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Crueles intenciones

Durante los últimos días se habló mucho en redes y medios sobre un supuesto acuerdo de la “oposición Guaidó” y el gobierno gringo para adquirir vacunas mediante el sistema Covax, mecanismo internacional para suministrar inmunizantes a países pobres.

Esto es un ejemplo crudo de la realidad de las llamadas “sanciones” impuestas por EEUU a Venezuela, que no son otra cosa que el bloqueo económico del país para obligar un “cambio de régimen”. El supuesto “acuerdo” para vacunas consiste en que Guaidó “solicitará” a EEUU que le permita a Venezuela acceder a mecanismos financieros para pagar al sistema Covax con “$30 millones”, una ínfima parte de los más de $5mil millones que le pertenecen al Estado venezolano y bancos internacionales mantienen secuestrados por orden de Washington. Es decir, hasta para acceder a este mecanismo, hay que “pedir permiso a la Casa Blanca y, además, hacerlo bajo sus condiciones.

Es un hecho que, si el país dispusiera de los recursos que le han sido robados con la excusa de “presionar al régimen”, los venezolanos estaríamos en muchísimo mejor condición para enfrentar la pandemia. Tendríamos capacidad para adquirir por nuestros propios medios una mayor cantidad de vacunas en menor tiempo.

Pero, aun así, es improbable que se concrete algo en ese sentido. El sistema Covax es sumamente frágil, toda vez que las potencias globales no lo han apoyado y en su lugar han acaparado para sí mismos más del 50% de la producción de vacunas hasta mediados de 2022. Además, la noticia habla de “adquirir 12 millones de vacunas”, pero la información disponible es que mediante Covax a Venezuela le corresponderían poco más de 1 millón 400 mil dosis. El país latinoamericano que más recibiría es Brasil, con 10 millones de dosis. Así que, de entrada, la información es difícilmente creíble.

Por si fuera poco, la mayoría de las dosis que promete este mecanismo son del producto de la empresa AstraZeneca, es decir, la más desprestigiada por haber provocado distintos efectos secundarios que incluyen la muerte de pacientes. Venezuela anunció que no autorizará esa vacuna en el país. Por último, informes de prensa afirman que, en el mejor de los casos, América Latina estaría accediendo a esas dosis en el año 2022.

Se trata de una trampa, un perverso show politiquero que no hace sino resaltar la crueldad de la operación a la que está sometido nuestro país.

Twitter: @angelgonzalezvn