Bárbara civilización

Gracias doy a los dioses por haber nacido griego y no bárbaro, hombre y no mujer, libre y no esclavo.

El concepto se inventó en Atenas. Griegos y después romanos padecían un sobresalto maniático sobre qué sociedad era civilizada y cuál bárbara. Es aún una obsesión paranoica e histérica heredada de las pomposas civilizaciones que se autoproclamaban tales, contra las bárbaras: hunas, galas, germanas, iberas, germanas, godas, ostrogodas, visigodas, chusmas, hordas, colectivos y turbas. Suena familiar… En Venezuela la civilización, o sea, la oposición, denuncia en el Gobierno ritos santeros e indígenas, bárbaros, pues. Como si no hubiera libertad de cultos, si es que el rrrÉgimen profesa esas religiones, lo que ni creo ni me importa.

La civilización es insolente, machista y racista. No consiente ni la mera existencia del otro. Se atribuye a Platón la frase lapidaria que encabeza este artículo. No importa si quien la dijo fue Platón, Aristóteles o el Chapulín Colorado, la cosa es que está en el núcleo de eso que se llama civilización desde antes del Partenón. Ya ves lo deleznable que es. Y es el paradigma civilización/barbarie que se nos metió en la América nuestra ya con Domingo Faustino Sarmiento y con Santos Luzardo, santo y luz, en contraste con la barbarie representada por doña Bárbara, no por accidente mujer, todo sea dicho al maestro Gallegos con cariño.

La barbarie ha tenido varias versiones en América: llaneros, gauchos, motilones, círculos bolivarianos, La Piedrita. En contraste con sabios eruditos maestros ilustres insignes eminentes sublimes iluminados como Manuel Rosales, Freddy Guevara, Juan Guaidó, Delsa Solórzano, Julio Borges, Jordan Goudreau, MariCori, Alan Randolph Brewer Carías, Iván Duque, el profesor Briceño, Chino y Nacho y demás exquisitos.

Bárbaras eran Tracia, Macedonia (la de Alejandro Magno), Creta y el planeta entero, menos Atenas y Roma. La civilización justifica genocidios apocalípticos como las decenas de millones de indígenas. Los asesinos seriales Julio César y Diego de Losada justificaron sus enormidades a cuenta de civilizados. He allí la bárbara civilización occidental y cristiana de Leopoldo López y María Corina Machado.

@rhm1947

 

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