InicioOpiniónAl final, van a negociar

Al final, van a negociar

P arecía imposible. A quienes decíamos que Maduro y Guaidó tenían que negociar y terminarían haciéndolo, nos miraban, o leían, como a unos locos. El país está devastado económica, social y políticamente. Y es triste pero real que este escenario es el más propicio para el diálogo. Cuando uno cree que puede aplastar al otro, no dialoga. Cuando se da cuenta de que no es así, cambia de parecer.

Presión. El gobierno tiene la presión de la situación. La crisis de gobernabilidad, de presupuesto, la crisis social, la necesidad de estabilizar para atraer inversiones privadas que le aumenten su capacidad de acción. El guaidonismo tiene la presión de EEUU y Europa. De los intereses económicos trasnacionales que se cansan de “esperarlo”. La presión del tiempo: su posición se debilitó porque demostró lo que se sabía desde el principio, que no lograría nada. La presión de otros liderazgos opositores que crecen mientras él decae.

Acordar es ceder. Guaidó habla de acuerdo, pero al mismo tiempo rechaza la palabra “negociación”. Es una contradicción típica de quien busca manipular a quien lo escucha, es decirle a su gente que “sí pero no”. Trata de mantener un liderazgo en una oposición que está más atomizada que antes de su aparición en 2019. Las elecciones regionales consolidarán liderazgos múltiples. No tiene chance. El gobierno sabe que necesita el acuerdo, pero al mismo tiempo sabe que en las regionales el mapa del poder va a cambiar necesariamente. La oposición obtendrá más espacios. Sin embargo, entiende que es parte de un camino para preparar el escenario para 2024.

Negociar implica que ambas partes concedan cosas. Y también entender que no acabarán con todo lo que querían obtener cuando comenzaron. Todo pasa por el hilo conductor de una ruta electoral, y el nuevo CNE es un punto clave. Es el eje sobre el que se desarrollarán los acontecimientos.

Los cambios en política económica son parte del diálogo, que no es solo con políticos, sino también con intereses económicos. Estados Unidos mueve los hilos de la oposición procurando “el mejor acuerdo” para estos intereses.

Esto puede durar años. Puede no acabar en nada. La impaciencia puede interrumpirlo todo violentamente. No hay nada seguro, pero no hay otro camino.

Twitter: @angelgonzalezvn