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1941 comenzó con casi toda Europa bajo la bota nazi. Quienes entonces tenían 20 años y 100 hoy no encontraban muchas razones para el optimismo. Y en eso llegó lo improbable, dijo Edgar Morin el día de su 100º aniversario el 8 de julio pasado: la invasión nazi de la URSS en junio y la entrada en la guerra de los Estados Unidos en diciembre. Esos dos hechos improbables marcaron el comienzo del fin del nazifascsmo. En mayo de 1945 los soldados soviéticos plantaron su bandera en el Reichstag en Berlín, en la más famosa foto de guerra.

En 1960 la humanidad estaba bajo Dwight Eisenhower, o sea, la idiotización de los años 50. Y en eso llegaron hechos improbables, que expongo en desorden y sin pretensión de exhaustividad: los Beatles, los Derechos Civiles, la Marcha sobre Washington (“tengo un sueño”), la lucha contra la Guerra de Vietnam, Woodstock, los hippies, la Revolución Cubana, el repudio a Nixon en Venezuela, Mayo del 68, Mafalda, Charlie Brown, Sartre-Beauvoir, la píldora, la Guerra de Argelia, el Movimiento de Liberación Femenina, la irrupción de la sexodiversidad, la Renovación Universitaria por aquí cerca, Mao… Todo eso cambió todo. Hasta hoy. Luego mataron a los Kennedys, a Martin Luther King, a los líderes del Poder Negro, cooptaron a cantidad de dirigentes y mucho volvió a su cauce. Pero había irrumpido lo improbable, dijo Morin, por lo que la lucha siguió y sigue.

Ahora, añade Morin, estamos de nuevo en la expectativa de eventos improbables. El fascismo ataca por todos los flancos porque murió en Berlín en 1945 pero renace de sus cenizas todo el tiempo. Hoy España está bajo un nuevo embate franquista con Vox. El coaccionado Pedro Sánchez agrede a la América Latina, que se defiende en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, México, Nicaragua, Perú, Venezuela.

¿Eso improbable es la pandemia?, se pregunta Morin. ¿El Bitcoin? No lo sabemos aún, porque la naturaleza de lo improbable lo hace impredecible. Van más de 4 millones de muertes por el planeta y el fascismo tuerce la percepción para usar la pandemia para promover el terraplanismo contra el uso de mascarillas y vacunas. Pero así como el fascismo campea, también campeamos quienes resistimos, en 1941 y en 2021.

@rhm1947