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Carabobo insurgente

Pronto saldrá a la luz un libro absolutamente original y novedoso. Se llama Campaña de Carabobo: el nacimiento de una nación, editado por el Centro Rodrigueano de Investigación Social para la Latinoamericanidad (Crisol). Sus autoras y autores desmontan el discurso falaz de las élites y nos conminan a comprender la visión geopolítica del Libertador en la campaña de Carabobo. La obra es un modelo de lo que significa escribir historia crítica e insurgente: en este bicentenario no tienen cabida los lugares comunes, ni las frases maniqueas, ni las medias verdades, ni los bulos.

La Batalla de Carabobo no se restringe sólo a aspectos castrenses ni debe verse con gríngolas territorialistas. En Carabobo Bolívar concibe un proyecto geopolítico de independencia y soberanía continental totalmente contrario a las ansias expansionistas de Jefferson, Adams y Monroe. Forja una cosmovisión totalmente opuesta al patriarcado, al colonialismo, al racismo y al desarrollismo ecocida.

Francisco Tosta García (1846-1921) critica las republiquetas surgidas tras la disolución de Colombia: “Colombia, señores, no es un delirio chimborázico, ni un mito, ni una quimera; la unión de la América del Sur para formar una Entidad respetable, es una necesidad y el único medio de conservar nuestra soberanía, a través de los tiempos, no por temor a España, ni a ninguna otra nación europea, sino por salvarnos de caer en el porvenir, en las poderosas garras del águila del norte, en manos de los Estados Unidos de esa nación poderosa y colosal, que será siempre una amenaza para estos países débiles de aquende el Atlántico y el Pacífico”.

Lamentablemente, el 17 de diciembre de 1830 el Libertador no pudo bajar tranquilo al sepulcro, porque no cesaron los partidos ni se consolidó la unión. Los departamentos del Sur (Ecuador, Azuay y Guayas), formaron la República del Ecuador; los del Centro (Cauca, Cundinamarca, Boyacá, Magdalena y Panamá), la de Nueva Granada, y los del Este (Zulia, Caracas, Orinoco y Apure), la de Venezuela.

La Batalla de Carabobo no ha concluido. Si ayer el pueblo en armas derrotó al rey Fernando VII y creó una Nueva Nación con un proyecto de emancipación y unidad, hoy nos toca resistir e insurgir con nuestros poderes creadores para concretar la máxima bolivariana: “la unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino”.