A lo bestia con el virus

La pandemia está “empeorando cada vez más”, ha advertido Anthony Fauci, el prestigioso epidemiólogo en jefe de Estados Unidos. Pero previo y peor que el virus es el vendaval de imbecilidad que se está abatiendo sobre la humanidad, como que el avispero le bramaba a Trump que echara a Fauci. Y no mencionó la incertidumbre electoral porque está en pleno subdesarrollo mientras escribo. 

La pandemia se le fue de las manos al capital y sobrepasa el millón de muertes. Ha hecho minuciosamente todo para agravar todo, y no solo en el campo sanitario sino en el económico, que se supone su especialidad. Y si el capitalismo no sabe de economía, ¿de qué sabe? Aunque sospecho que es de lo que menos sabe —mil millones de gente desnutrida dan fe de ello. Suspenden la cuarentena y se redoblan los contagios y hay que recontrarreforzar el confinamiento. 

Ignoraron o subestimaron el problema con un cóctel explosivo: imbecilidad, ignorancia y soberbia, que se refuerzan mutuamente. Los terraplanistas Bolsonaro y Trump compiten en esa cancha. Hasta el recatado López Obrador invocó un crucifijo que lo dejó en la estacada, como suele suceder —no sé cómo es tu vida con la magia y la respeto, pero jamás me ha resultado. En fin, tal vez estoy equivocado y de que vuelan, vuelan. 

A lo sumo convocaron una cuarentena, pero tarde y a lo bestia, sin exámenes masivos, sin hospitalización y aislamiento de casos positivos, sin tratamientos unánimes, sin solidaridad, sin amor, que no es suficiente pero orienta bien. 

No soy epidemiólogo como Fauci y no detalló qué ha hecho Venezuela, pero ha sido bueno, como dicen los resultados y lo grita el contraste con otros países. Y contra los peores agravantes: acoso económico sádico, amenazas y atentados violentos, sabotajes, guerra mediática para enloquecernos. Un reflujo migratorio desde países en que la pandemia está desmoñada y, en algunos casos, como Colombia, infectaron deliberadamente a quienes regresan. En la Edad Media catapultaban cadáveres apestados hacia ciudades sitiadas, para contagiarlas. La historia gira y gira. La histeria también. 

Un día vendrán zombis a suplicarnos ayuda. Estoy esperando en mi chinchorro. 

Escritor 

@rhm1947  

 

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