su posición como fiscal de distrito, donde fue promotora de la iniciativa Back On Track (Volver Sobre la Pista); un programa de reinserción para delincuentes no violentos sin antecedentes criminales.

Posteriormente como fiscal de California inició un proyecto de capacitación sobre discriminación dentro de las fuerzas del orden en este estado.

Desde su llegada al senado, se convierte en promotora de la legalización del consumo de la marihuana a nivel nacional, la protección municipal para los inmigrantes indocumentados, la reducción de impuestos para la clase trabajadora y la imposición de más impuestos para las grandes fortunas, concentradas en el 1% de la población estadounidense.

Asimismo, y en la búsqueda de dejar su pasado de fiscal dura en materia de aplicación de la ley, tras el asesinato del afroestadounidense George Floyd a manos de la policía, ha sido una de las promotoras de la reforma del sistema policial, que le ganó el favor de aquellos progresistas que le habían criticado anteriormente.

Durante su breve precandidatura a la presidencia, la cual abandonó para apoyar a Biden, se mostró favorable a la educación superior gratuita y la implementación de un sistema sanitario universal.

Conservadora a lo externo

Contrario a estas posturas que la ubican como centroizquierdista dentro de Estados Unidos, la posición de Harris a lo externo, se ha signado por un discurso conservador, donde resalta la visión hegemónica que la ha llevado a señalar a la nación norteamericana, como ejemplo de moralidad en el hemisferio.

Así lo demuestra el ataque que ha empleado contra gobiernos como el de Venezuela, al brindar su apoyo a acciones desestabilizadoras como la ejecutada el 23 de febrero de 2019, donde se pretendió vulnerar la soberanía territorial, bajo la excusa de ingresar al país “ayuda humanitaria”.

“Lo que sucede en Venezuela es una crisis. Las personas que han huido del régimen dictatorial de Maduro merecen seguridad y protección. Como presidente, extendería inmediatamente el estado de TPS a los venezolanos. Es lo correcto para hacer. Estados Unidos debe mostrar liderazgo moral en este hemisferio”, expresó en su cuenta Twitter, en horas de la tarde de ese día.

Posteriormente, en agosto de ese mismo año fue invitada por el centro de estudios Council on Foreign Relations (CFR), con sede en Nueva York, a exponer sus criterios sobre política exterior, donde volvió a arremeter contra Venezuela, al sostener que EEUU debe “seguir apoyando los esfuerzos diplomáticos multilaterales para una transición pacífica”.

Pero no solo Venezuela estuvo en el centro del discurso de Harris. Rusia, China y Corea del Norte también fueron objeto del ataque de la hoy candidata a vicepresidenta.

Sobre Rusia expresó su animadversión hacia el gobierno de esta nación euroasiática, al que acusa de militarista y de “invadir” territorios ucranianos, por lo que es partidaria de una intervención más directa de Estados Unidos.

“Daría prioridad a trabajar con el gobierno de Ucrania para desarrollar sus fuerzas armadas (…), y a diferencia del actual ocupante de la Casa Blanca (Donald Trump), siempre me enfrentaré a Putin en defensa de los valores democráticos, los derechos humanos y el estado de derecho internacional”, señaló.

Con respecto a China, sostuvo que es partidaria de detener el crecimiento de la nación asiática, para lo cual adelantó que “trabajaría con los aliados en Europa y Asia para enfrentarla”.

Al referirse a Corea del Norte dijo que “no podemos aceptarlo como un Estado con armas nucleares”, por lo que también trabajaría “en estrecha colaboración con los aliados para contener y revertir las amenazas a corto plazo que plantea Pyongyang”.

“Consideraría el alivio de sanciones selectivas para mejorar la vida del pueblo norcoreano, si el régimen tomara medidas serias y verificables para hacer retroceder su programa nuclear”, acotó.

El mayor reflejo de su visión conservadora, ha sido su apoyo irrestricto a Israel, al que califica como “un aliado y amigo fundamental” de Estados Unidos, por lo que recalcó que la seguridad del Estado israelí “es una prioridad absoluta”.

“Apoyo absolutamente una solución de dos estados porque es la mejor manera de garantizar la existencia de un Israel judío, democrático y seguro”, indicó Harris, quien, hoy es la primera afroestadounidense en ocupar la vicepresidencia de EEUU, sin que su género o color de piel, representen a priori, un cambio en la visión hegemónica que ha signado a la élite gobernante de esta nación, como ya lo demostró en su momento Barack Obama.  

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