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Ataques a la soberanía y despojo

Estamos saliendo de una crisis histórica trazada por el poder imperial y un sector opositor que, incluso, llegó a conformar “otro Estado” que ha servido para los ataques a la soberanía, el despojo del patrimonio público y hechos de traición a la patria. De esos acontecimientos contrarios al desarrollo de un Estado constitucional de derecho, lo más grave, peligroso y que no puede pasar inadvertido fue el llamado “Estatuto de la transición democrática” que no es otra cosa que un instrumento de la mayor vileza de hombres investidos de funciones públicas para sustituir a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. De ese estatuto queda bajo indignación la “ayuda internacional” para “restablecer” la soberanía en el territorio de Venezuela.

La anterior Asamblea Nacional aprobó dicho estatuto; pero lo más reprochable de esos diputados que cometieron el acto violatorio de la Constitución fue fundamentarlo en una locura interpretativa del artículo 333 de ella y decir con el mayor cinismo que era un “acto en ejecución directa e inmediata” de ese artículo. Sin embargo, importa señalar que la AN no tiene competencia para interpretar la Constitución ni interferir en la actuación de los poderes públicos, incluido el mismo poder legislativo que debe sujetarse estrictamente a la Constitución y no crear procesos “de transición democrática”, ni usurpar las funciones de los otros poderes públicos, ni crear o constituir “gobiernos provisionales”.

Es bueno que lo sepan los promotores del golpe de Estado parlamentario, porque la Constitución de 1999 nos dio un Estado constitucional de derecho, que no es un sistema de Estado legislativo de Derecho. Ese paradigma cambió en 1999 y la Asamblea Nacional no es el máximo y último intérprete de esta Constitución. Por supuesto, el estatuto que creó el “otro Estado”, no sólo abrió las puertas a los ataques contra la soberanía del país, sino que permitió, además, el despojo de Citgo y de Monómeros, así como del oro y activos venezolanos en América y Europa mediante el robo, la corrupción y la traición al conspirar con países y enemigos extranjeros contra el territorio de la Patria y sus instituciones. El “otro Estado” todavía anda en recorrida por el mundo, como un fantasma, pero con el reconocimiento del Gobierno de EEUU, mientras nuestro pueblo sufre los efectos de los ataques a la soberanía y el despojo de sus bienes.