Boyacá, Pichincha, Junín y Ayacucho

Da dolor más que vergüenza la denuncia presentada en la Asamblea Nacional sobre las acciones xenófobas de ciertos grupos reaccionarios y fascistas contra más de 30.000 venezolanos que se encuentran en la antigua tierra de los incas, donde precisamente se libró la última batalla que consolidó la independencia del continente suramericano. Pero no es solamente en el Perú donde se producen esos odios xenófobos, pues también están ocurriendo en Colombia (¡hasta el nombre se lo dimos!) y Ecuador y estamos citando a estos tres países por cuanto fueron liberados por los patriotas que dirigieron Bolívar y Sucre… Esto nos lleva a preguntarnos ¿Dónde quedaron las batallas de Boyacá, Pichincha, Junín y Ayacucho?

Pienso que a los pueblos de estos tres países les debe dar también vergüenza porque de allí vinieron millares de peruanos, colombianos y ecuatorianos en los últimos 30 años del siglo pasado y acá en nuestra amada Venezuela fueron recibidos y tratados muy bien, al igual que los que vinieron de España, Italia, Portugal y demás países que aquí estructuraron familia.

El caso del Perú es algo especial pues no podemos olvidar que fue allí donde se libró la batalla de Ayacucho precisamente ganada por al cumanés Antonio José de Sucre, quien el 9 de diciembre de 1824 derrotó al último gran jefe realista en este continente, José De La Serna e Hinojosa, hecho este que le reportó a Sucre el título de Gran Mariscal de Ayacucho, el cual le fue entregado por el propio Congreso peruano el 14 de mayo de 1825.

Pero es que no podemos olvidar que el gran caraqueño Simón Bolívar puso su inmenso grano de arena en lo que fue la antesala de Ayacucho al triunfar en la batalla de Junín, en la cual venció al segundo jefe del colonialismo hispano en Sudamérica, José de Canterac.

Por todo esto es que le formulamos un llamado a los pueblos bolivarianos a que no olviden esas victorias y en especial a los descendientes de los incas y recuerden al noble general Juan Velasco Alvarado quien el 3 de octubre de 1968 rescató la honradez y nobleza de los incas.

Tampoco podemos obviar que este noble militar peruano rescató para su país 740 millones de dólares que esa derecha fascista estaba negociando con la petrolera norteamericana International Petroleum Company IPC.

 

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