Caín

La mitología y el genio de Sigmund Freud se suman y nos ilustran sobre el clásico enfrentamiento entre hermanos y los fatales desenlaces que en este tipo de intrigas recoge la historia.

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Trasladado al campo de la política la batalla fraternal y traído al caso venezolano, tiene vigencia cuando hoy miramos enfrentamientos entre “hermanos” de una misma tribu política que rivalizan por sacar ventaja de cuanto el poder ofrece, siguiendo el ejemplo bíblico de Caín y Abel.

En profundidad, Alfred Adler aprueba lo anterior, pero agrega la importancia que tiene en esa conducta violenta el incontrolable y “poderoso instinto de poder”. Huracán que mueve al ser humano a usar lo instintivo y negar lo racional. Lo peligroso es que si se frustra el “instinto de poder”, lo que surge es odio, violencia y sus colaterales – la envidia, el rencor y la culpa-.

¿Cómo explicar por qué militantes de un grupo político con bandería precisa, se oponen a otro grupo, lo descalifican, encaran e infaman? En extremos, maldicen y desarrollan una estrategia contraria y radical.

Obvio, es un “enemigo” histórico.

Lo extraño es que 60 de sus diputados se alzan contra quienes compartían una barricada “inquebrantable, imbatible unidad fraternal: MUD”. Paradójicamente, agreden a sus hermanos y, peor, los traicionan con quién era su enemigo tradicional y terminan agrediendo su hermano histórico.

Por supuesto, el ser humano necesita justificar sus trapicheos conductuales a lo Caín. Explicarlos. Para no perder cara por su inconsistencia ética. Así nacen nuevas e inesperadas y temibles narrativas. Han hermanado por más de 12 años en una causa. Hoy, con poca honorabilidad se justifican: soportaron esta tiranía en silencio. Descubren el terror de la dictadura del mentado G4. Qué, cual Stalin o Hitler, no les permitían exponer sus opiniones. Agregan: que el cogollo del G4 (PJ, UNT,VP y AD) en estos últimos 15 años ha decidido todo en forma autocrática. Nunca ha aceptado apoyo de ninguno de los otros partidos que conformaban su hermandad.

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Todo parece justificar que se asesine al Abel que compite con estos Caín por el poder de la MUD. Es el “instinto de poder” que domina a su líder como antes a Caín. Hoy hace piruetas y absurdos. Ejemplo: querer saltar la reja de seguridad del Palacio para matar a Abel. Trump, lo siento, perdiste la ayuda humanitaria gastado en este Caín.

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