Stefania Bonaldi: los cubanos merecen gratitud

La alcaldesa de Crema, Stefania Bonaldi, escribió al Primer Ministro, Mario Draghi, para decirle que «la posición de nuestros representantes en Naciones Unidas, además de un acto de fuerte valor simbólico «Al igual que el levantamiento de sanciones unilaterales a países pobres como Cuba,» tenía que ser diferente, porque era necesario responder con madurez política a una acción gratuita y generosa, que había salvado la vida real de verdaderos italianos «, reseña la Agencia ANSA en su portal web.

La alcaldesa de una de las ciudades más afectadas por la pandemia decidió escribirle a Draghi, porque «la estima, la gratitud y el cariño hacia nuestros Hermanos de Cuba me lo impusieron».

“Hace un año la Brigada Henry Reeve, con 52 médicos y enfermeras cubanas, vino al rescate de mi ciudad, Crema, de mi gente, de nuestro hospital, atacada y casi doblada por la primera ola pandémica”, recuerda Stefania Bonaldi quien agrega : «Los trabajadores médicos cubanos se presentaron en una noche de marzo muy fría, en mangas de camisa, fríos pero dignos. Habían cruzado el océano para compartir una tragedia que entonces parecía casi sin remedio y los días se consumían en un clima de muerte. Incluso hoy es así, pero hace doce meses el enemigo era oscuro y parecía omnipotente, la ciencia aún no había encontrado las contramedidas. Hoy vemos la luz, entonces estábamos en una historia con desenlace incierto ”.

Por esta y otras consideraciones, el alcalde de Crema cree que «nuestro país, hace unos días, violó gravemente códigos decisivos de la civilización, como el agradecimiento, la lealtad, la memoria, la solidaridad».

“Le pido, señor presidente – concluye Stefania Bonaldi – que envíe un gesto institucional positivo y un agradecimiento a nuestros hermanos cubanos, acto que, tras la repentina toma de posición, les asegura nuestro cariño y nuestra cercanía, abre el camino a la consolidación de la amistad y permitir que la democracia gane una oportunidad ”.

A continuación la Carta de la Alcaldesa Stefania Bonaldi al Presidente del Consejo de Ministros Mario Draghi

Estimado Primer Ministro

Prof. Mario Draghi,

Me dirijo a usted como alcaldesa de un municipio, que trabaja para una comunidad de 35 mil personas y que sólo puede imaginar lo que significa gobernar un país de 60 millones de habitantes, más aún en un momento tan dramático. Sin embargo, como mujer, como madre, como ciudadana y, finalmente, como alcaldesa, siento que debo añadir una pequeña carga a las que ya se ciernen sobre su figura, porque creo que nuestro país, hace unos días, ha violado de forma grave códigos decisivos de la civilización, como la gratitud, la lealtad, la memoria, la solidaridad.

Hace un año, la Brigada Henry Reeve, con 52 médicos y enfermeras cubanos, acudió en ayuda de mi ciudad, Crema, de mi gente y de nuestro hospital, que había sido atacado y casi devastado por la primera ola de la pandemia.

Los sanitarios cubanos se presentaron en una noche de marzo con temperaturas extremadamente bajas, en camisas de mangas cortas, con frío pero con dignidad. Habían cruzado el océano para compartir un drama que en ese momento parecía casi sin remedio y los días se consumían en una atmósfera de muerte. Incluso hoy es así, pero hace doce meses el enemigo era oscuro y parecía omnipotente, la ciencia aún no había encontrado las contramedidas. Hoy vemos la luz, entonces estábamos viviendo una historia con un resultado incierto.

En una sola noche, gracias a la solidaridad de los y las habitantes de Crema , les dimos abrigos y los equipamos contra el frío invierno. Desde ese momento y durante más de dos meses, se encerraron en un hospital de campaña, instalado al lado de nuestro hospital, codo con codo con nuestro personal médico, para prestar atención y apoyo a la población afectada por el virus, generando una respuesta de valentía en la gente, que en esos meses resultó decisiva. ¡Esa fue la primera vacuna para nosotros los habitantes de Crema!

Y en cuanto la presión sobre el hospital disminuyó, nuestros amigos cubanos se volcaron de inmediato a intervenir en el territorio. La medicina en Cuba se hace casa por casa, una dimensión que hemos cultivado poco, y las debilidades de esta elección las hemos sentido todos, durante la pandemia, atravesando caminos hostiles sin vigilancia.

Bastó la sugerencia de la Asociación Italia-Cuba al ministro Roberto Speranza para que enviara una solicitud de ayuda, y el Estado de Cuba, en cuestión de días, el 21 de marzo de 2020, respondió enviando 52 trabajadores sanitarios a Crema, mientras que otros 39 llegarían el 13 de abril siguiente a Turín, para llevar a cabo la misma misión humanitaria, reescribiendo la palabra solidaridad en la vida de muchos italianos, rompiendo todas las barreras y depositando un legado civil y educativo para nuestras comunidades y nuestros hijos. Sólo entonces comprendimos que el virus perdería su batalla, y aún hoy vivimos de ese legado, por lo que tenemos menos miedo.

Me doy cuenta de que hay “equilibrios” internacionales y que hay posiciones tradicionales “atlanticas” de nuestro país, pero cuando uno se encuentra con el espíritu humanitario de los cubanos “sitiados”, que como todos nosotros aspiran a una vida mejor, cuando se superan los muros ideológicos, se encuentra ante otro segmento de la humanidad, capaz de ganarse la gratitud y el aprecio de tantos italianos, uno acaba encontrando incalificable la posición adoptada por nuestro país en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, donde se discutía una resolución que condenaba el impacto sobre los derechos humanos de las sanciones económicas unilaterales contra algunos Estados, entre ellos Cuba.

 

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