Castigo

¿Para qué sirven unas sanciones que no sirven? En Venezuela nos consta que no sirven para lo que se supone que sirven, es decir, para que el pueblo se alce contra el gobierno y lo tumbe. Si sirviera para eso debió servir desde hace más de 20 años, cuando empezaron a machacarnos.

En Rusia las sanciones solo han servido para favorecerla. Es un hecho y con los hechos no se discute. La realidad es testaruda, dice Marx. Lo están llamando efecto búmeran. Sería arrogancia decir que no nos han afectado. Pero tenemos una resiliencia que está destinada a convertirse en leyenda. Estamos resistiendo y revirtiendo el efecto y pronto podremos hablar de búmeran. Por ahora nos estamos entrenando. Todavía no estamos el nivel experto, pero falta poco. Entonces ¿para qué sirven las fulanas sanciones?
Para castigarnos. Para más nada.

¿A quién castigan? Mientras más pobre eres, más te castigan. Es un castigo por igual corporal y simbólico. O sea, sádico. O sea, el mal por el mal, o sea, inútil. Por eso las sanciones no sirven para lo que se supone que sirven. Porque se hacen por puro joder.
La arrogancia embrutece. Mira el Imperio. Pero cada vez da menos miedo. Aún puede producir y produce cosas prodigiosas, como el telescopio James Webb, pero ay no es eso lo que predomina. Se comporta de manera paranoica y obsesivo-compulsiva. El Imperio está chocheando. Y el dólar que sostiene el Imperio se cae. Dejó de estar respaldado en oro para respaldarse en confianza y el mundo ha tiempo que empezó a desconfiar. Pasó del patrón oro al patrón plomo, o sea, si no me compras dólares te caigo a plomo. No sé por qué no me han concedido el Nobel de Economía por este hallazgo.

Pero ¿cómo ha logrado Venezuela enfrentar esto con éxito? Nicolás lo explicó el viernes pasado: teniendo claras las prioridades para no estar lanzando flechas a la loca. Así se optimiza cada gramo de recursos. Aclarado el misterio. Y todavía no sabemos de dónde salen los cuantiosos recursos para recuperar la abandonada UCV. Obviamente antes deste bloqueo estábamos despilfarrando millardos.

Además, descendemos de Guaicaipuro y de Bolívar. Eso ayuda. Otro misterio aclarado.
@rhm

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