Consulta pública y alta valoración de la ciencia

Desde la promulgación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en 1999, se destacó la democracia representativa como elemento fundamental de transformación en las relaciones de poder entre el Estado y la sociedad. En los artículos 62 y 70, se hace explícito el derecho de todos y todas a participar en los asuntos públicos como garantía del protagonismo, indispensable para el desarrollo individual y colectivo, y el ejercicio de la soberanía del pueblo venezolano.

En este contexto, el parlamentarismo de calle y las consultas públicas son mecanismos previstos para que el pueblo tome parte activa en la formulación de leyes, políticas y en general, en la gestión pública con un carácter explícitamente vinculante.

La Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación, promulgada por primera vez en 2001, a propósito de dar viabilidad al mandato constitucional en su artículo 110 de considerar la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTI) como de interés público, fue reformada parcialmente en los años 2005, 2010 y 2014 con los énfasis y exigencias que el contexto político e institucional ameritaba.

En el año 2021, con una nueva Asamblea Nacional, en un contexto geopolítico signado por medidas coercitivas y unilaterales para con nuestro país y una situación de salud pública mundial determinada por la pandemia del COVID-19, así como el interés por posicionar a la ciencia como derecho humano fundamental, se hace nuevamente necesaria una propuesta de reforma para la Ley.

Vista de manera sistémica, se promueve que la rectoría del Ministerio de Ciencia y Tecnología sobre la dinámica del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, requiere de claras definiciones y a su vez de la conformación de subsistemas de financiamiento, formación y seguimiento para dar respuesta a la amplia gama de problemas que la sociedad demanda y las instituciones requieren.

Así, se sometió a consulta nacional el proyecto de reforma, por vía electrónica, foros, videoconferencias y asambleas presenciales que demostraron el interés del pueblo por el ejercicio de su protagonismo, y la importancia de la CTI como tema estratégico nacional.

Más de 16 mil personas completaron el instrumento electrónico y más de tres mil utilizaron los otros mecanismos para sus ideas sobre la importancia de la CTI en los procesos de transformación del país.

El resultado fue una alta valoración de la actividad científica, la necesaria vinculación ciencia-pueblo, el posicionamiento de la mujer en la ciencia, la urgencia por reforzar los mecanismos de divulgación científica, así como la participación del sector industrial y universitario como claves para generar alianzas en pro de la transformación social y productiva.

El siguiente paso es la segunda discusión de esta propuesta en la AN para la aprobación de la reforma parcial, donde será un orgullo poder visualizar los aportes de quienes apostamos al desarrollo científico y tecnológico venezolano con base en una gestión social incluyente, humana y con visión de género: la ciencia como derecho humano y como hecho social.

La autora Presidenta del Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Oncti)

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