Barinólogos

Una gran batalla la de Jorge Arreaza en Barinas. Buen despliegue, inmersión en la realidad, adquisición de conocimiento sobre los problemas, acercamiento a la gente y velocidad en la formulación de políticas para dar respuestas revolucionarias.

No soy barinólogo, pero supongo que hacía falta más tiempo para obtener más avances. Mejoramos los resultados en comparación con los que habíamos logrado en las elecciones de noviembre, pero no se alcanzó la victoria. No me corresponde decir qué estuvo mal o bien en la contienda. No estuve allí y no conozco a profundidad los problemas que había que resolver.

Decía un amigo que la discusión más valiosa es aquella en la que uno pierde, porque en ella uno aprende algo. De aquí seguro que aprendemos algo, aunque en Revolución, creo, siempre hay todo por aprender. Nos proponemos crear un mundo nuevo y no hay manuales para hacerlo. No existe tal manual a pesar de que hay gente que cree que algunos ideólogos ya lo resolvieron todo.

Frente a situaciones como esta, siem-pre recuerdo la actitud del comandante Hugo Chávez, la de buscar la versión de los más humildes, estar con ellos, en sus circunstancias, y desde allí pensar en las políticas necesarias. La recuerdo conjuntamente con el verso de José Martí, “… Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”.

También recuerdo la referencia a un mapa de Rusia que tenía en su despacho el líder revolucionario ruso Vladimir Lenin, en el que con distintas señales de colores podía identificar elementos importantes de la compleja realidad de su país. Allí estaban identificados los idiomas, las religiones, las organizaciones y los problemas más acuciantes de cada república o región, pues sabía que la política no podía ser solo general y debía estar unida a las particularidades y necesidades de las distintas realidades a que debía responder.

La derecha y algunos chavólogos, incluso algunos madurólogos, están trabajando arduamente en encuadrar semántica, holística, histórica y doctrinariamente los resultados de Barinas.

Suerte con eso.

También deseo suerte al gobernador electo. Me gustaría que se dedicara a ser gobernador, a demostrar que se puede hacer una gestión regional mejor que la que haría el chavismo. Será triste verle dedicado a desestabilizar y conspirar, como ha ocurrido en casi todos los casos de gestiones locales y regionales opositoras, que se dedican a tirar bombas incendiarias en vez de cumplir su promesa de repartir agua.

 

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