Bendita gasolina

Comenzamos junio con la esperanza de una pronta solución del asunto de la gasolina y finalizamos julio sin que haya sido correspondida totalmente. Después de los anuncios de nuestro Gobierno Bolivariano, lo más cauto fue esperar, evitar la especulación y tener como base los hechos para aproximarnos a un balance.

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Comencemos diciendo que la disponibilidad no es la que se esperaba. En el territorio nacional hay dificultades para abastecer y hay zonas donde nunca se normalizó. En las zonas fronterizas siguen siendo interminables las colas, incluso en aquellas estaciones que expenden el combustible a precio internacional. Consecuencia: en el mercado ilegal a principios de esta semana un litro de gasolina se cotizaba en 1,5 dólares en Maracaibo.

Se reactivó la producción en las refinerías de Cardón y El Palito, pero están lejos aún de cubrir la demanda nacional, además no se ha informado sobre nuevas importaciones estatales, así como de los privados.

Desconocemos los criterios utilizados para autorizar a concesionarios el cobro a precios internacionales, así como cuanto deben pagar por la gasolina y es un misterio el destino de los dólares en efectivo que captan.

Requiere un escrutinio el mecanismo para asignar el combustible a las estaciones, pues las dolarizadas generalmente ofrecen, mientas que en las subsidiadas la realidad es lo contrario; así como lo destinado al transporte público y si realmente están prestando el servicio a los usuarios.

Aunado a lo anterior, la actuación de los cuerpos policiales y castrenses que deben garantizar el acceso a las estaciones de servicio sigue siendo cuestionable y está generando situaciones peligrosas. Evitables si se tomaran las medidas necesarias.

Sería injusto desconocer el impacto del crecimiento del covid-19 y las medidas para su control, en la implementación de esta nueva política sobre los combustibles, pero eso no explica todas las realidades que privan hoy.

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Va siendo hora de presentar un balance oficial y exponer medidas que efectivamente garanticen el suministro. Para ampliar la perspectiva conviene apuntar que seguimos pensando que la resolución del problema de la movilidad en el país está en la bendita gasolina. Lo que hace impostergable trascender del enfoque reducido, para avanzar de manera sostenible.

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