Bullying al estado nación

En 1972, los think thank encabezados por Kissinger y Nixon, con su histórica visita a China, sentaron las bases de la globalización cuya tarea fundamental era derribar la Urss y el regreso de China al “mundo civilizado”, es decir, globalizado.

Al día de hoy, más allá de ser la ‘fábrica del mundo’, aparece como un régimen eficaz y capaz de contener una epidemia agresiva, mientras Occidente no sabe cómo responder a la imparable aceleración de contagios. Erosión del ‘Consenso de Washington’ por el ‘Consenso de Pekín’ (capitalismo de Estado, apertura al exterior, autoritarismo político, gran capacidad de innovación y flexibilidad), porque ofrece estabilidad y altísimas tasas de crecimiento económico. (Rueda).

Es la globalización de nuevo cuño: gobernanza como expresión de reglas, procesos, sistemas, actores e instituciones que rigen el planeta, interviniendo en la toma de decisión de los Estados Nación, debilitando las soberanías.

Nuevas “formaciones predatorias que combinan élites y capacidades sistémicas con el capital como posibilitador clave, empujando hacia una concentración aguda y formas extremas (Sassen). Ahora con otros temas: sanitarización, cambio climático, contaminación, gobernanza energética y de recursos, migraciones, biodiversidad, desarrollo sostenible, control de la natalidad, monedas digitales y tecnologías disruptivas.

En medio del caos avanza para en medio del pánico y la percepción de “catástrofe sanitaria” donde medios -Gafatm- y autoridades sin legitimidad alguna (ONU, OMS), universidades (Imperial College, Universidad Jhon Hopkins), comisiones de expertos, sustituyen a los gobiernos nacionales legítimos, por la gobernanza global de las multilaterales.

Giro fundamental de la estrategia: sanitarizar las hipótesis de conflicto para disolver la guerra, donde la Otan como brazo armado de la gobernanza, asume la “seguritización” como doctrina para la salvación de los intereses corporativos pudiendo actuar dónde, cuándo y cómo sea.

Nueva etapa del post capitalismo que estamos obligados a combatir, evitar la confiscación de territorios, recursos y de la soberanía económica de nuestros países. Impedir a toda costa la privatización del planeta, y proteger ante todo el dominio nacional e individual de las libertades, recursos, población y territorios.

Constituyente

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