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Lula con la mira puesta en la integración regional y un mundo multipolar

El presidente brasileño apuesta por Latinoamérica en medio de la pugna global por un nuevo orden mundial

Luiz Inácio “Lula” da Silva inicia su tercera presidencia en Brasil bajo la mirada de una región y un mundo que registra importantes cambios, donde la constante es la lucha por consolidar un nuevo orden mundial que en la actualidad es dominado por Estados Unidos.

Los inminentes efectos del cambio climático, la operación militar rusa en Ucrania, la guerra económica de Europa y Estados Unidos contra Rusia, las tensiones en el estrecho de Taiwán entre EEUU y China, el avance de Gobiernos progresistas en América Latina, son parte del escenario global con el que se encuentra el ahora presidente brasileño.

El anuncio de su primera gira a Argentina, Estados Unidos y China da visos sobre el rumbo que tomará su Gobierno en materia de relaciones internacionales donde Brasil apunta hacia el fortalecimiento de la integración regional y la relación equidistante con el bloque del atlántico norte y Asia.

Tendremos relaciones con todos”, habría anunciado Lula quien se comprometió a “ayudar a construir un orden mundial pacífico y basado en el diálogo, el multilateralismo y la multipolaridad.”

La región como prioridad

Durante su campaña, el ahora presidente brasileño hizo especial énfasis en la necesidad de retomar los mecanismos de integración regional que se vieron afectados por la llamada “ola de Gobiernos de derecha” que se registró en América Latina con mayor fuerza en Suramérica durante la segunda década del siglo XXI.  

Fortalecer Mercosur y resucitar Unasur, han sido algunas de las tareas propuestas por el actual mandatario de la mayor economía de América Latina, que llegó a señalar la importancia de discutir y poner manos a la obra con miras a poner fin a la dependencia del dólar en la región.

“Vamos a restablecer nuestra relación con América Latina. Y si Dios quiere, crearemos una moneda en América Latina, para que la gente no tenga que seguir dependiente del dólar”, dijo el entonces candidato el pasado 30 de abril de 2022 durante el Congreso Electoral del Partido Socialismo y Libertad.

Al respecto el internacionalista Sergio Rodríguez Gelfenstein, señala la importancia de estos anuncios por parte del gobernante brasileño a quien considera como una pieza clave para la consolidación de un bloque de poder latinoamericano.

“Lula ha nombrado como canciller a un gran hombre integracionista y latinoamericanista (Mauro Vieira) lo cual es una noticia muy buena porque eso posiblemente reoriente la política exterior”, ha dicho este internacionalista, doctor en estudios políticos y profesor universitario.

Fragmentada realidad

En la actualidad, la región latinoamericana y del Caribe posee varios mecanismos de integración y cooperación política y económica que, salvo la Comunidad de Estados Latinoamericanos (Celac), están signadas por la división territorial que ha predominado en el continente.

Es así como en Suramérica existe el Mercado Común del Sur (Mercosur) donde se encuentran como miembros plenos Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela (esta última excluida); la Comunidad Andina de Naciones (CAN) integrada por Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia y por último la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) donde se agrupaban todos los países del subcontinente, pero que en la actualidad se encuentra desmembrada tras el retiro de Colombia, Argentina, Perú, Ecuador, Brasil, Paraguay, Uruguay promovida por sus gobernantes ideológicamente identificados con la derecha.

Entretanto, en el Caribe y Centroamérica se encuentran la Comunidad del Caribe (Caricom) que agrupa a los países del Caribe y el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) conformada por las naciones de Centroamérica.

A estos se suman el Grupo de Puebla; un foro político que reúne a presidentes y movimientos sociales de América Latina y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (Alba) que aglutina a los Gobiernos de izquierda del Caribe, centro y Suramérica bajo un esquema de cooperación en lo social, económico y político.

En medio de esta fragmentada realidad, el presidente Lula está llamado a jugar un papel articulador que permite la conformación de un bloque de poder latinoamericano, para lo cual, según opinó Rodríguez Gelfenstein, existen mejores condiciones que en la primera década del siglo XXI donde se hicieron esfuerzos en este orden.

“Es la primera vez en la historia de 200 años de América Latina y el Caribe que Brasil y México, o sea las dos potencias económicas y los dos países más grandes de América Latina y el Caribe están en la misma trinchera, eso nunca había ocurrido antes, entonces cuando tu analizas las condiciones tenemos grandes posibilidades de construir un bloque de poder tirados por Brasil y por México, pero en el participarían hoy Argentina, Venezuela, Colombia, es decir, otros países que no tienen las dimensiones económicas de estos gigantes, pero que si tienen un peso económico importante en la región”, apunta el analista.

Pese a esto, Rodríguez Gelfestein acotó que no duda de los esfuerzos por la resucitación de Unasur por parte del Mandatario brasileño, pero pone en incertidumbre que exista el mismo espíritu hacia un foro como la Celac al que Lula anunció el retorno de su país.

“La mirada de Brasil con Unasur y Celac es distinta. La dirección tradicional de la política exterior de Brasil siempre ha sido suramericanista, no latinoamericanista, por eso ellos hicieron un gran esfuerzo en la construcción de Unasur, esfuerzo que no hicieron para la construcción de la Celac; esta salió principalmente por el esfuerzo del Comandante Chávez”, recuerda.

Necesita de Latinoamérica

En lo que se asoma como nuevo orden mundial que parece signarse por bloques de poder, Brasil como una de las grandes economías del planeta busca posicionarse como protagonista de este proceso para lo cual considera Rodríguez Gelfestein necesita de Latinoamérica.

“No hay una vocación latinoamericanista en Brasil, es una relación que la están comenzaron a construir hace 20 años aproximadamente y lo hicieron porque si ellos quieren entrar al Consejo de Seguridad de la ONU (Organización de Naciones Unidas) necesitan un apoyo total de América Latina y el Caribe, y esa es una relación que debe construirse. Yo no sé si el nuevo Lula, va a mantener esa dicotomía o se va a esforzar con la Celac de la misma manera que lo hicieron con Unasur”, precisa, pero también recuerda que “Lula entendió que ningún país de América Latina puede ir al escenario global solo”.

Aunque sostuvo que el presidente brasileño enfrentará limitantes en sus esfuerzos integracionistas debido a sus alianzas con la derecha, considera que el momento clave para saber la dirección que tomará la región tras su llegada será la próxima cumbre de la Celac a realizarse en Argentina el 23 y 24 de enero.

“Yo creo que eso se va a comenzar a construir realmente el 23 y 24 de enero de este año en Buenos Aires cuando se reúna la Celac, tenemos que estar muy atento al documento que salga de esa cumbre porque de allí saldrán las orientaciones. El 24 de enero yo creo que inicia un nuevo proceso de reconfiguración y reestructuración de un bloque de poder latinoamericano y caribeño”, puntualiza.

De vuelta al tablero global

Lula fue uno de los principales propulsores de los Brics, grupo conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica que promueve mecanismos de cooperación económica, comercial, militar y financiera entre sus miembros.

En la actualidad los Brics apuntan hacia su ampliación con la incorporación de varios países de Medio Oriente y América Latina que han solicitado su anexión a este mecanismo signado por la economía.

“El eje fundamental sobre el cual se está construyendo el poder mundial está dejando de ser el atlántico norte para ser Eurasia y la principal visión de lo que acontece es que se están construyendo una serie de mecanismos de cooperación donde el común denominador es que Estados Unidos no tiene presencia”, indica el analista, quien no duda del potencial de los Brics.

“En previsiones económicas lo Brics van a alcanzar y superar a el G7 dentro de unos años como principal bloque económico global”, destaca y subraya que a sabiendas de esto desde Estados Unidos se han promovido acciones para insertarse en Eurasia.

“Una de las razones por la que Estados Unidos invade a Irak es por eso porque es la presencia en el Asia central, una de las razones por la que Estados Unidos ha tratado de derribar al Gobierno iraní es por eso, intentaron un golpe de Estado en Kazajistán y fracasaron, en Kirguistán y fracasaron, es decir, en todas la alternativas, por las buenas y por las malas, que Estados Unidos ha intentado insertar en el Asia central han fracasado y ahora ocurre que países con mucho peso político, económico y global como Irán, como India, como Indonesia, como Pakistán se están alejando de la lógica occidental en el caso de las sanciones contra Rusia y por el contrario están buscando un acercamiento, incluso para comercializar con monedas distintas al dólar”, resalta.

En este sentido, Rodríguez Gelfestein considera que, ante esta nueva realidad global donde “la relación principal no está dominada por el concepto eurocéntrico de que la relación es con Europa o nada o con Estados Unidos o nada”, el nuevo jefe de Estado de la mayor economía de América Latina va a orientar su política exterior en función de un mayor acercamiento a través de los Brics con el Asia central que está llamada a ser el principal centro del comercio mundial.

“Yo creo que Lula no va a gobernar de avanzada en el término político-ideológico en la construcción de un bloque revolucionario, pero creo que sí va a jugar Brasil un papel importante en el proceso de construcción de ese nuevo orden mundial”, sentenció.

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