Aquella izquierda que aún vive

En estos días, leyendo un artículo de Julio Escalona, compañero revolucionario incansable, de la buena amistad y solidaridad incondicional, se me vino en los recuerdos aquella izquierda caliente de la década de los 60 del siglo pasado, forjada en un inolvidable movimiento de jóvenes, estudiantes, campesinos, obreros e intelectuales que asomó la esperanza de una Patria mejor y de lucha anti imperialista para toda la vida; fue una izquierda hermosa, valiente, aguerrida y estudiosa, que se vistió con el rojo y negro del 26 de julio de Fidel y abrazó las ideas de la revolución, subió a las montañas y luchó en las ciudades contra la represión. Hoy está en la presencia de esos compañeros de la referencia de Julio que -bien como él lo dice- no piden nada ni se quejan, pero en el momento de defender el proceso bolivariano, son los primeros en dar la cara.

De esa izquierda de entonces hay nombres para no olvidarlos nunca: Carmelo Laborit, Alberto Lovera, Víctor Soto Rojas, Argimiro Gabaldón, Chema Saher, Simón Sáez Mérida, Moisés Moleiro, Jorge Rodriguez, Paúl del Río o “Máximo Canales”, David Nieves y tantos de una generación de revolucionarios que la historia aún no ha contado en su verdadera dimensión. De esa izquierda histórica por ahí andan unos cuantos jóvenes de ayer, militantes de la revolución, aportando sus fuerzas, sus ideas, con firmeza y constancia, al proceso bolivariano, sin cambiar nunca lo que fueron. Ayer y hoy son combatientes patriotas que, por alguna razón dentro de la conducción de los movimientos populares, llevaron bajo su responsabilidad el peso de la lucha revolucionaria, como cuando advirtieron desde los pasillos universitarios que había que salir a las calles, ir a las fábricas y a los campos, para comprender los conflictos y problemas de la gente, pues, también había que entender que los tiempos pasan y que “El viento sopla del Este”, en aquella predicción de Mao.

Aquella izquierda que aún vive es hoy un ejemplo de dignidad, con una alta conciencia ética e ideológica, frente a aquellos que se rajaron o quebraron sus ideales y actitudes revolucionarias. Esos, aunque vivan, ya no están. Pero aquella izquierda que aún vive y que tuvo muertos y desaparecidos, presos y torturados, está presente en el proceso bolivariano de Chávez, dando largo y fuerte en la lucha por socialismo. Ellos nunca se detienen, resisten mucho y no piden descanso.

 

Enlaces patrocinados