Abuso y agresión

En el desarrollo de esta pandemia, de sus rebrotes y efectos lesivos, lo que vemos, por una parte, es la manifestación del abuso. Es un “algo” maltratador de la convivencia que causa indignación. Abusar de algo o de alguien es una de esas conductas deshonestas con la que chocamos a diario, que se extiende y se consolida como irritante cultura del abuso. No es el sempiterno abuso de autoridad, por siempre reprochable, sino de personas y grupos que insisten en vivir abusando de los demás.

Ejemplo de ese abuso es el aumento desproporcionado día a día, sin parar, de alimentos y medicinas, como para matar de hambre o de cualquier enfermedad a hombres y mujeres que hoy están sin ingresos y estancados. ¿Es que no hay forma de vigilar y castigar a la empresa privada, grande, pequeña o “bachaquera” de sus ansias especulativas, o interpelar a la sociedad misma cuando se hace indiferente a la solidaridad humana frente al necesitado? A fuerza de abuso, a todo le sacan provecho injusto.

Al mismo tiempo vemos con indignación el bloqueo, comercial y financiero, del Gobierno de EEUU a nuestro país, así como sus sanciones unilaterales al estilo de un “Oeste salvaje”, denigrante e irracional, como aquel cartel histórico que decía: “Se busca vivo o muerto”, ahora con recompensas de 15, 10 y 5 millones de dólares, sin que la comunidad internacional y sus organismos rompan ese silencio de complicidad, de omisión perturbadora de la convivencia y negación del derecho de gentes o de la “communitas orbis”, o sociedad de Estados soberanos en el pensamiento de Francisco de Vitoria, hoy convertido en derecho internacional pateado. En fin, son sanciones a la manera de hacerse su “justicia”, por su propia mano, como rastreando y confrontando la “marca de Caín”, tal como acostumbran los imperialistas de EEUU o del Reino Unido.

Lo que hoy vemos y denunciamos es la agresión contra Venezuela, la traición y la pérdida de más de 350.000 millones de dólares por el bloqueo y robo a sus activos, con gobiernos enemigos, favoreciendo la intervención militar, o apoyando las amenazas diarias de Trump y Pompeo contra la independencia política de Venezuela. Así son las cosas que estamos viendo, de abuso y agresión. No vamos a cansarnos de repetirlas una y tantas veces. Así, de frente.

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