InicioOpiniónBolívar dictador del Perú

Bolívar dictador del Perú

El pasado sábado 10, se cumplieron 200 años de la designación de nuestro Padre Libertador Simón Bolívar como Dictador del Perú, país suramericano independizado por los venezolanos y que hoy está siendo acosado en ese territorio en el cual habitaron originalmente los incas, y de cuya libertad del colonialismo español también se cumplirán 200 años el 6 de agosto y el 9 de diciembre de este año, fechas de las batallas de Junín y de Ayacucho, dirigidas por el Caraqueño Universal y el cumanés Antonio José de Sucre, hecho que coincidió con la fundación de Bolivia, el 6 de agosto de 1825, Estado Nación, que ocupó la parte alta de ese país. En esos dos encuentros fueron derrotados los últimos jefes hispanos: José de Canterac y el virrey José de la Serna e Hinojosa.

La designación de Bolívar fue realizada por el propio Congreso peruano que en la desesperación en que se encontraba el antiguo territorio inca, le dirigió una comunicación en una de cuyas partes le expuso lo siguiente: “Considerando… que solo un poder dictatorial depositado en una mano fuerte, capaz de hacer la guerra, cual corresponde a la tenaz obstinación de los enemigos de nuestra independencia, puede llenar los ardientes votos de la representación nacional… la suprema autoridad política y militar de la República queda concentrada en el Libertador Simón Bolívar”.

Esa era la situación del Perú para la fecha, lo cual no fue más que un llamado de auxilio por parte del Congreso peruano, cuya independencia había sido decretada por el prócer argentino José de San Martín en 1821, pero lo que imperó desde ese año fue la anarquía y de ahí el llamado a Bolívar, con lo cual quedó manifestada la confianza que el Parlamento y de hecho sus integrantes, tuvieron en el Padre Libertador, quien les llevó la independencia real a los peruanos con las mencionadas batallas.

Es importante señalar que en la batalla de Junín imperaron el sable y la espada, pues no hubo disparos en el encuentro y además, destacaron las lanzas de los llaneros venezolanos, quienes llevaron su brillo y valentía a esos escenarios, y así el dominio de la caballería. En la segunda batalla que tocó dirigir a quien se ganó el título de Gran Mariscal de Ayacucho, que en la lengua Quechua, significa “Rincón de los muertos”, Sucre recibió una comunicación de su jefe, en la cual, entre otras apreciaciones le señaló: “Expóngase usted general a todas las contingencias de una batalla antes que a los peligros de una retirada”.

Después de la victoria, Sucre le responde: “la aurora del día vio estos dos ejércitos disponerse a decidir los destinos de una nación”. Sucre tuvo a su lado a varios jefes, entre quienes destacaron los venezolanos Jacinto Lara y José Laurencio Silva.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí