Contradicciones

EEUU utiliza con Venezuela la estrategia discursiva, bastante vulgar por cierto, de los mensajes contradictorios. Dicen una cosa y dicen la otra, “lo dicen todo”, para confundir y justificarse en cualquier escenario. La administración Biden se caracteriza por disfrazarse de “buena gente” y “novedosa”, cuando en verdad es igual o más agresiva que la de Trump.

Juan González, director para el hemisferio occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, dijo el jueves que la conversación que tiene que tener el Gobierno de Venezuela “sobre el futuro del país” no es con el Gobierno de EEUU sino con Juan Guaidó. Y agregó: “Nosotros no le vamos a imponer condiciones a ese proceso, es un proceso totalmente venezolano”. Hasta ahí, pareciera como si los gringos fueran bien respetuosos y tuvieran una política distinta a la anterior. Pero no tardó nada en aparecer la contradicción.

De inmediato afirmó: “Si vemos actos por parte del régimen que demuestren confianza y compromiso hacia un proceso electoral, tomaremos medidas. Yo diría que la primera acción que deben tomar, y todo el mundo está pendiente, es la formación del Consejo Nacional Electoral. Eso yo creo que nos dirá a todos si Maduro está serio sobre el proceso, o si no. O sea, que sabremos muy pronto si vamos por un camino donde las cosas van a avanzar y vamos a levantar la presión, o si vamos a estar preparándonos a largo plazo y formar una coalición multilateral que va a seguir incrementando la presión encima de Maduro”.

Su forma de “no imponer condiciones”, es ofrecer “levantar la presión” si se nombra un CNE que les “genere confianza”. Pero, si no, amenaza con obligar a otros países a incrementar el bloqueo y las sanciones, es decir, más hambre y miseria para Venezuela.
Pero después de toda esa labia, el señor suelta la sentencia más directa: “Aquí no hay un paso hacia la normalización, basado en todas las injusticias que ha sufrido el pueblo venezolano”. O sea, lo anterior rápidamente se convierte en paja.

Ante la contradicción, la mejor respuesta es la coherencia. La Asamblea Nacional debe nombrar un CNE que muestre seriedad y genere confianza, no a los gringos, sino a los actores internos, para que se dinamice el espacio político. Solo así Venezuela podrá avanzar en una estrategia “antibloqueo”, que, a fin de cuentas, es lo que nos toca a largo plazo.

 

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