Crisis: “Comuna o nada”

Mi artículo del 17-08 concluyó así: “El planeta está enfermo y los que lo integramos experimentamos en formas diversas las insalubridades. Enfrentarlas supone usar todos los recursos sanatorios, incluidos los orientados hacia el planeta, la naturaleza, las almas… Plantear el cómo es la tarea pendiente».

Comenzaré por ese cómo, con la ecología siendo el principio, rompiendo con el modelo petrolero, que implica otra generación principalmente desde el punto de vista cultural, no solo de la edad. Visitar una comuna es algo especial, natural, que se siente y se sienta en nuestra vibración.

Ahora estoy hablando como el campesino que nació en el Campo de Carabobo, donde mi padre, a los 5 años de edad me echó el cuento de la batalla y ahí me fui haciendo guerrillero. Se materializó a los 15 años luchando contra Pérez Jiménez.

En consecuencia, con lo que tenemos en el alma, nuestra conciencia y el corazón. Desde mis cinco años, en alpargatas conocí el arte de sembrar maíz y caraotas. Visiten a los comuneros no como profesionales de la política. Lleven el amor por delante, que se vea cuando saluden en el palpitar de las palabras.

En 100 años lo que se ha ido sembrando sea cual sea la edad que tengamos hoy, es el modelo petrolero. Luego, lo que aprendemos más rápido es lo que hacemos, se va sembrando en nuestra conciencia y eso entra principalmente por el corazón, las manos y los ojos. Cuando los visiten pónganse a trabajar haciendo lo que les orienten. Vean con humildad cómo lo hacen los campesinos. Entra por el corazón, por los ojos, por las manos, la conciencia y el alma. Procedan así, desde el más “grande” hasta el más “chiquito”. Así la visita sea oficial. Ojalá sean como compañeros.

Ese aprendizaje para que sea realmente radical debe ser algo diferente. Es conveniente comenzar por una experiencia como las comunas, que han ido echando raíces en ciertas regiones del país, incluso en Caracas, como por ejemplo, el 23 de Enero. Son muchos los lugares, en el centro, oriente, occidente, norte, sur. En campos, ciudades, apartamentos. No es para salir a visitarlas atropelladamente, como ante un “descubrimiento”. Ellas, las comunas, soberanas, son “los no descubiertos”, y por eso, precisamente, existen. No abordemos esta experiencia como lo que solemos ser a veces: “noveleros”.

 

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