David y Goliat

El gigante filisteo Goliat nunca pensó que David le derrotaría. Este mito bíblico tiene una histórica vigencia. De vez en cuando sale uno que otro David del mapa geopolítico que logra atestar una pedrada al gigante de turno. ¿Cómo puede ganarle David a Goliat? La respuesta está en las fortalezas que tiene cada uno. Goliat es grande, tiene poder, David es pequeño, pero tiene algo que no tiene Goliat: dignidad. Ésta, en época de agresiones y cual glándulas suprarrenales, segrega la adrenalina necesaria para transformarse en heroísmo. Quítele a un paramilitar sus armas y verá a un cobarde en su máxima expresión. ¿Usted quiere ver a un marine? Remóntese a Playa Girón, y allí verá a generales yanquis llorando e implorando por sus vidas cuando los estadounidenses fueron derrotados por el ejército del pueblo cubano bajo el comando de Fidel Castro. Luego, el gobierno caribeño los cambió por compotas, leche y demás alimentos para la infancia el 19 de abril de 1961. También puede remontarse a Vietnam el 30 de abril de 1975 y verá a dos tipos de marines, unos drogados y otros arrodillados ante los soldados del Việt Cộng gimiendo y pidiendo piedad. El 27 de julio de 1953, Estados Unidos, ante una derrota inminente en Corea (murieron 16 mil soldados gringos), detuvo el conflicto en el paralelo 38 firmando un armisticio.

No todos los pequeños son como David. De hecho, uno de ellos es el que le lleva el escudo a Goliat, como señala el libro de Samuel. Ejemplos de estos especímenes abundan: la Colombia uribista, la Arabia Saudita de la familia real Saúd, la Chile de Pinochet y Piñera, el Brasil de Temer y Bolsonaro, la Argentina de Macri, el Ecuador del traidor Lenin Moreno, la Venezuela entreguista de Betancourt y Caldera, etc. ¿Qué hace Goliat? Sembrar terror a su paso. ¿Qué hace el Goliat yanqui ante los incómodos países David? Difamar a sus gobernantes de avanzada, invadirlos con algo que ellos llaman “ayuda humanitaria” y robarles los elementos de la tabla periódica. ¿Y cuándo se les pone la cosa difícil? (1) Los ahorcan económicamente a través de medidas coercitivas unilaterales que ellos llaman “sanciones”. (2) Responsabilizan a esos países de las vicisitudes por las que pasa el pueblo. (3) Magnifican las situaciones críticas endilgándole el calificativo de “Estado fallido”. ¿Qué debe hacer David después que derrota a Goliat? Transitar el espacio inmenso que hay entre la independencia y la libertad. ¿Cómo? Incentivando la intelectualidad y forjando los poderes creadores del pueblo, esto es producir alimentos, ciencia y dignidad.

 

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