Barrios de La Urbina

Este barrio se encuentra de fiesta. Véase Usted. Para empezar, la pandemia nos debe algunos meses de retraso; sin la cual nos proponíamos la celebración de los primeros sesenta años de existencia en común. Tramo completo de 1960 a 2020.

Por este sonado éxito, hemos decidido que dicha pandemia no tenía el derecho de quitarnos el espíritu de la fiesta. En aquel entonces, bajo el patronazgo celestial una justa leal se libró entre el augusto varón San José (el cual no desdeñó las azarosas apuestas a su favor) y la germánica Santa Eduvigis, recién destronada entonces de la parroquia homónima. San José versus Santa Eduvigis: en territorios indebidamente llamados La Urbina, con ranchos solidarios y abundancia de pantano, pero con escasez de agua potable. Triunfó, pues, el barrio San José.de La Urbina, hoy de 61 años de vida, de los cuales uno con la pandemia, lo cual no es vida.

Y junto con los ranchos, crecieron los niños. ¡Mucho cuidado, con los niños! Allá, en lo alto, merodea el león. Lo vimos ayer, lo vimos antier, rondando las laderas del cerro. “La neblina bajaba con él”, decían los primeros invasores.. Pero no fueron muchos los privilegiados o los asustados por tal fantasía. Lo que no fue fantasía, es el trabajo duro de los “portú”, habitantes de El Marqués (lo que llaman hoy la urbanización La Urbina), cultivadores, antaño, de su papa, cebolla y sus flores.

El primer habitante del lugar fue “Charlie, el inglés”, vigilante nativo de Trinidad y Tobago, “guachimán” de la hacienda La Urbina de doscientas hectáreas. La Urbina de aquel tiempo contaba, pues, las diez zonas actuales del Barrio José Félix Ribas, las tres zonas de La Bombilla, y los aproximadamente doce barrios de lo que es La Urbina ¡Nada de “urbanización”, pero todo en hacienda en barbecho!

Charlie dominaba altivamente el panorama. Se le había añadido Cirila en los años ’35. Cirila y su docena de hijos e hijas daba vida al cerro y su riachuelo. Prueba única de su legalidad en el lugar (frente a la ilegitimidad de los invasores), Charlie y Cirila agitaban con orgullo los testimonios de su presencia: los recibos de su alquiler y su trabajo. ¿Qué nos están enseñando?
Sacerdote de Petare

 

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