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Aferrarse a la vida

En Navidad, por la paz y la espiritualidad que ella representa, siempre es necesaria una reflexión que le dé calor al derecho humano a la vida, como en la cita de Jorge Luis Borges, cuando le dijo Heráclito de Efeso a las personas que lo vieron calentarse en aquel rincón cerca de un fogón: “Entrad, que también aquí están los dioses”. Eran llamados al calor de la vida. Qué bueno sería, además, aspirar en el nuevo año que las políticas de seguridad, como buscando a ese enemigo o extraño en la teoría política, no constituyan deshumanización de la vida cotidiana. Se trata de mirar hacia un futuro que fortalezca los derechos humanos porque hay que aferrarse a la vida ante esa constante amenaza de guerra en el devenir de la humanidad.

Llegó la Navidad y es el momento de darle intermisión por unos días a la fatiga política, no obstante estar pendiente del caso de las elecciones en Barinas, lo que significa una navidad expectante sin que pierda su calidez tradicional, la propia de los venezolanos, de hallacas y pan de jamón, de pernil y tortas caseras; de parrandas, gaitas y aguinaldos. Vamos, pues, a reencontrarnos en familia, padre y madre, con nuestros hijos y nietos, con los hermanos, con el amigo y el vecino. Seamos partícipes de un tiempo en una dimensión espiritual de convivir todos en amistad y paz. Seamos siempre verdaderos venezolanos de la conversación, con la magia de la palabra, y sepamos comprendernos como iguales en esta Navidad 2021, sin odios, con alegría, de respeto al punto de vista de los demás y contra la cultura del miedo y la violencia. Cuidémonos del coronavirus manteniendo en lo máximo las medidas sanitarias y de protección frente al contagio. De igual forma, en estos días de fiesta, como es importante el derecho humano a la vida, debemos evitar ser víctimas de los accidentes de tránsito que causan muertes que impresionan en esta época del año por su magnitud. Se ha dicho que la ineficacia preventiva de un número tan grande de muertes sería, en cualquier país, una violación del derecho a la vida por omisión estatal. Es mi mensaje ante las estadísticas dolorosas de muertes de tránsito por exceso de velocidad que ocurren en navidad y fin de año.

Les deseo unas felices fiestas, especialmente en la noche buena, en armonía familiar. Venezuela es un país para vivir y convivir humanamente como ningún otro país en el mundo. ¡Seamos felices!