Biden, el “wilsoniano”

“Quiero que se den cuenta de que esta guerra no solo la ganaron los ejércitos del mundo. También se ganó por medios económicos. Sin los medios económicos, la guerra habría durado mucho más. Lo que sucedió fue que Alemania quedó aislada de los recursos económicos del resto del mundo y no pudo soportarlo. Una nación boicoteada es una nación que está a la vista de la rendición. Aplique este remedio económico, pacífico, silencioso, mortal y no habrá necesidad de la fuerza. Es un remedio terrible. No cuesta ni una vida fuera de la nación boicoteada, pero ejerce una presión sobre esa nación que, a mi juicio, ninguna nación moderna podría resistir”.

Estas son palabras de Woodrow Wilson, presidente de EEUU, pronunciadas en 1919 después de finalizar la I Guerra Mundial. Wilson, del Partido Demócrata, ha sido descrito por la historia reciente de ese país como un “progresista” que estableció la jornada laboral de 8 horas, aunque también, vale destacar, institucionalizó las políticas de segregación racista. Se le recuerda como el impulsor de la Sociedad de Naciones, el antecedente de la ONU que fracasó en los años 20 del siglo pasado. Se celebra su “doctrina” de política exterior, que se muestra como “buena” por ser “menos guerrerista”, aunque fue promocionada solo después de meter a su país en la guerra europea y de invadir tres países latinoamericanos: “México (1914), Haití (1915) y República Dominicana (1916). Es una doctrina que promueve el intervencionismo en otras naciones, cuando son consideradas “interesantes”. Wilson, como lo muestra el discurso citado, es el impulsor de la política de sanciones de EEUU.

Similar comportamiento, ambiguo, contradictorio y violento se observa, un siglo después, en el actual gobierno de Joe Biden. Este también fue promocionado como un gran “progresista”, pero con dos meses en el cargo ha atizado conflictos en todo el mundo y ha incrementado la aplicación de sanciones.

La semana pasada, Biden llama a Putin y le pide reunirse. Al día siguiente emite sanciones contra Rusia. Y al siguiente dice que busca una relación “estable y predecible” con ese país. El peligroso discurso de la contradicción.

Biden parece querer ser el sucesor de Woodrow Wilson, es decir, aplicar una política de agresividad basada en sanciones e intervencionismo, al tiempo que se vende a sí mismo como “paz y progreso”. Es la verdadera cara del Partido Demócrata.
@angelgonzalezven

 

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