InicioEspecialZelenski y Azov: ¿imagen de un Gobierno nazifascista en Ucrania?

Zelenski y Azov: ¿imagen de un Gobierno nazifascista en Ucrania?

El supremacismo y la simbología nazi predominan en estos aliados del presidente ucraniano

Batallón Azov ha sido el nombre que ha surgido en las reseñas de los medios de comunicación y las redes sociales como un símbolo de la “resistencia ucraniana” contra la operación militar especial que Rusia desarrolla en la región de Donbás.

Innumerables han sido las noticias en torno a este grupo armado que centraba sus operaciones en Mariúpol, ciudad que era señalada como un bastión de la “resistencia” a la “invasión rusa”.

Lo que poco se ha señalado es que este grupo, que algunos han calificado de “héroes”, tiene como particularidad su afinidad con el nazismo, ideología que no ocultan y, contrario a los que se creería, propugnan sin complejos llegando incluso a identificarse en sus estandartes con símbolos nazis como el Wolfsangel y el Sol Negro.

¿Qué es el Batallón Azov?

Esta milicia armada de ideología de ultra derecha, en la actualidad es parte de las fuerzas militares del Estado ucraniano. Azov forma parte de la Guardia Nacional de Ucrania y está bajo las órdenes del Ministerio de Asuntos Internos de Ucrania.

Su nombre lo debe a que tenía como base la región costera del mar de Azov en la ciudad de Mariúpol cuando en 2014 se conformó como milicia paramilitar para luchar contra los movimientos que se oponían al golpe de Estado gestado en ese mismo año contra el entonces presidente Víktor Yanukóvich por parte de partidos que eran partidarios de la ruptura con Rusia y un acercamiento a la Unión Europea y Estados Unidos.

“Nos adiestramos y mejoramos nuestras habilidades de forma constante. Somos respetados por otros soldados ucranianos y temidos por nuestros enemigos”, señalan en su página web.

En este sitio, donde se hace alegoría a los símbolos utilizados por el nazismo, también se exaltan figuras como la del ultranacionalista coronel Yevhen Konovalets, quien fundó la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN), que tras su muerte estaría liderada por Stepán Bandera, quien durante la invasión de Alemania contra la Unión Soviética, se unió a los nazis.

Zelenski y los nazifascistas

Tras la explosión del conflicto armado el presidente ucraniano Volodímir Zelenski –quien se dice judío practicante- se ha visto involucrado en escándalos por su promoción y reconocimiento hacia movimiento de corte nazifascista.

Uno de ellos es Azov, de quien a pesar de reconocer los crímenes que cometieron contra civiles en la región de Donbás, no cesa en la defensa de los integrantes de este grupo armado a los que señala como “héroes”.

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“Son lo que son”, dijo en una entrevista a Fox News donde fue consultado sobre Azov que sostuvo ya no son grupos autoestablecidos, son un componente del Ejército ucraniano».

En esa misma respuesta –que fue suprimida por Fox News posteriormente- asegura que los integrantes de este grupo armado que violaron las leyes de Ucrania en 2014 cometiendo crímenes atroces contra los pobladores de Donetsk y Lugans “fueron llevados a los tribunales y recibieron sentencias de prisión”.

Otro episodio fue el protagonizado durante su mensaje al parlamento griego donde cedió la palabra a un “combatiente greco-ucraniano” perteneciente a Azov, quien es reconocido militante del nazismo en Grecia, hecho que despertó el rechazo de los parlamentarios tanto de la izquierda como de la derecha.

A estas evidencias se suma que Zelenski ha sido un ferviente defensor de Stepán Bandera a quien en diciembre de 2021 otorgó el título de “Héroe Nacional”, pese a los señalamientos que existen contra este ultraderechista por su comprobada colaboración con la Wehrmacht de Hitler en la Segunda Guerra Mundial en los asesinatos en masa y ataques en Polonia, Hungría y Ucrania por parte de los nazis.

Además de Azov, el gobernante ucraniano ha estado involucrado con otros movimientos neonazis de su país como es la facción C14 una organización paramilitar de extrema derecha que ha sido acusada de acosar y promover acciones violentas contra gitanos, comunistas, sindicalistas y miembros de la comunidad LGBTIQ.

Estas relaciones de Zelenski con los movimientos de extrema derecha ucranianos, han sido asociados al nombre de Igor Kolomoisky, un multimillonario ucraniano magnate de la energía que ha sido financista de “batallones de voluntarios” como Azov y C14, y fue el principal promotor de la candidatura del actual mandatario.

Entre los desmanes cometidos por estos grupos se encuentra el acaecido en 2017, cuando milicianos de extrema derecha irrumpieron en el ayuntamiento de la ciudad Cherkasy y amenazaron a todos los legisladores, diciendo que ninguno de ellos podía irse hasta que se aprobara el presupuesto propuesto por el alcalde. Esto fue captado por la BBC.

El mundo silencia

Pese a que en la actualidad Estados Unidos y sus aliados de la Unión Europea, se abstienen de emitir pronunciamiento en torno a la presencia de esto movimientos nazifacistas en el Gobierno de Zelenski, la realidad es que el Congreso norteamericano en 2015 prohibió el financiamiento y entrenamiento del Batallón Azov por considerarlo “una estructura paramilitar peligrosa por su ideología neonazi”. Esta prohibición fue levantada un año después.

Posteriormente, en 2016, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Zeid Ra’Ad Al Husseina, acusó a los grupos armados de ambos bandos del conflicto de Donbás, incluido Azov, de abusos contra los derechos humanos.

Pese a la evidente y propugnada ideología nazi, algunos países que se han involucrado en el conflicto han seguido el ejemplo de Estados Unidos, procediendo a retirar las calificaciones de nazis que tenían de estos grupos armados ucranianos.

Rusia ha argumentado que desde 2014, las poblaciones de la región de Donbás han estado sometidas a las acciones de estos grupos, señalando que en 8 años al menos 14 mil personas han sido asesinadas por estos grupos de corte neonazi, por lo que considera necesario esta operación militar para proteger a las poblaciones rusoparlantes que se han convertido en objetivo principal de batallones como el Azov, que aunque occidente lo silencie y trate de ocultar, son la principal fuerza de Zelenski en su guerra de “resistencia” para la cual sigue recibiendo armas de Estados Unidos y Europa.