Cinismo

Uno de los personajes más nefastos, y más desagradables, en realidad es un pleonasmo decir gringo y desagradable, porque son sinónimos, Anthony Blinken, actual secretario de Estado de EEUU, quizás presionado por la abrumadora evidencia de que no se podrán quitar nunca el estigma de ser el único país en haber lanzado dos bombas atómicas, no solo huye hacia delante, sino que dice algo así como que, bueno, si los japoneses no hubieran sido tan tercos, y se hubiera rendido, no hubiéramos tenido que lanzar las bombas.

Cuando uno escucha un cinismo de ese talante, piensa si no hubiera sido mejor quedarse callado. La realidad de ello es que todos los historiadores, incluso muchos estadounidenses, consideran que fue innecesario el lanzamiento de las bombas atómicas. Y las razones estaban ya a la vista del mundo en ese año de 1945, puesto que Japón había perdido todos los territorios invadidos del sudeste asiático. Pero aún, en la batalla de Midway había perdido sus cuatro mejores portaaviones en 1942, mismos que participaron en el ataque a Pearl Harbor. Y en 1945 perdió al más poderoso y moderno acorazado del mundo en ese momento, el Yamato, cuando 400 aviones gringos lo convirtieron en un amasijo de hierro.

Las fábricas no tenían materia prima para producir armas, tampoco tenían alimentos que venían de los territorios invadidos. Es decir, los expertos militares aseguran que en seis meses más Japón se hubiera rendido.

La excusa del Big Brother fue que era necesario evitar más muertes. La verdad es que si los hubieran dejado solos, sin que nadie los molestara, en menos de un mes, se estaban devorando unos con otros.

La verdad verdadera, fue que Estados Unidos había desarrollado las bombas atómicas y se produjo un fuerte enfrentamiento puertas adentro sobre sí probarlas o no. Porque eran distintas. Little Boy, (muchachito), lanzada sobre Hiroshima, estaba hecha de uranio. Y Fat Man, (el gordo) estaba hecha de plutonio. Y aunque ya la bomba se había probado un mes antes, en julio, en el desierto de Arizona en Nuevo México, algunos científicos exigían saber cuál era la reacción de uno y otro componente, cómo sería la expansión del hongo, a qué altura debía estallar. Es decir, había una serie de interrogantes en los científicos, que hicieron a Estados Unidos tomar la decisión. En realidad, no querían detener la matanza, sino medir todas estas reacciones; y al mismo tiempo, demostrar a la Unión Soviética, que tenían capacidad nuclear para enfrentarlos. Lo que en realidad no sirvió de mucho porque exactamente cuatro años después, la Unión Soviética detonó a Joe I, en su primera prueba nuclear. 78 años después, la humanidad y el mundo han pendido de un hilo. Ojalá y no se rompa nunca.

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