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La calle es nuestra

Cuando queda poco más de dos meses para las elecciones del 28 de julio, vemos que las luchas internas y las pugnas de liderazgo siguen debilitado la capacidad de la oposición para presentar una propuesta unificada y clara ante los ciudadanos. La falta de consenso y un mensaje coherente sigue generando confusión entre los votantes. Pareciera que la urgencia por resolver lleva la delantera, cometiendo un error tras otro.

Es evidente el desgaste de la dirigencia opositora y el descaro con el que pretenden engañar a la ciudadanía. Por ello, la candidatura de Edmundo González Urrutia, por la Plataforma Unitaria, un candidato que sólo sale en las redes sociales, que no camina junto al pueblo, que no sale a hacer campaña, sino que lo hace otra persona por él. El “hombre afiche”. 

Ante este panorama en la oposición, el despliegue del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se muestra como una fuerza política cohesionada y organizada. Esto se lo debemos al legado del Comandante Hugo Chávez, a la disciplina interna y la capacidad del partido para mantener una línea de acción clara y coherente. Y es que el PSUV ha logrado mantener un mensaje político consistente, basado en la defensa de los ideales socialistas y la continuidad de la Revolución Bolivariana, lo cual ha contribuido a fortalecer su apoyo y mantener una base sólida de militantes pese a los embates del imperialismo y su sistema de desinformación.

El pasado sábado vivimos un despliegue de nuestra militancia en el estado Carabobo. Valencia se desbordó de amor y fervor patrio, en una bonita actividad que encabezó el compañero presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. No cabía un alma en las calles del sur de Valencia, (que son nuestras) en una clara demostración de que nuestro pueblo no se deja ni se dejará manipular y sigue claro que el camino hacia la paz, la soberanía y el país que queremos sólo lo construimos de la mano del compañero Nicolás Maduro. 

Las madres de Palestina

Como es bien sabido, el domingo pasado celebramos el Día de las Madres y ese maravilloso rol que desempeñan nuestras mujeres. Reflexionando sobre ello, en Venezuela y en el mundo, no pude evitar pensar en las madres de Palestina y las de Gaza; que llevan siete meses viviendo y llorando sus hijos asesinados por el Estado genocida de Israel. 

La crueldad del sionismo en La Franja de Gaza (y en todo el territorio de la antigua Palestina) ha traspasado todos los límites: más de 36 mil personas han sido asesinadas, de ellas 15 mil son niños. De los 36 hospitales que había en Gaza únicamente quedan 03 en pie y en las peores condiciones, sin insumos y saturados de heridos. Todo esto ocurre ante la mirada cómplice del sionismo norteamericano que silencia a sus propios estudiantes en las multitudinarias manifestaciones protagonizadas por las universidades yanqui, contra el exterminio moderno más dantesco que hemos podido estar viviendo en tiempo real. 

Un exterminio que este 15 de mayo, Día de la Nakba, cumple 76 años. Desde entonces, los palestinos han conocido la barbarie en primera persona, que ha significado la expulsión o huida de gran parte de su población de sus hogares, de sus tierras, como consecuencia del nacimiento, por imposición, del Estado Genocida de Israel en 1948. 

Lo cierto es que Palestina y los gazatíes seguirán siendo un ejemplo de resistencia y dignidad. Como dice en su poema nuestra camarada diputada Bussy Galeano: Vivan las mujeres Palestinas, que su acto de resistencia es dar hijos e hijas para la vida en libertad/ Bravo, Bravo, bravo mujer valiente/ Tus aplausos los llevas por dentro, los míos los doy de pie, en tu honor…¨. La causa palestina es también la nuestra. 

¡Palestina será libre! 

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