Amazon enfrenta creación de su primer sindicato

Un trabajador de Amazon camina en el estacionamiento de la estación de entrega Amazon DMF5 en Miami, Florida, EE. UU., 1 de abril de 2021. Foto: EFE

Amazon llevará hasta el final su batalla contra la creación del que podría ser el primer sindicato de empleados de la compañía en EE.UU., en línea con un antisindicalismo que figura entre las grandes obsesiones de una empresa que ya es el segundo mayor empleador del país.

Los empleados de un almacén de Alabama votaron a lo largo de febrero y marzo si quieren o no organizarse en sindicato, y estos días se está procediendo con el escrutinio, un proceso largo y disputado porque la validez de cada sufragio es analizada de forma individual por parte de la empresa y los trabajadores.

Previsible recurso en caso de victoria

“Aunque (los prosindicalistas) ganen, lo que ocurrirá a continuación es que Amazon presentará una queja alegando que la elección no se celebró de la manera debida”, vaticinó en una entrevista con Efe el experto en la compañía y profesor visitante de la Universidad George Washington Robin Gaster.

Gaster, autor del libro “Behemoth, Amazon Rising: Power and Seduction in the Age of Amazon” (“Behemot, la subida de Amazon: poder y seducción en la era de Amazon”), apunta que esta previsible queja se presentaría ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB, en inglés).

El ente gubernamental, máxima autoridad en materia de disputas laborales en el país, seguirá dominado en los próximos meses por una mayoría de vocales republicanos nombrados durante el pasado Gobierno de Donald Trump (2017-2021) y por lo general más cercanos a los intereses de la empresa que a los de los sindicalistas.

Este escenario propicio, junto al largo historial antisindical de Amazon y a la fuerte oposición que ha presentado en los últimos meses en el caso de Alabama (llegando incluso a atacar en las redes a senadores partidarios del esfuerzo sindical) prácticamente garantizan una batalla larga y con todas las armas.

Incluso en el caso de que todos sus esfuerzos fuesen en vano y el sindicato se terminase creando, Gaster recuerda que la ley en EE.UU. contempla que al año siguiente la empresa intente forzar una nueva votación y en caso de no repetir mayoría, el sindicato deje de estar reconocido.

La alta rotación dificulta el sindicalismo

Pese a que Amazon lleva más de 25 años operando y tiene en plantilla a unos 800.000 trabajadores en EE.UU., estos no cuentan con ninguna organización gremial, consecuencia directa de la fuerte oposición de la empresa y de un modelo de empleo basado en unos altos índices de rotación.

“Es un entorno muy difícil para que se formen sindicatos porque estos requieren confianza y solidaridad entre los trabajadores, pero en Amazon no les da tiempo porque los trabajadores están constantemente entrando y saliendo”, apunta Gaster.

Además, según el experto, la empresa puede filtrar con relativa facilidad (mediante entrevistas y el análisis de su historial laboral) a las potenciales nuevas contrataciones para asegurarse de que no son favorables a la sindicalización.

Desde que empezaron las votaciones en el almacén de Alabama, Amazon ha desplegado una fortísima campaña publicitaria en todo el país que loa las condiciones laborales de la empresa y se ha enzarzado desde la cuenta corporativa en agrias discusiones con los senadores progresistas Bernie Sanders y Elizabeth Warren.

Un entrono muy hostil

“Amazon es muy hostil a los esfuerzos para sindicarse y han aprovechado que en los últimos cuarenta años en EE.UU., desde (el expresidente Ronald) Reagan, el clima para las organizaciones sindicales ha sido muy difícil”, explica Peter Meiksins, profesor emérito de Sociología en la Universidad Cleveland State de Ohio.

Además de la tradicional resistencia de la mayoría de empleadores a las organizaciones sindicales, en el caso de Amazon los expertos apuntan a que se añade un componente de cultura de empresa, en que se requiere un compromiso absoluto con la “misión” corporativa y los sindicatos son vistos como una brecha en ese empeño.

Esto lo muestra con políticas como la opción que ofrece cada mes de enero a sus empleados de abandonar la firma voluntariamente si no están a gusto con una compensación de 1.000 dólares por año trabajado, pero con la promesa de que jamás volverán a trabajar para ellos.

“Amazon puede entenderse como una secta. Su misión es ser la compañía más centrada en el cliente del planeta y eso significa que cualquier cosa beneficiosa para el cliente es aceptable”, aunque ello suponga llevar a sus empleados al límite para reducir el coste final del servicio, remacha Gaster. EFE

Conductores deben orinar en botellas

La multinacional estadounidense Amazon, una de las más potentes del mundo, ha reconocido finalmente que sus conductores deben orinar en botellas durante los recorridos de entrega. Amazon había negado hace una semana las acusaciones del congresista demócrata Mark Pocan –que había denunciado las condiciones laborales de los trabajadores de la multinacional propiedad del oligarca Jeff Bezos–, pero ha acabado disculpándose públicamente con Pocan y admitiendo que “sabemos que los conductores pueden tener, y tienen, problemas para encontrar baños debido al tráfico o a veces a las rutas rurales, y este ha sido el caso especialmente durante el covid, cuando muchos baños públicos han estado cerrados”.

“Pagar a los trabajadores 15 dólares la hora no te convierte en un ‘lugar de trabajo progresista’ cuando rompes sindicatos y haces que los trabajadores orinen en botellas de agua”, había reprochado Pocan, en su perfil de Twitter, a Amazon. “¿No creerás realmente lo de orinar en botellas, verdad? Si eso fuera cierto, nadie trabajaría para nosotros. La verdad es que tenemos más de un millón de empleados increíbles en todo el mundo que están orgullosos de lo que hacen y tienen un gran salario y asistencia sanitaria desde el primer día”, había respondido, también en su perfil de la red social, la multinacional.

Sin embargo, Amazon reconoce ahora en su blog que su respuesta a Pocan “fue un autogol” y pide “disculpas” al congresista demócrata. Además, la multinacional asegura que el hecho de que los conductores deban orinar en botellas durante sus recorridos de entrega es “un problema de larga data” que “no es específico de Amazon” sino que “afecta a todo el sector” y que a la multinacional le “gustaría solucionarlo” aunque “todavía” no sabe “cómo”.

Mientras tanto, Amazon –que desde su fundación en 1994 tiene el antisindicalismo entre sus grandes obsesiones– llevará hasta el final su batalla contra la creación del que podría ser el primer sindicato de trabajadores de la multinacional en Estados Unidos, donde ya es el segundo mayor empleador, con más de 800.000 trabajadores. Y es que los empleados de un almacén de Amazon en el Estado sureño de Alabama votaron en febrero y marzo si quieren o no organizarse en un sindicato, y estos días se procede al recuento, que se está convirtiendo en un proceso largo y disputado porque la Dirección de la multinacional se ha empeñado en analizar cada voto de forma individual. El escrutinio podría acabar en la primera instalación sindicalizada de Amazon en Estados Unidos.

Por su parte, el fundador y propietario de Amazon, Jeff Bezos, es el primer empresario en amasar una fortuna de 200.000 millones de dólares –170.500 millones de euros–, según la revista estadounidense ‘Forbes’, que el pasado mes de enero lo situó como la persona más rica del mundo, por delante de Elon Musk, el propietario de Tesla. / laultimahora,es

 

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