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Así somos

Como el mayor desprecio a los seres humanos, un grupo de ingenieros se dio a la tarea de fabricar una bomba que bajo ningún concepto matará a una persona, pero que sí la desmembrará. Significa un costo más elevado para cualquier ejército, porque tiene un herido que es inútil para el combate, pero que debe atenderlo. Lo que no estaba en el manual de instrucciones es que tales artefactos, llamados después minas antipersonas, sean usadas en contra de los civiles.

Es lo que hacen las fuerzas “heroicas” de Kiev, quienes lanzan esas minas precisamente en sitios frecuentados por civiles, y donde no existen combatientes, sino personas comunes como tú o como yo. Es un nuevo terror que se cierne sobre el Donbás. “Tenemos siete heridos en el hospital y cinco amputados”, declaró un médico de un hospital de la ciudad de Donetsk; adolescentes, porque las que se han encontrado, fueron lanzadas precisamente a los parques. “Había unos chicos, ex graduados de la escuela, que estaban jugando futbol en el parque y patearon esa cosa que les explotó en las piernas…  Como si no tuviéramos bastante con la falta de alimentos y medicinas, ahora no podemos dejar que los niños vayan a los parques. Ayer, un vecino pasó con su carro y sin darse cuenta pisó uno de esos y le explotó el caucho. Por qué inventan una cosa así. Por qué quieren matar personas que nada tiene que ver con todo esto. Qué delito hemos cometido”.

Seguramente su pregunta nunca será respondida. El continente africano lleva siglos siendo desmembrado y sus habitantes asesinados, siempre en nombre de una libertad que nunca ha existido. Siempre ha sido el desprecio por la vida, a cambio del enriquecimiento.

De qué tamaño será la sensación de una madre que está en su apartamento, pensando, mientras el hijo no llega de la escuela, si se le olvidó que no debe caminar por el parque, o no patear las cosas que no conozca en sus juegos traviesos, inocentes y hasta paranoicos, en una cabeza que está compartiendo la angustia de la guerra, con sus necesidades de chamo.

Quienes estamos lejos de ese conflicto, lo vemos todo de manera diferente, porque simplemente no lo vivimos. “La vida es una tragedia para los que sienten, y una comedia para los que piensan”, dijo el filósofo y sátiro francés Jean de la Bruyere, frase que por cierto se atribuye equivocadamente a Shakespeare.

Es así. Así somos. Los medios de comunicación y las redes sociales nos convirtieron en lo que nunca debimos ser.

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