Cuba

“Si quieren tener un gesto con Cuba, si quieren de verdad preocuparse por el pueblo, si quieren que se resuelvan los problemas de Cuba, abran el bloqueo y vamos a ver cómo tocamos”. Así respondió el presidente Miguel Díaz-Canel a los señalamientos del gobierno de EEUU luego de las manifestaciones de la semana pasada en varios lugares de la isla. La gente salió a protestar por la dura situación económica, escasez de alimentos, combustible, electricidad. Es natural que las protestas cuyo origen es la crisis económica devengan en demandas de carácter político, ya que se interpela directamente al Estado la respuesta a los problemas y se pone en cuestión el sistema entero.

Se dice mucho que Cuba utiliza el bloqueo económico que le impuso EEUU como excusa para encubrir la ineficiencia y justificar la dictadura. Pero la “excusa” es real, tiene más de 60 años y ha sido recrudecida en varias oportunidades. Empresas gringas no pueden hacer negocios con Cuba, compañías de otros países, si tienen un socio gringo o su producto tiene algún componente gringo, no pueden hacer negocios con Cuba. No hay acceso al crédito internacional. Cuba no puede usar el dólar ni el sistema financiero gringo. EEUU bloqueó el envío de remesas a Cuba y el turismo. Con la pandemia, se afincaron: bloquearon la compra de ventiladores clínicos y otros insumos. Interceptaron barcos de combustible y petróleo que iban hacia la isla. Bloquearon vacunas y medicamentos. Cuba tiene que “triangular” con terceros para hacer compras, lo que hace todo varias veces más costoso.
La crítica evade esto y va a lo político. Es cierto que Cuba necesita hacer reformas democráticas: pluralidad en la participación política, mayor libertad de expresión y pensamiento, mayores derechos económicos. Pero el bloqueo y el asedio sostenidos de EEUU por más de seis décadas han sido la principal justificación del sistema político cubano. Barack Obama intentó, aunque demasiado tarde, la “opción inteligente”: flexibilizar el bloqueo y retomar las relaciones. Hubo esperanza de cambio. Trump revirtió todo y volvió al salvaje método de asfixia.

Si Cuba tuviera libertad económica, la apertura en todos los ámbitos sería inevitable. Quienes apoyan una transición democrática en Cuba deberían abogar por el levantamiento del bloqueo. Como dicen por ahí: si el bloqueo es excusa, pues quita el bloqueo y se acaba la excusa.

Twitter: @angelgonzalezvn

 

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